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16 enero, 2017

Julian Barnes - Metroland (1980)



Sigo con los autores nacidos en los 40 (porque que están muriendo poco a poco).
Creo que es un libro para leer en el metro, pero no solo. Es un libro sobre amistad, amor, sobre familia y el hacerse adulto y construir su vida, y un libro sobre arte (quiere decir, arte-sociedad y arte-vida y arte-mercado, etc.). Es un libro sobre los europeos y su "capital de cultura". Quizás nunca entenderé el amor a París, pero me falta leer a todos los clásicos.

Metroland es la primera novela del inglés Julian Barnes y según se lee en todos lados un ejemplo de literatura post-moderna (whatever that means, tal vez por la forma de auto-referencialidad y cuestionamiento(?)). La novela está escrita en primera persona y nos cuenta la juventud de Christopher Lloyd, persona normalísima, amante del arte y de la lengua y cultura francesa desde muy joven. En la primera parte, nos cuenta su infancia en un suburbio- metroland- inglés, su vida como alumno de una buena escuela publica y como hijo de una buena familia clase media en los años 1960. En parte dos narra la vida de estudiante en el Paris del 1968 y en la tercera vuelve a Metroland. En Paris pierde su virginidad y se enamora de Annick cuando la ve en un café leyendo a Mountolive del Quarteto de Alexandría (Leí la primera parte, Justine).

Christopher desprecia su reloj porque no tiene aguja de segundos. Con Toni, su mejor amigo de la escuela de un pre-pasado menos burgués, porque es hijo de padres inmigrantes, inventan practicas y testes semi-scientificos para evaluar a los adultos, por ejemplo hacen diagramas de la edad relacionada a las formas de mentir que tienen, o inventan estrategias para saber que es el sexo en un mundo en que ni los profesores ni los padres ayudaban en el asunto. Juntos practican ser flaneurs y piensan mucho en el futuro cuando sean libres de las obligaciones de escuela y familia. Tienen sus propias palabras y sistemas de comunicación. Desprecian el mundo académico y a la vez son muy bien integrados en el. Sueñan con ser los poetas de corte de una colonia nudista, son cínicos y desde chicos saben que hacen parte de la angry generation.

Parte 2: París, 1968. Christopher escribe su disertación y  tiene sus primeras experiencias de amor y libertad estudiantil-adulta. La política ya no le interesa.

En parte tres, otra vez Metrolandia, Christopher se torna adulto y burgués,  exactamente eso que se juraba nunca ser, pero descubre que es feliz así. Ya no se lleva tan bien con Toni, que se torna amargo y sarcástico, pero va a las reuniones de los ex-alumnos de la escuela, tiene una hija y le es fiel a su esposa, compra una casa, trabaja en publicidad y luego en una editorial. El libro acaba cuando Christopher tiene apenas 30 anios.

Personalmente disfruté más de la primera parte, la creatividad en el uso de la lengua, la subjetividad humana que resulta de buena observación, el humor, y la crítica son más bien logrados. En parte tres, por ejemplo, ya que se habla de familia, me hubiese gustado saber que ha sido de sus hermanos y de sus padres. Me gusta también el enfoque en la auto-observación y en el valor (y peso) de la franqueza y honestidad.

Metroland fue su primera novela. Me gustó y no dudo que voy a repetir con otro Barnes, me parece.

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