01 mayo, 2013

3 mil kilómetros de Autostop - Parte 1

Viernes, 23 horas. En casa, por fin. De vuelta del viaje, estoy agotadísima, pero a la vez muy contenta. Creo que todavía necesito un par de dias tranquila para digerir y ordenar la información de todas las impresiones en mi cabeza.

Los últimos días que fueron como un viaje de montaña rusa con altos y bajos en un cambio muy frecuente. Momentos bajos que son normales en una aventura así, y altos muy altos, tanto hasta quedar boquiabierta, con una sonrisa de loco de tantas endorfinas, por las cosas increíbles que nos sucedieron.


Alemania en abril, deberían empezar a florecer las plantitas y los árboles, pero no se ve nada, solo nieve, a veces lluvia y viento. Hacía mucho frío, estaba temblando, como siempre llegó tarde mi amigo que hace mucho no veía. Con él fuimos a tomar una cerveza y ponernos al día.

¿Cómo van las cosas de la facultad, del laburo, los amigos, como me fue en Uruguay?

Faltaban casi dos semanas para el comienzo de las clases en la facultad.


  • Estaría bueno aprovechar el tiempo y hacer algo. Irnos a un lugar donde no haga tanto frío. A España. Quiero sol, calor, luz del día, andar descalzo.

  • Eso lo decimos cada vacaciones desde hace 6 semestres. Y nunca fuimos. Vos avisá y yo me prendo, total por el momento no tengo ni trabajo, ni nada que estudiar, ni internet para pasarme el día boludeando. Pero no hablemos de sol y playa y al final nos quedamos aqui haciendo vida normal

  • Yo quiero ir, de verdad quiero, ¿Para qué voy a las clases de español desde hace años sino? Lo que pasa es que tengo que ver con el trabajo.. pero si vos decís que de verdad te animás, yo veo si puedo arreglar. Quizás la semana que viene, si adelanto trabajo, puedo desaparecer un par de días.. ¿Se llega en cuantos días a Barcelona?

Esta noche vi en Internet que había una reunión de hitchhikers (=Autostopistas) en la playa en Latvia dos días después, le mandé el link por mail a mi amigo y por un momento pensabamos ir, pero ganó la razon que nos decía que en un día y medio era imposible llegar y que ademas ahí debe de hacer todavía más frío.



Al otro día me llamó y me dijo:

  • Qué planes tenés para el día de hoy?

  • Mmh, no sé, ah, me voy a España con vos??
  • Hacé la mochila, llamame cuando estés pronta y salimos ya.


Así arrancamos. Y arrancamos ya con un desencuentro porque el mensaje no llegó y lo esperé frente al teatro y el a mi mensaje, porque no sabíamos que omnibus va hacia la autopista, porque el chofer que preguntamos nos indicó para el lado equivocado...

En fin dos horas después estabamos en la estación de servicio sobre la ruta al oeste, me acordé de la vez de fui a Italia y encontré la muralla que hay que saltar para llegar a la teraza del McDonalds.



Ya temía que no ibamos a ser un buen equipo de viajar porque somos los dos igual de desorganizados. Él llevaba dos toallas por lo de “haciendo autostop por la galaxis”, yo ninguna, porque razoné que ocupa demasiado lugar y que me seco al aire y listo.

Él también llevaba dos cepillos de dientes pensando que yo soy capaz de olvidarmelo, yo llevaba dos peines, pensando que él seguramente se olvida. Los dos nos acordamos de llevar papel higiénico por las dudas (que nunca necesitamos) y cada uno se trajo dos libros (que al final no tuvimos tiempo de leer).



Preguntamos a dos personas y la segunda nos llevó. Era un electricista con la camioneta de trabajo. Parecía un típico trabajador del sur de Alemania, medio viejo, que seguramente vive en un pueblo y los domingos come chancho asado y toma cerveza de trigo. No hablaba mucho, pero bueno, nos llevó unos cien kilómetros hasta Stuttgart. Ahí también preguntamos a dos personas y la segunda nos llevó. Era un viejito que aparentaba tener 90 años de pelo blanco y en un mercedes muy viejo. Manejaba bien, no hablaba, pero tenía pinta de ser una persona muy interesante. Avanzamos otros cien kilómetros, hasta detrás de la ciudad de Karlsruhe donde se cruzan la ruta horizontal con la vertical, ahí nuestro chofer se pasó de la salida y tuvo que dar la vuelta, se disculpó mil veces, aunque para nosotros eran solo 5 minutos más. Muy amable el viejito, al despedirnos nos preguntó porque no ibamos en avion a España si hoy en día sale 60 Euros nada mas. Le explicamos, pero no estabamos seguros si había entendido nuestra ambición. En la estación de servicio nos encontramos con otro hitchhiker al que le llevaron a pocos minutos, nosotros primero nos tomamos un café. Anocheció y empezó a soplar un viento helado. Yo no aguantaba afuera, temblaba, por eso decidimos entrar y preguntarle a la gente cuando entra a pagar la gasolina que cargó si nos puede acercar un poco a nuestro destino, porque de propia experiencia sé que en la oscuridad nadie confía y adentro les dabamos oportunidad a vernos bien de cerca y decidir si parecíamos peligrosos o no.



