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23 febrero, 2018

Alan Pauls - El pasado (2003)


En El pasado se cuenta la historia del fin de una relación de amor que duró 12 años, desde a adolescencia hasta los treintas, pero en realidad cuenta como una relación así nunca acaba. No se puede olvidar, por ejemplo. No se puede convencer a papá, mamá y todos los amigos en común de desentenderse. Se puede ser obsesivo (apasionado) y generoso al mismo tiempo?

La novela se hizo conocida por la película que hicieron de ella (director Héctor Babenco). El libro es bastante grande, - 650 páginas- y lo leí en pdf, pero valió la pena. Recuerdo que la primera vez que la comencé la dejé de lado porque no lograba interesarme por lo que me parecía algo tan banal como el vaiven de una relación de pareja sobre tantas páginas. Eso fue hace unos años, ahora soy otra y pienso que la novela es de esas que me hacen sentir que es por eso que leo, es un pedazo de historia que no se olvida, me dio de pensar, de discutir sus partes que me incomodaron, la disfruté y la recomiendo.

En el inicio estaban solo él y ella. Rímini y Sofía. Él más bien tímido, hesitante, ella segura de si misma y de como vivir. La relación parecía durar para siempre, la vida estar hecho así para eso. Hasta que un día deciden parar la relación. Es una separación perfecta sin peleas ni nada de eso. Todo va bien en la recuperación de la individualidad y en el reparto de amigos, casa, trato con los padres; o por lo menos eso parece. Él se dedica a su trabajo de traductor, se pone apático e impulsivo, ella en cambio parece siempre disciplinada, calma, educada, aunque en el fondo también se deja llevar por su sufrimiento.

Les falta repartir las fotos que juntaron a lo largo de los años de convivencia, porque a ella no le llega la tranquilidad hasta eso este hecho. Él posterga, ella se pone mandona, insiste, lo llama, le manda cartas y fotos sueltas, queriendo controlarlo, siempre para su bien, y salvarlo de eventuales daños psicológicos. Pero las cosas se complican y obviamente ella logra todo el contrario. Se tienden trampas, intrigas, se pasa a la manipulación y hasta violencia abierta. Me identifico con los dos, me parecen retratos psicológico-culturales muy bien logrados. Escucho el nombre Sofía y se me pone piel de gallina, qué hija de puta.
Además, ella organiza encuentros espiritualistas-esotericos-autoritarios. Pero también entiendo como ella le da seguridad y calma a la gente.

Pauls escribe bien, aunque con frases largas demás y vírgulas en vez de puntos durante páginas- cosa que cansa porque muchas veces me olvido el inicio de la frase y tengo que leer todo dos o tres veces y, también, porque casi todas las frases llevan tilde. La novela comienza de forma inocente, después aparece poco a poco el humor negro y desmesura, Rímini incorpora la cocaína en su rutina de trabajo y se deja llevar en una vida que va sucediendo sin tener que pensar ni planificar ni controlar nada. Consigue una novia horriblemente celosa, pero esto hasta lo ayuda para olvidar a Sofía. Tiene que librar la casa nueva de sus fotos y cartas y no atender el teléfono. Hay un capítulo sobre un espectáculo académico, una conferencia de un lingüista francés en Buenos Aires, en el que no pude parar de reír.

El libro avanza en un creciendo cada vez más descabellado que a mí resultó muy envolvente y casi adictivo. Él es un boludo y ella da miedo. Es una historia de un perdedor, de varios perdedores en realidad, decadentes. Es un libro cruel, los personajes de mueven entre la frialdad y la atracción, el chantaje y el acoso.  Pero son tan normales.

