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24 agosto, 2019

Juan Villoro - Arrecife (2012)

En el paraíso del Caribe en un hotel de lujo, rodeados de ruínas y miseria, unos personajes, aguardan el paso del tiempo, intentan recuperarse de su vida anterior o a no pensar ni en dinero ni en nada y a divertirse. Hasta que ocurre un asesinato, un buzo que muere fuera del agua. Y el muerto es un gringo.
Como una burbuja en medio del ambiente distopico, el espacio del hotel La Pirámide especializado en turismo de alto riesgo en México encuadra la historia en el cruce de la decadencia en plena época del post-turismo - o posturismo, se expresa en edificios en deteriorados, arrecifes de corral muertos, pobreza, basura y falta de agua y la exclusividad de los programas all-inclusive pensados para europeos con ansias de adrenalina, la paradoja del "peligro controlado". Les hacen todo un programa relacionado (medio arbitrariamente) con el fin del mundo maya.

Los personajes centrales son empleados y dirigentes del hotel. Muchos son mexicanos o mayas, pero también hay varios "gringos", US-americanos e ingleses. Algunos de los personajes tienen actitudes autodestructivos. Antonio, ex-drogadicto, es músico encargado de musicalizar los peces del acuario, ya trabajó de musicalizar dibujitos animados y tiene un pasado como estrella de banda de rock. Mario Muller es gerente y mejor amigo de Antonio y se encarga de devolverle la memoria que se le fue con los excesos de droga y de salvaguardar también su futuro. 

Nunca antes escuché de Juan Villoro, pero la intuición dio en blanco. Así son las novelas que me gustan: una voz ácida, con sarcasmos y bromas pero que está llena de referencias culturales (pop) y de expresiones frescas que describen muy bien el mundo contemporáneo. (Hay, por ejemplo, absurdos Bob Esponjas hechos con esponjas marinas) Me hizo recordar - quizás sin fundamento, pero sentí cierta familiaridad de estilo - a las novelas de Rodrigo Fresán, también pensé en Bolaño y en las mejores páginas de Houellebecq.

Creí que la historia no es muy elaborada, de esas novelas rápidas que no estan pensadas como gran obra, se arman así, aparece un muerto, la gente habla a ver quien puede ser sospechoso, y aparece el siguiente muerto, y así succesivamente...  pero está novela al final no es demasiado simple, ya vale la pena por sus diálogos y descripciones, vale como buen policial que no deja cabos sueltos y además contiene una hermosa historia sobre la amistad y el envejecer.

Notas sobre la gente y su modo de vivir:
- "Vivíamos en una época de daños elegidos" como animales artificiales
- "La vida dura más que el placer" dice Sandra
- los turistas quieren descansar sintiendo miedo" ("paranoia recreativa") "Cruci/Ficción", gente que se suicida practicando deportes extremos.
 - "Muchos crimenes son placeres que fallan, como cuando amaneces con un hongo vaginal en la garganta" (por eso exigen discreción)

Notas sobre la naturaleza y el turismo/el capitalismo:
La relación entre primer y tercer mundo: después de siglos de polución industrial los europeos exigen naturaleza virgen en el Caribe para ir ahí ellos a descansar. Los dueños de la Pirámide son global players que cotizan en la bolsa.  El miedo está visto como el mejor recurso natural y los recursos hay que explotarlos, así se aprovechan de las guerrillas que hay para mandar unos actores a disfrazarse de guerilleros y asustar a los turistas. "La naturaleza le gusta a todo el mundo (...), pero si no estropeas no comes" dice el gerente. Y en fin, claro que los cazadores de paraísos fiscales también adoran los hoteles vacios para fingir investimento y así lavar dinero.

Sobre viajar:
"Cuando éramos niños, volar era lo máximo. Me pusieron corbata para mi primer vuelo, una de esas que ya tenían el nudo hecho y se ajustaban con un resorte. Tenía catorce años. Fui a Acapulco. Ahora viajar es una mierda. Una deportación. ¡En el futuro sólo viajarán los pobres!"
(...)
"—Moverse en las ciudades va a ser un trabajo para especialistas, para choferes, mendigos y repartidores de pizzas. Lo mismo va a pasar con los viajes. Los ricos comprarán sensaciones en Internet. Sólo los jodidos irán a los sitos desagradablemente reales. ¡Los aviones del futuro van a tener ratas!" 
(...)
"—Cada especie tiene sus remedios para la desesperación: los caballos se lanzan por un desfiladero, las ballenas encallan en la playa, el ser humano hace las maletas. En el futuro no habrá guerras: habrá turistas, invasores cansados. Una eutanasia en cámara lenta. ¿Estás de acuerdo? —sonrió con satisfacción, como si no hubiera modo de pensar distinto."
Me cuesta un poco concentrarme en los libros con todos los desastres criminales que nos regala la realidad ultimamente.
Me gustó, me divertí y me quedé con la sensación de que aún quiero hacer muchas cosas antes de morir. Recomendado!