Nos pasamos preguntando a cada uno que entró durante aproximadamente una hora y media, se hizo cada vez mas de noche y casi dudamos que ibamos a salir de ahí y arrepentimos haber salido tan tarde de casa, eran casi las cinco de la tarde ya cuando salimos de Augsburg, pero mi amigo había llamado a una amiga de la primaria que vivía en Freiburg, cerca de la frontera con Francia y Suiza y ella había dicho que no sería ningún problema si queríamos dormir ahí estabamos bienvenidos. No podía ser que nos quedabamos varados a unos cien kilómetros de ahí. Preguntamos a varios camioneros, pero todos llegaron a dormir ahí. Hasta que preguntamos a un Policía, pero nos explicó que no les está permitido llevar a personas así nomas, era bastante amable, no lo podía creer. Mucha gente en vez de contestar que va para otro lado, que no tiene lugar, que solo lleva mujeres, simplemente fingía no haber escuchado, mirando para el otro lado. Muy fea la actitud, muy frustrante, tanto no olíamos, ni les pedimos plata ni alojamiento, tan solo por llevar el pelo largo algunas personas ni lo encuentran necesario contestar cuando les hablan. Casi todos los suizos hicieron como si no entendieran alemán ni inglés y se alejaron rápidamente. Al final no tuvimos que sostener la teoría de que mujeres solas no llevan a nadie y menos de noche. Nos levantó una chica de nuestra edad y tuvimos suerte porque no solo estaba yendo a la ciudad a la que ibamos sino que vivía en el pueblo al lado del suburbio endonde nos esperaban. Así que en 40 minutos llegamos casi hasta la puerta. Nos esperó una cena muy rica, un colchon y un sofá, caimos muertos de sueño, pensando que está buenísimo tener amigos por todo el país.



Al otro día nos levantamos medio tarde, la amiga ya nos había preparado el desayuno, nos bañamos y salimos. Ahora de día vimos que estabamos ya casi en la sierra de la selva negra

Nos tomamos un omnibus que baja a la ciudad cuando nos dimos cuenta que nos olvidamos de la guitarra, así que mi amigo volvió a buscarla, yo le esperaba en la última parada aprovechando el tiempo para tomar nota de todo lo sucedido hasta el momento. Nos tomamos la línea roja tranvía de un punto a otro como nos indicó hitchwiki.org y ahí nos tomamos un omnibus hacia el norte, cruzamos el pueblo y un campo arado hasta la estación de servicio Schau ins Land. Los dos nos acordamos del camino porque los dos ya habíamos hecho Autostop desde ahí, parece ser un punto muy frecuentado por hitchhikers que van hacia el sur, porque poco después de nosotros llegaron dos mas, el primero, Martin, vivía en un pueblo hippie en una montaña de los pirineos, vivían sin electricidad solo con huertas y cabras, era bajito y gordito, como un hobbit, llevaba puesto un pulover enorme de lana de colores y no se había afeitado hace mucho. Era muy simpático, tranquilo, nos prestó su mapa y nos tomamos unos mates juntos. Se nos acercó una mujer y nos regaló sandwiches con jamón y queso. Tan pobres parecíamos. No comíamos carne, salvo que se le muere una cabra y la comparten con los perros en el caso de Martin, pero le sacamos el jamon y los guardamos. Al rato nos separamos porque de a tres es mas difícil, Martin sacando el pulgar en la salida del parking y nosotros preguntando en donde se carga nafta.

A la media hora se fue Martin y apareció otro hitchhiker, alto, con rastas, dijo que le pagaban para dar un curso de escalar y estaba yendo hasta ahí, no esperó mas de veinte minutos, tuvo suerte.