"Nadie “se separa”, Rímini. Las personas se abandonan".
Los dos tienen sus recaídas y cada vez que se encuentran todo corre mal. Hay un episodio muy gracioso sobre una conferencia lingüística en que Rímini conoce a su nueva mujer. Los académicos son una cosa ridícula en todo lado.
Hay una subhistoria sobre un artista ficticio, Jeremy Riltse, que era siempre adorado por Rímini y Sofía. En una fase, el artista trabajaba con "materiales bajos", llevando la cosa al extremo cuando literalmente se corta tejido de piel a si mismo y lo fija en tela. Hace el ciclo Herpes, Afta y Placa y planifica la continuación con Glande y Rectum. Quiere que el arte sea como una enfermedad infecciosa. El episodio sobre el Sick art, cuenta el trayecto que la obra: El agujero postizo completa para llegar a sorprender a Rímini en una casa en Buenos Aires.
Pauls sabe contar, pero a ratos también aburre, hay partes que podría haber cortado, partes que solo son más excesos de lo mismo.
En algún momento el viraje al absurdo parece ser irreversible, todo es exagerado, se deshace o abandona la trama, todo es sexo y cosas asquerosas del género sexo-violencia-mutilación-posesión. Después de una crisis (las causas no cuento para no anticipar al lector) Rímini se recupera gracias al entrenador personal de su padre que a las patadas y vueltas de parque Palermo lo pone en forma y le consigue un trabajo de profesor de tenis. Y la trama vuelve a ser más racional, vuelve a los personajes y los acontecimientos.
«Querer es lo que hacen los cuerpos, y nosotros ahora sólo somos fantasmas» 
Pois que hacer del pasado cuando uno es cada vez más viejo. Para que sirve recordar. No mutila la posibilidad de una futura vida sentimental.
Después de ya 25 desde el retorno de la democracia, escribió un libro sobre el pasado, sin escribir sobre el pasado, pero lo silenciado vuelve y ataca el presente. Rímini y Sofía se separan en 1976, un data que aparece en el libro como si fuese casual. Hacia el final del libro, Sofía instaura una especie de club o sociedad con un programa de discusión y prácticas de memoria sin una sola vez ni siquiera aludir a la dictadura.

También dicen que dialoga con Proust, pero yo no leí Proust, por lo tanto no vale la pena hablar de eso.
Pauls es de una familia de gente "intelectual", fue alumno de Josefina Ludmer. Es de esos que usan poleras negras, y en youtube hay unos vídeos donde habla muy seguro de si mismo y desde siempre me cae un poco mal, pero no sé si tengo una base sobre cual juzgar. En fin, me gustó mucho esta novela. No sé si escribió otra cosa que vale la pena, voy a investigar.

21 febrero, 2018

valter hugo mãe - o apocalipse dos trabalhadores (2008)



es así. en minúscula. sin signos de interrogación. la marca del autor. que original. ja. la novela me fue recomendado de corazón por muchos amigos cuando la dejé de lado porque me aburría casi que se ofendieron. parece estar de moda. que valía la pena, que era injusto que no le daba oportunidad al autor. así que la volví a buscar de la biblioteca, re-leí la parte que me había olvidado y la terminé.
De noche, Maria da Graça sueña con que en la puerta del cielo le quieren vender souvenirs de la tierra. Es una plaza en grande alboroto, es difícil hacerse lugar y llega a San Pedro y discutir directamente con él. Este sueño recurrente sufre variaciones a lo largo del libro.
Ella y su mejor amiga, la Quitéria o quitéria, las dos empleadas de limpieza (como yo, todo el verano pasado) en Bragança (el extremo norte del país, Tras-os--Montes), tienen un punto de vista único sobre la vida, la felicidad, el amor y la muerte, que van comentando en su lenguaje de mujeres clase trabajadora. Parece que esta es la gracia del libro, es divertido, pero después de un par ded páginas solo se repite. Como ganan muy poco hacen extras como carpideiras profesionales, vigilando muertos que no tienen quien les haga velorio. Adaptan un perro que bautizan Portugal, un saco de pulgas rectangular e abandonado. Son dos viejitas, pobres, mulheres-a-días, que conversan sobre dios, "raios o partam", el cif y otros productos de limpieza. No se resignan de la vida, o sí, a veces quieren morir, morir de amor. En realidad solo tienen cuarenta años, solo parecen  viejas.
La Quitéria termina relacionándose íntimamente con un chico inmigrante ucraniano que está muy solo, intentando ganar dinero en las obras para mandarlo a sus padres, se quiere convertir en una máquina. La historia de él y su familia es rara, no sé que tiene que ver a pesar de aportar para ilustrar un poco más la miseria del mundo. La Maria da Graça sueña con poder volver a la vida sexual activa, y por partes lo consigue, pero cuando se da cuenta que dejarse coger no es amor, se deprime.
Me aburrí mucho, que se le va hacer. Admito que en algunos pasajes me reí, el habla de las mujeres es gracioso, sobre todo cuando le ponen gotitas de lavandina en la sopa de sus maridos. Pero de resto, o apocalipse dos trabalhadores se me hizo largo.