24 mayo, 2015

Octavio Paz - El mono gramático (1970)



Monos, templos, dioses índios, orgías y gramática. Todo eso el autor lo ve en manchas y sombras en la pared.
Me da un poco de pena haberlo leído en portugués no en español, pero uno lee preferentemente lo que se consigue en papel (y supongo que alemán hubiese sido peor).
Fue lo primero que leí del autor, estuve mucho tiempo con ganas de acercarme a la obra de Paz, pero sin animarme, porque esperaba una literatura densa, difícil, que requiere esfuerzo y concentración y suponía no poder disfrutar.
Este texto se presenta como algo híbrido entre prosa y poesía, y yo que hasta ahora no me atrevo a leer poesía, mucho menos en un idioma que no domino, me largué de improviso, a ver que tal este libro que me trajo un amigo.  
Me encontré con un libro precioso, totalmente accesible a los que como yo entienden que leen para ser entretenidos y no para ejerciciar sus capacidades academicas de descifraje de textos complejos.  
El Mono Gramático empieza con descripciones de paisajes, por un lado el camino de Galta, en la India, y por otro un jardín de Cambridge, pasa por templos y vestigios de tiempos pasados y recuerda los mitos de creación, religión, erotismo, estética. El relato contiene descripciones excepcionales, intensas, abstractas, detalladas, bellas y confusas. Octavio Paz juega con las palabras, cuestiona la gramática y función del lenguaje como medio insuficiente de comunicar significados y sus relaciones con la realidad fenoménica, es decir cerrar la distancia entre nosotros y las cosas.
Seguro que alguien que sabe de simbolismos e imágenes, de interpretar cierta semántica, de metáforas utlizadas en mitos e historia seguro que entiendo mucho mas y otros niveles que yo  solo logro vislumbrar o suponer ahí.
Puede parecer un caos de palabras, un libro perfecto para dejarse llevar, para pensar en otras cosas completamente diferentes, para opcionalmente o apagar el cerebro y disfrutar del paisaje, de las imágenes o para esforzarlo un poquito más que de costumbre y pensar en estructúras nuevas. Según entiendo yo, el autor también se burla un poco de su propia ininteligibilidad.
Recomiendo el libro, pero comprendo que habrá gente que no disfruta de textos así, y pienso que hay que aguardar el momento adecuado para leerlo

25 enero, 2015

Carlos Castaneda - Una realidad aparte (1971)


https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi9xQ4NxWl5kK9wPcMEyR-l7V_SEtfM5naHizrXaio63sLdVHaHAy_2V7Ol0HHBNbJfCYAUmiwBIyJpiJ-NRozCtPBzZe_7WNuWWEmBj1lYdmEnrpF1T-7ZGEUu4j0dlVbQ5n6YdxDyMrsa/s1600/una%252Brealidad%252Baparte.bmp

"Una realidad aparte" es parte dos de la serie de Carlos Castaneda. Castañeda es alumno de Don Juan Matus, que a su vez es su guía y chamán, tambien es brujo de los indios Yaqui. El primer libro "Las enseñanzas de Don Juan" me encantó por lo que me puse en seguida a leer el segundo.

“Una realidad aparte” me gustó también, aunque en comparación con el primero me parece repetitivo y menos mágico, también creo que es practicamente solo novela y ya nada de anthropologiá (lo cual no tiene que ser nada malo). Y aparecen menos ayudantes alucinógenos.

"Somos humanos y es nuestro destino aprender y dejarnos arrojar en nuevos mundos inimaginables" dice Don Juan a su alumno. Igual que en el primero, se habla mucho del camino al conocimiento, de otra realidad, de la percepción y la voluntad, de la muerte y también de espiritús y aliados. Don Juan tiene su propio enteder de lo que es "ver" en comparación al mirar, todo el libro esta basado en la pregunta de si Castaneda lorará aprender o no a ver.

Me pareció dirigido a los "hermanos guerreros de luz", mucho más que el primer tomo, aunque
sin duda reflecciones sobre estos conceptos que se tematizan puden ayudar o gustar a uno sin que el libro se torne autoayuda.

Igualmente creo que a quien le gustó "Las enseñanzas de Don Juan" (el primero), no le va a disgustar “Una realidad aparte”.




Una realidad aparte

Carlos Castaneda se acercó con su bagaje de antropólogo a una realidad que desafió su espíritu. Y se atrevió a cruzar la frontera.