Nosotros esperamos como dos horas mas, ya eran las dos o tres de la tarde y seguimos ahí preguntando. Tenía frío, el cielo estaba gris como el asfalto.



Nos cansamos y medio resignado mi amigo entró a la tienda y compró dos cervezas de la región, me invitó, hicimos un cartel que dice Francia con caritas felices y nos sentamos en el pasto frío y húmedo a la salida hacia la autopista.


 


 
 
El segundo auto que pasó paró y bajó la ventanilla.

  • Yo me voy a Suiza, pero al menos los puedo acercar una estación de servicio si les sirve.
  • ¡Obvio que nos sirve, que bueno, muchas gracias!

Saltamos y nos subimos a un Volkswagen nuevito y grande color plata, el hombre rubio, treintañero en traje, con maletín, fumando. Le caimos bien o vio en nosotros una juventud perdida y nos dijo que nos lleva veinte kilómetros más hasta el lado de Francia, cerca de Mulhouse, no queda en su camino, pero total, la nafta la paga la empresa, estaba volviendo de un viaje de negocios a Frankfurt y no pasa nada si llega media hora mas tarde a casa. Buenazo, cruzamos el río, los carteles cambiaron de idioma, estabamos de fiesta, que lindo estar en otro país después de 24 horas de viaje.

  • ¿Y a que te dedicás?
  • Trabajo en la venta, llevo muchos años en la empresa, tanto que ya a esta altura quiero ser mi propio jefe, no depender de nadie, me mudé a Suiza, simplemente tienen mas calidad de vida ahí, ahora la empresita que estoy armando con un compañero va bastante bien y dentro de pocos años ya va funcionar todo solo, ahí me largo, acabamos de comprar un terreno grande en las islas Filipinas, estamos poniendo cabañas para alquilar.
  • ¿Y que tipo de cosas vende tu empresa?
  • Es una empresa de Internet, vendemos juguetes sexuales de lujo, onda consoladores de madera y oro, lencería, cosas así, tenemos clientes muy exclusivos en Brasil, Japón y Rusia. Che, me tienen que mandar una postal si llegan a Barcelona, te anoto la dirección aquí, los dejo en ésta estación de servicio, ¿ok?, espero que los pude ayudar un poco.

Nos despedimos y bajamos, terminamos la cerveza, nos alegramos que en Francia los baños son gratis. Estabamos todavía un póco flasheados que el hombre solo tenía cinco años mas que nosotros y ya estaba en otra, mudandose a Suiza y pensando en retirarse del trabajo. Ahora empezó el mayor desafío del viaje: cruzar Francia sin saber francés.