19 febrero, 2018

Terézia Mora - El monstruo (2013)


Las páginas de El monstruo son dividas en dos, por la horizontal las separa una raya negra (como en El diario de un mal año de Coetzee), arriba se cuenta de una perspectiva, abajo de otra. Dos discursos, dos voces, dos vidas. Uno acabó, el otro resta. 600 y tantas páginas, edición de tapa dura, dos marca-páginas de hilo, uno para cada historia.
Es la historia de Darius Kopp y Flora. El hombre mediocre y normalísimo de la antigua RDA se queda perdido en la vida después de haber perdido su mujer. Después de un tiempo enterrado en su casa sigue un impulso y arranca a viajar por Europa del Este. Ella era húngara-alemana. Sigue y sigue el viaje sin destino, lo único que le hace sentirse bien es estar en movimiento, ver cosas nuevas, estar lejos de aquella vida en Berlín que, como los otros esperan, debería continuar como si nada, buscar trabajo, etc.. Además aún tiene que decidir donde dejar las cenizas de su mujer.
Y es difícil lo que se propone Terezia Mora, entender, o contar convincentemente sobre el matrimonio de alguien que pone fin a su vida. La historia de abajo es el diario que llevaba la mujer en archivos sueltos en la computadora. Quedan textos blancos espacios blancos cuando ella no está.
Durante el viaje el hombre alemán de sobrepeso que se siente muy en casa en su Mercedez muestra cada vez más sensibilidad, "hace" el duelo. Cada vez necesita menos lujo y comodidad, es social, se hace amigos.
Será que él no sabía que ella estaba tan mal. Es un insensible que no ve la violencia cotidiana de la sociedad? O no la podía ayudar mas que siempre ser él mismo, ser la continuidad. Se amaban? Ella lo amaba igual a él que él a ella? Eran los dos egoístas pero dependientes uno del otro, o eran personas demasiado diferentes viviendo más al lado que juntos? Ella apenas lo menciona en el diario.
Es un libro triste, bastante triste, pero no solo. Tiene sus observaciones cómicas, tiene sus descripciones sarcásticas del mundo psiquiátrico. Fragmentos de libros de auto-ayuda, etc. El tipo es bastante caricatural. Por épocas ingeniero en telecomunicaciones inalámbrica, por épocas desempleado, rosado y gordo, simple. Siempre en simbiosis con su auto. El viaje lo lleva a los Cementerios de Budapest, a Albania, Croatia Bulgaria, Turquía, Grecia, Georgia, Armenia.  A veces casi lo roban, as veces lo reciben como un hermanos perdido.
Se prende a la primera chica que conoce, porque lo hace acordar a su mujer. La chica Oda que en algún momento se va a su propia vida y lo deja a Darius en el aire. En algún momento se junta - aleatoriamente con un hitchhiker cuarentón, y e contenta con hacer lo que este le manda y con pagarle la comida. Hay mucho de absurdo en la vida cotidiana.

Con esta novela, la autora húngara-alemana ganó el premio alemán del libro 2013. El lenguaje está buenísimo, a veces cambia de tercera persona a primera y del estilo nominal al coloquial dos veces por frase y queda bien. También tiene un amplio vocabulario, usa muchas palabras que no conozco (en alemán).
Sin embargo, no me dio de pensar tanto como espero que una novela de 600 páginas me de de pensar. Me parece que Flora quedó demasiado perfecta, demasiado sufriente, una vida de mierda, claro, pero en algún momento eso cansa al lector. Pero bueno, solo leemos el diario, no hay mucho registro de cuando los dos estaban bien. La recomiendo a pesar de mis sinembargos.
No lo sabía hasta poner el nombre de la novela en google: Esto es la segunda parte de una trilogía con el protagonista Darius Kopp. Así que ahora me pongo a buscar el primero.

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