Don Juan Matus, el guía y chamán de Carlos Castañeda
Don Juan Matus, el guía y chamán de Carlos Castañeda
Renuncio a entender las primas de riesgo, los créditos y los déficits. Los telediarios me suenan a chino. De pequeño, cuando veía un número salía corriendo, y todavía soy de los que pasan euros a pesetas mentalmente para calcular una factura. Me declaro irrescatable al respecto. Me parecen un tostón insoportable las primeras páginas de los periódicos. Estoy harto del monotema economicista que nos rodea protagonizado por hombres de despacho que no producen nada y sólo saben recitar cifras en su jerga inaguantable de opositor. Y cada vez me reconozco menos en el desarrolladísimo y caduco mundo occidental. Tengo un coche pequeño y lleno de rozaduras, mi consumismo se reduce al Camel Light y al Red Bull, y disfruto deshaciéndome de ropa superflua cada vez que reordeno el armario. ¿Puede alguien así dirigir un medio digital?. Pues yo creo que sí, porque el pulso se puede tomar a muchas realidades. No puedo más de Rajoyes, Rubalcabas, Draghis, Merkeles y Almunias. Y como no aguanto que llamen “realidad” a este absurdo colectivo que me tiene totalmente saturado, me dedico a bucear en otras realidades.
Por eso he titulado así estas líneas: “Una realidad aparte”, como tituló el antropólogo Carlos Castaneda el segundo volumen de los cuatro que dedicó a relatar sus encuentros con el brujo yaqui Don Juan. Otra forma de vida, otro conocimiento. Otra realidad. Se publicó hace cuarenta años, en la luminosa década de los setenta, cuando el rock progresivo abría caminos nuevos y la curiosidad occidental no se había embotado mirando escaparates. Cuando “otras realidades” se miraban sin prejuicios, y algunos espíritus abiertos eran capaces de pasar de la observación a la aceptación. Un camino que siguió el discípulo intelectual de Castaneda, Víctor Sánchez, introduciéndose en los ritos de los indios wirrarikas en busca del Gran Venado Azul, como explica en “Toltecas del nuevo milenio”. Vivencias espirituales que han subsistido durante siglos a la represión impuesta por la religión invasora.
Castaneda y Sánchez eran científicos que se acercaron con su aparato conceptual para hacer trabajo de campo sobre una realidad que desafió su espíritu; y seducidos por el objeto de su estudio tuvieron la valentía y la humildad de dar el paso y cruzar la frontera.
Y mientras occidente se deja las dioptrías de tanto mirar unas cuentas que nunca le salen, uno está como más interesado en “otras” realidades. ¿Escapismo?. No lo veo así. Más bien realismo puro y duro. Pero de otro orden.
El tiempo pasa…
- See more at: http://www.elpulso.es/Sociedad/Analisis/Una-realidad-aparte.html?utm_source=GoogleImages&utm_medium=img&utm_campaign=Google_Images#sthash.l4p31ur6.dpuf

Sociedad / Análisis / Una realidad aparte


Nuestro experto: 
Juan Carlos de Laiglesia
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Una realidad aparte

Carlos Castaneda se acercó con su bagaje de antropólogo a una realidad que desafió su espíritu. Y se atrevió a cruzar la frontera.


Don Juan Matus, el guía y chamán de Carlos Castañeda
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Renuncio a entender las primas de riesgo, los créditos y los déficits. Los telediarios me suenan a chino. De pequeño, cuando veía un número salía corriendo, y todavía soy de los que pasan euros a pesetas mentalmente para calcular una factura. Me declaro irrescatable al respecto. Me parecen un tostón insoportable las primeras páginas de los periódicos. Estoy harto del monotema economicista que nos rodea protagonizado por hombres de despacho que no producen nada y sólo saben recitar cifras en su jerga inaguantable de opositor. Y cada vez me reconozco menos en el desarrolladísimo y caduco mundo occidental. Tengo un coche pequeño y lleno de rozaduras, mi consumismo se reduce al Camel Light y al Red Bull, y disfruto deshaciéndome de ropa superflua cada vez que reordeno el armario. ¿Puede alguien así dirigir un medio digital?. Pues yo creo que sí, porque el pulso se puede tomar a muchas realidades. No puedo más de Rajoyes, Rubalcabas, Draghis, Merkeles y Almunias. Y como no aguanto que llamen “realidad” a este absurdo colectivo que me tiene totalmente saturado, me dedico a bucear en otras realidades.
Por eso he titulado así estas líneas: “Una realidad aparte”, como tituló el antropólogo Carlos Castaneda el segundo volumen de los cuatro que dedicó a relatar sus encuentros con el brujo yaqui Don Juan. Otra forma de vida, otro conocimiento. Otra realidad. Se publicó hace cuarenta años, en la luminosa década de los setenta, cuando el rock progresivo abría caminos nuevos y la curiosidad occidental no se había embotado mirando escaparates. Cuando “otras realidades” se miraban sin prejuicios, y algunos espíritus abiertos eran capaces de pasar de la observación a la aceptación. Un camino que siguió el discípulo intelectual de Castaneda, Víctor Sánchez, introduciéndose en los ritos de los indios wirrarikas en busca del Gran Venado Azul, como explica en “Toltecas del nuevo milenio”. Vivencias espirituales que han subsistido durante siglos a la represión impuesta por la religión invasora.
Castaneda y Sánchez eran científicos que se acercaron con su aparato conceptual para hacer trabajo de campo sobre una realidad que desafió su espíritu; y seducidos por el objeto de su estudio tuvieron la valentía y la humildad de dar el paso y cruzar la frontera.
Y mientras occidente se deja las dioptrías de tanto mirar unas cuentas que nunca le salen, uno está como más interesado en “otras” realidades. ¿Escapismo?. No lo veo así. Más bien realismo puro y duro. Pero de otro orden.
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Carlos Castaneda se acercó con su bagaje de antropólogo a una realidad que desafió su espíritu. Y se atrevió a cruzar la frontera.