Al rato fuimos a ver a los camiones estacionados, había como veinte, de Polonia, República Checa, Latvia, casi todos tenían las cortinas cerradas, o sea estaban descansando, algunos negaron con la cabeza cuando los miramos, o abrieron la ventana y nos dijeron que no, por el seguro, no, porque los controlan. Vi unos camiones con matrícula española y fui a preguntar y hablaron español, pero con acento raro, me dijeron que con una persona no había problema, pero que dos no, porque las multas para pasajeros que no llevan cinturon eran saladas, hablaron un rato entre ellos, mientras mi amigo y yo tomamos unos mates con lo poquito de agua caliente que quedaba en el termo. Los camioneros se pusieron a cocinar sobre garafas de gas, tenían todo el equipo de cocina, omelette con puerro había para comer, después vinieron y nos propusieron que nos separamos, que va uno con cada uno, que igual van al mismo sitio, una estación de servicio cerca de Lyon. Nos miramos, lo pensamos unos segundos y dijimos que si. Mi amigo no sabía casi español y los camioneros no hablaron inglés, pero como él se fue con el más simpático se entendieron igual. Eran rumanos. Yo me fui con el mas antipático de todos, tenía imagenes de Jesús por todas partes y todo tan neuróticamente limpio que en una manejaba haciendo eses solo porque no llegaba a esa miguita minúscula que quería sacar del lado del acompañante del salpicadero, pero lo que mas me molestaba era lo que hablaba, o el hecho que no hablaba, ahora por suerte ya no me acuerdo bien, pero tenía un aire de pesimista, igual me regaló una manzana, - no te preocupes, estan lavadas. Creo que pensaba que éramos franceses y lo único que hablaba era de los políticos malos y de la crisis y que no hay trabajo y de que hay rumanos buenos y honestos como él y sus compañeros y que los gitanos, animales de mierda que no trabajan les hacen mala fama a la gente de romania, y que los húngaros son unos hijos de puta también. Me hize la calladita. El resto del tiempo hablaba por la emisora con los demas camioneros en rumano o puteaba los autos que se adelantaron. Las tres horas me parecieron eternos, a veces nos pasamos adelantando con el otro camión y pude ver a mi amigo alegre, conversando. Pero nunca me sentí incomoda en serio. Me pasé el tiempo contando animalitos salvajes, pero vi pocos, había una rata de campo grande, en el parking de donde salimos, tres halcones o parecido y una cigueña. El tiempo pasó y llegamos cuando ya anochecía, eran alrededor de las ocho y media, nueve. Nos despedimos, los camioneros nos regalaron una bolsa llena de huevos de pascua pintados y fuimos hasta la estación de servicio. Teníamos sueño y yo frío y dentro de pocos minutos se puso tan oscura la noche que desistimos de la idea de intentar llegar mas lejos y nos preparamos mentalmente para pasar la noche. Teníamos muchas ganas de tomar una cervecita o un vinito contra el frío y para dormir, además para disfrutar un poco nuestras vacaciones, pero en la estación de servicio no vendían alcohol. Merde. Había un puente que llegaba hasta el otro lado donde había otra estación de servicio grande, mas una casa con un café y un restaurant trés chic (con lago artificial y cisne). Como no hubo otra posibilidad fuimos al restaurant y compramos el vino mas barato que no era barato y la moza lo nos vendió aunque (como entendimos) en realidad no puede vender si no es para clientes del restaurant. Próximo desafío: buscar un sacacorcho. Por suerte los conocimientos rudimentarios de mi compañero alcanzaban para decir abrebotella en frances, igual la primera persona que preguntamos era un alemán viajando en su caravana, lavandose los dientes afuera en el parking y por supuesto tenía sacacorcho.



Así nos sentamos en unos bancos de piedras de picnic en el bosquecillo al lado del parking, envuelto en el saco de dormir tomamos el vino y conversamos muy bien. Se me fue el frío, pero volvió cuando se terminó la botella.



Nos tiramos a dormir en una especie de sala de espera adentro de la estación de servicio, había sillas de metal y estaba vacío, pero no tenía puertas y mucha luz fuerte, ademas pasaba bastante gente por la tienda ahí, entraban y salían intenté dormir con el gorro en la cara tirada en tres sillas, pero no pude dormir, sobre todo por romamos dos cafés de la maquinita y salimos a la noche en busca de otro sitio mejor o a ver si tal vez alguien nos tiene pena y nos lleva en dirección sur. Cruzamos el puente y vimos que en el otro lado habían bajado persianas de las tiendas y quedaban libres solo las maquinitas de café, los baños y dos sillones chiquitos. Ocupamos los sillones, de ahí pudimos ver que ni un alma paraba a cargar nafta a esta hora despiadada. Mi amigo consiguió dormir unos veinte minutos, pero yo nada, demasiado frío, mucha luz y con cada persona que entraba por los baños me asusté. Igual, no es tan grave no dormir una noche, dentro de dos horas empieza a amanecer y si tenemos suerte uno de los primeros autos nos lleva, ahí en el auto me duermo seguro.



A las siete u ocho abrieron los negocios, caía cada vez mas gente, pero la mayoría tenía los autos llenos o iban para el lado de suiza. No amaneció, solo cambió de negro a gris oscuro. Bueno, al menos pasaban muchos autos, cada dos minutos llegó uno, nos turnamos en preguntar, - Bonjour, excuse-moi, vous-allez en direction de Montpellier? No? Desolé, merci, de rien, Bon voyage. Yo no pude estar afuera, tanto frío tenía ya adentro que afuera temblaba como una hoja tanto que no pude ni hablar, se me hicieron sangre los labios simplemente del frio, me dolía la semana entera al sonreír. Entonces preguntamos uno afuera, uno adentro. No contamos, pero debemos de haber preguntado a entre 50 y 70 personas cada uno mínimo. Entiendo que pareciamos trasnochados y que con este frio nadie se pone muy generoso y buen humorado, pero ya estadísticamente tarde o temprano nos tenían que llevar. Había gente simpática que tenían el auto lleno, mucha gente que decía que estaban llenos, pero vimos que iban solos. Cerca del mediodía me obligué a comer algo aunque no tenía hambre y después logré dormir unos quince minutos en el sillon, eso me hizo revivir, al menos un poco. Al mediodía llegaron cientos de autos a comer y nadie nos quiso llevar. Se hicieron las 12, la 1, las 2... En algun momento hicimos un cartel >España< y nos fuimos afuera hasta la salida del parking.



Tocamos la guitarra, nos levantamos el ánimo el uno al otro contándonos chistes y prometiendo invitar a un vino de los caros si llegamos a seguir ahi por la noche.



Cada rato entré a calentarme y tomar un cafécito, pero no hicimos muchas pausas, porque siempre pensabamos que el próximo nos lleva, que el VW-Bus ahi atrás, que el Mercedes que sale del parking, - uy que lindo una caravana de holandeses que seguramente nos deja dormir atrás- , pero nada. Pasaron muchos autos, como cinco por minuto, no podía ser. También estabamos atentos a los camiones que llegaban, pero eran pocos, los pregunté a todos. Uno que era español era re amable, nos dijo que nos llevaría, que le damos pena, que no puede porque lleva una carga peligrosa. Tiene la placa puesta y por lo tanto lo vigilan el doble, ni a su señora lo dejan llevar, pero que buena suerte, ya van a conseguir.



Por suerte a eso de las 3 de la tarde ya no hacia tanto frío, nos sacamos las capuchas para que la gente nos puede ver la cara, nos calentamos haciendo carreras, quien llega primero hasta el cartel ahí al lado del árbol.

  • Bueno, si en dos horas seguimos aquí, me voy al restaurant ese y me emborracho.
  • No digas eso que ya va a parar uno.

Llegaron dos camiones españoles, fui a preguntar y primero me dijeron que dos personas no, porque solo hay un asiento y hay muchos controles, le propuse que nos separamos y me dijo: tú hablas como argentina, espera un poco que con mi compañero vamos a almorzar y después vemos si os podemos ayudar, vale?

De repente (despues de casi 24 horas parados) estabamos fiesta, nos compramos un vino que durante el dia sí vendían, nos sentamos en un banquito a comer unos sandwiches, después nos fuimos con los camioneros.

  • De última, por las dudas, si nos perdemos o si pasa algo te llamo.

  • Uh, me parece que ya perdí mi celular.

Ahí nos enteramos también que nos hallabamos en la ruta 40 de la circunvalación de Lyon, no en la autopista pincipal donde pensabamos estar (todas las estaciones de servicio de Francia tienen mapas grandes, pero ninguna tiene un “Usted está aqui”), con razón casi todos los que preguntabamos decían que iban al proximo pueblo nomás. Tenía tanto sueño, pero la conversación fue tan bien que me quedé despierta, el chofer, me olvidé desu normbre, era un hombre muy interesante. Gordo, pelo gris y largo, fumando un puro.

  • Esto me va matar, espero que no te molesta, es un vicio, tendría que dejar, perdoname el desorden, si hubiese sabido que venías tú...

Y como ya dicen todos los guías para hitchhikers: “by the way, weather is a good topic to start conversation with driver“ hablamos sobre el tiempo que hace unos días estaba nevando en el norte de espania, que está loco el clima, y después hablamos sobre la crisis. (Ya pensamos en decir que somos austríacos para zafar de las puteadas sobre Merkel)

  • Estoy harto de escuchar hablar de la crisis, antes no llegaba a fin de mes y ahora tampoco, que le vamos a hacer, pero no sufrimos hambre, tengo mi casa hecha y bueno, la sigo llevando.

El loco sabía de todo, hablamos sobre la política de educación de europa del sistema universitario de Bachelor y Master, del Erasmus, de sus dos hijas, me explicaba que se había hecho una casa con techo verde donde crecen yuyos.

Pasamos el valle nuclear de Francia, los franceses estan muy orgullosos de sus plantas de energía nuclear, no como los alemanes que por fin decidieron apagarlos. Por ahí hay un cartel por la ruta, ciudado cocodrilos, o miren que tenemos cocodrilos y eso es porque aprovecharon el agua que sale calentita de las plantas nucleares para poner animalitos troplicales. Pronto tendran dos cabezas, tres ojos, y ocho piernas, (como el pez de los simpsons), algo así tan loco en alemania nunca hubiese sido posible.



Afuera a derecha e izquierda no se veía mas que las hileras eternas de árboles sin hojas y el cielo gris, durante horas lo mismo, solo de vez en cuando aparecieron árboles llenas de flores blancas como manchas de blanco en todo el gris. Los arboles sin hojas parecen muertos, es difícil imaginarse vida adentro de ellos.



Hablando de política de energía, mi chofer puso en su casa un sistema de calefacción por tierra que saca calor subterráneo cuando hace frío y que refresca cuando hace calor y los paneles de energía solar las quería, pero el gobierno no le ayuda un carajo así que no gracias.

  • Una vez estaba con el camión en un mercado en Alemania y estaba lleno de plantas que iban a tirar y yo los miraba y estaban todos impecables, así que me eligí una, la cargué en el camión y la llevé a casa, la regalé a mi madre que quedaba muy contenta, y tengo otra que la cuido bien según las instrucciones, ni sol directo, ni sombra, regar una vez por semana, pero tiene las hojas colgadas, la llevé a lo de mi madre y no sé como hace, porque hace lo mismo que yo, exepto que a veces se sienta a hablar con las plantitas y de repente se levanta y florece, es increíble.
    Me explicaba también de como podar los tomates y como cuidar la huerta, la verdad muy majo el hombre, era de Valencia, me hubiese encantado seguir conversando, pero me dormí de agotada y apenas había cerrado los ojos ya llegamos al destino.


    Llegamos a una estacion de servicio, cerca de la ciudad de Orange, el pueblo medieval se llama Mornas o algo parecido, era grande, había como 80 camiones estacionados. Estaba lloviznando.
    Por fin nos re-encontramos tambien con mi amigo, me sentía algo responsable por el pobre, debe de haberse sentido perdido sin poder hablar. “Entendiste algo de lo que te habló en español? , - sí, entendí “hijos de puta” y “me cago en la leche” y eso era casi todo que decía el hombre.
    Como nos aconsejaron los últimos choferes, (creo que el mio se llamaba algo entre Julio y Leonel) tratamos de encontrar alguien que vaya hacia Barcelona antes de que oscureciera, porque al día siguiente era domingo y los camiones no tienen permiso.

    Nos apuramos y preguntamos a todos los 80 (casi todos tenían la cortina cerrada y ya estaban durmiendo) pero todos nos dijeron que iban a dormir, solo dos o tres que seguían viaje, nos dijeron que no llevan a particulares no había practicamente.
    Los españoles se juntaron todos a comer y tomar algo, nos llamaron, y eran muy alegres, que les toquemos algo en la guitarra, que hola, como estais, de donde vienen, adonde vais? 
    Que mañana es domingo que todos descansan, por eso se juntan aca, cenan juntos y conversan, solo los que llevan alimentos percerederos pueden ir, pero no estaba ninguno.

    Bueno, fuerza y a seguir preguntando gente, yo ya no pude mas, por el frio, el viento, la lluvia, demasiadas horas sin dormir. Heróicamente mi amigo me prestó su campera. Poco a poco caímos en la cuenta que muy probablemente tuvimos que pasar la noche ahí.

    El lugar de adentro consistía en un pasillo con negocios a izquierda y derecha, un Carrefour, un Burger king, una cafetería. Lastima que de noche todo bajaba persianas y quedaba solo un pasillo con puertas automáticas de vidrio en cada final y un rinconcito con máquinas de café y 5 sillas de metall.
    Mucha gente andaba por ahí, sobretodo camioneros charlando con amigos, tomando café, un loco en uniforme de seguridad privada que probablemente imposibilitara dormir ahí mismo en el pasillo, lo cual no era buena idea, primero por el frío que entraba por tanta gente entrando y saliendo por los baños y segundo por dos individuos raros, vagabundos quizás, personas que parecían más sucias que nosotros aún y que además hablaban en vos alta consigo mismo. Seguramente inofensivos, pero si pudiera eligir, no me tiraría a su lado a dormir, aunque a esta altura ya casi casi me daba igual.
    Nosotros muy boludos olvidamos la carpa, pensando que hace demasiado frío, pero en este momento deseabamos tener una. Hacía mucho frio, pero no tanto como la noche anterior, de última si la armabamos entre los arboles, en un lugar sin viento, seguramente se podría, se calienta con el aliento de dos personas.

    O si de última nos gastamos algo de plata y nos pagamos un hotel de los baratos? Que sea una noche sola, pero si tiene agua caliente me siento un dios.

    Así que preguntamos por el camino al pueblo. Cruzamos la autopista por un puente y caminamos unos dos kilómentros. 
    Wow! Flasheamos con que las casas ya no eran de estilo centroeuropeo, sino mediterráneo. Una pavada, pero en ésta situación nos encantó. Una roca enorme encima de todo, ruinas de un castillo y una iglesia iluminados por faros, una que otra palmera, casas históricas color arena. El resto oscuridad. El pueblo eran dos calles, una antigua y otra moderna, fuimos por la moderna primero, había un supermercado “dia” (y yo siempre pensaba que era argentino) cerrado por supuesto, ya eran las 22 horas, y un bar. Entramos porque mi amigo tenía hambre y yo tenía sed, pedimos dos cervezas (belgas eran) y un kebap sin(!) carne. Un DJ de mínimo 50 años ponía música, el baile del caballo y reggaeton de lo barato, además de nosotros estaba ahí el hijo del tocadiscos de mas o menos 12 años, dos madres de veinte años bailando con su hijos reggaeton al son de “quítate la ropa” y cuatro españoles adultos. Llegó kebap con carne, mi amigo se comió el pan nomas. Pregunté a los españoles donde dormir, eran re antipáticos, pero me dijeron que había dos hotels, uno barato y uno caro, que estaban los dos por la otra calle. Salimos porque ya nos dolían los oídos.

    El hotel barato estaba cerrado, parece que ya hace tiempo dejó de funcionar. Seguimos hasta entrar por un porton a la ciudad vieja, era impresionante, de golpe olvidamos que estabamos buscando donde dormir y nos pusimos en modo turista caminando por la única calle angosta. (Como averigué después el pueblo fue fundado en el año 818 y el castillo construido entre el siglo once y cartorce)


     




(Ésta tercera foto la saqué de google, en el fondo se ven los camiones) 

Realmente hermoso el pueblo, recorrimos todo en pocos minutos y encontramos el otro hotel, entramos a preguntar por los precios y volvimos convencidos de que preferimos dormir en la calle. Volviendo a cruzar el puente al menos entramos en calor por la caminata y también estabamos de un muy bien humor porque al final vimos otra cosa que solo la ruta, estabamos contentos, aunque otra vez extrañando carpa. 


De vuelta en la estación de servicio primero nos tiramos con los sacos de dormir frente a las maquinitas de café, pero todavía había mucha gente tomando café, mucha luz, ruido y los dos locos (aunque quizas no mas locos que nosotros) nos estaban observando. 

 


Cenamos nuestro último pan, esperamos un poco hasta que hubo menos gente y nos metimos en los baños, la solución mas conveniente si queríamos dormir bajo techo. Había un cuarto para cambiar pañales, que no tenía puerta ydaba directo al pasillo entre los baños de hombres y mujeres, o sea, cada 5 minutos pasaba alguien y se nos veía de todos lados, las luces permanecían prendidas, pero con suerte ibamos a poder dormir al menos un par de horas hasta que nos despierte el personal o alguna madre con criatura cagada. Nos sentimos un poco mal ocupando el lugar, pero se podía considerar situación de emergencia. Ocupamos el rincón entre el váter chiquitito, y pared, por parte tapado por la mesa.


Cuando nos quitamos los zapatos y metimos los pies en el saco de dormir se levantó un olor a pata, tan increiblemente fuerte que tiene que ser mencionado acá, casi nos intoxicamos de verdad! Al cabo de dos días y una y media noches sin dormir las baldosas nos parecían plumas y dormimos como angelitos.



Abrí los ojos, molesta por el barullo, busqué el reloj sospechando haber dormido pocos minutos y eran las diez de la mañana. Me levanté tan contenta de haber descansado por fin! Me lavé los dientes y cambié de ropa y me sentía mejor aún! Fui a la cafetería, pedí agua caliente, en francés! Preparé el mate y me sentía mejor todavía! Y como no fuera suficiente, afuera estaba brillando el sol! Era la segunda vez en los 10 días desde que volví de sudamerica que lo veía.



De día todo se veía diferente, muy mediterráneo, lavander por todos lados, salvia, pinos, cipreses, alguna que otra palmera y sol!

Paseamos entre los camiones, viendo si no había alguien arrancando viaje hacia Barcelona, algunos tenían el motor prendido, pero era solo para ajustar bien la temperatura del remolque. El único camionero despierto estaba meando su propio camion, como un perro. Todos los camioneros lo hacen. Un asco.


Pasaban pocos autos, pero brillaba el sol, nos paramos a la salida del parking con el cartel >España< casi bailando en el cordon de la vereda.
  • Si no nos lleva nadie hasta el mediodía, nos vamos de paseo al castillo a tomar mate al sol.
En menos de 5 minutos paró alguien y nos subimos. Era una pareja de franceses, él era guia de montaña, de esos que se pasan semanas en la nieve en el medio de la nada, muy simpáticos los dos. Ella sabía algo de español y mas o menos nos comunicamos. Se disculparon por el olor a pata en el auto, venían de un tour de esquiar en la montaña de varios dias, así al menos no se notó tanto nuestro olor. Ellos viven en un pueblito cerca de los Pirineos al sur de Bordeaux, nos llevaron hasta cerca de Narbonne. El paisaje iba cambiando, pasamos sierras, bosques, camops de melocotoneros en flor, olivos y mas ruinas de castillos. Muy buena gente la verdad. Nos bajamos y el sol era ya tan caliente que nos sacamos las camperas, nos sentamos en un banco cara al sol, ojos cerrados. El sol es importante para la piel y mucho mas para las endorfinas y el hipotalamo. La vida de repente pesa menos.
 
Cuando nos levantamos a ir hasta la salida del parking, donde ibamos a sacar los dedos, nos cruzamos primero con un viejito aleman en casa rodante que lamentablemente tenía todo lleno (mentira) pero estaba muy contento en charlar un rato con su compatriotas. Después nos encontramos otro hitchhiker, francés hasta la boina, el vinito en el costado de la mochila armandose un cigarro con un carton >Toulouse<, le faltaba un baguette bajo el brazo. Parecía amable, lastima que no hablaba ingles y nosotros no hablamos francés.
Apenas lo saludamos con manos y pies a falta de lengua común y en seguida paró una camioneta que iba a tolouse y se subió nuestro nuevo amigo y justo detrás paró un auto y el chofer nos preguntó adonde vamos, ni habíamos tenido tiempo de sacar el dedo o siquiera caminar hasta la salida del parking. Iba hasta Zaragoza, pero casi pasaba por Barcelona. La suerte nos sonríe!

Era un rumano que vive en España y trabaja en Suiza, había perdido un montón en la crisis, así hablamos otra vez de Merkel, que es como Hitler, ups, eso ofende a los alemanes, ya saben, lo digo con respeto, pero hoy en día... 
Y los gitanos de mierda que roban en vez de trabajar, y los catalanes de mierda quehablan su idioma que nadie entiende, etc etc.

Muy amable, casi demasiado, se puso contento de poder hablar conmigo, pero a la vey era muy raro, hablaba sin parar, cada rato me tocaba el brazo y me decía “niña”, pero le conversé todo el rato como uno que a veces se siente en deuda por ser llevado gratis. Nos sentimos un poco incómodos, pero avanzamos a 180 kilómetros la hora. Con los picos nevados de los Pirineos por un lado (tan altos que un buen rato pensaba que eran nubes) y el agua del mar al otro, wow! En el medio pasto verde, y arboles con hojas. Cerca de Girona paramos y Constantin, como es su nombre, nos invitó a comer, el loco no había ni comido ni dormido en muchas horas vino manejando todo sin parar. Como siempre cosechamos asombro y algo de suspicacia cuando dijimos que Burger King no gracias.

Llamé a mi amigo en Barcelona que estabamos por llegar, esta vez en serio. (Habíamos pensado llegar en 2 días). Hay que tener la suerte de un amigo tan buena a quien llamar así nomás, después de varios años sin verse y decirle “Che, en una noche de locura decidí hacer dedo hasta su país a tu ciudad” Y que te dice “te espero, estas bienvenida, aquí tienes casa”, desde luego no lo haría cualquiera en absoluto.

Qué grande el Xavi. Próximamente me pongo a escribir parte 2 
:-)


2 comentarios:

  1. Vaya vaya aventurita!!!
    Te copio unos cuantos tips como el de calentarme con vino por la noche, la utilidad de tener amigos en todo el país (voy a ponerme a ello!) o no llevar libros al pedo.
    A mi me daría un poco de mal rollo dormirme mientras me llevan (1. por que podría terminar en cualquier lado despedazado (jajaa) 2. porque me siento en deuda de amenizarle la noche y darle conversación al chofer)
    Espero impaciente la próxima entrega!

    ResponderEliminar
  2. Qué buen relato!!
    A mi también me daría cosa dormirme si me llevan. Y ese pueblo me lo anoto para futuros viajes:-)

    ResponderEliminar