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Por eso he titulado así estas líneas: “Una realidad aparte”, como tituló el antropólogo Carlos Castaneda el segundo volumen de los cuatro que dedicó a relatar sus encuentros con el brujo yaqui Don Juan. Otra forma de vida, otro conocimiento. Otra realidad. Se publicó hace cuarenta años, en la luminosa década de los setenta, cuando el rock progresivo abría caminos nuevos y la curiosidad occidental no se había embotado mirando escaparates. Cuando “otras realidades” se miraban sin prejuicios, y algunos espíritus abiertos eran capaces de pasar de la observación a la aceptación. Un camino que siguió el discípulo intelectual de Castaneda, Víctor Sánchez, introduciéndose en los ritos de los indios wirrarikas en busca del Gran Venado Azul, como explica en “Toltecas del nuevo milenio”. Vivencias espirituales que han subsistido durante siglos a la represión impuesta por la religión invasora.
Castaneda y Sánchez eran científicos que se acercaron con su aparato conceptual para hacer trabajo de campo sobre una realidad que desafió su espíritu; y seducidos por el objeto de su estudio tuvieron la valentía y la humildad de dar el paso y cruzar la frontera.
Y mientras occidente se deja las dioptrías de tanto mirar unas cuentas que nunca le salen, uno está como más interesado en “otras” realidades. ¿Escapismo?. No lo veo así. Más bien realismo puro y duro. Pero de otro orden.
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Por eso he titulado así estas líneas: “Una realidad aparte”, como tituló el antropólogo Carlos Castaneda el segundo volumen de los cuatro que dedicó a relatar sus encuentros con el brujo yaqui Don Juan. Otra forma de vida, otro conocimiento. Otra realidad. Se publicó hace cuarenta años, en la luminosa década de los setenta, cuando el rock progresivo abría caminos nuevos y la curiosidad occidental no se había embotado mirando escaparates. Cuando “otras realidades” se miraban sin prejuicios, y algunos espíritus abiertos eran capaces de pasar de la observación a la aceptación. Un camino que siguió el discípulo intelectual de Castaneda, Víctor Sánchez, introduciéndose en los ritos de los indios wirrarikas en busca del Gran Venado Azul, como explica en “Toltecas del nuevo milenio”. Vivencias espirituales que han subsistido durante siglos a la represión impuesta por la religión invasora.
Castaneda y Sánchez eran científicos que se acercaron con su aparato conceptual para hacer trabajo de campo sobre una realidad que desafió su espíritu; y seducidos por el objeto de su estudio tuvieron la valentía y la humildad de dar el paso y cruzar la frontera.
Y mientras occidente se deja las dioptrías de tanto mirar unas cuentas que nunca le salen, uno está como más interesado en “otras” realidades. ¿Escapismo?. No lo veo así. Más bien realismo puro y duro. Pero de otro orden.
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Carlos Castaneda se acercó con su bagaje de antropólogo a una realidad que desafió su espíritu. Y se atrevió a cruzar la frontera.


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Don Juan Matus, el guía y chamán de Carlos Castañeda
Renuncio a entender las primas de riesgo, los créditos y los déficits. Los telediarios me suenan a chino. De pequeño, cuando veía un número salía corriendo, y todavía soy de los que pasan euros a pesetas mentalmente para calcular una factura. Me declaro irrescatable al respecto. Me parecen un tostón insoportable las primeras páginas de los periódicos. Estoy harto del monotema economicista que nos rodea protagonizado por hombres de despacho que no producen nada y sólo saben recitar cifras en su jerga inaguantable de opositor. Y cada vez me reconozco menos en el desarrolladísimo y caduco mundo occidental. Tengo un coche pequeño y lleno de rozaduras, mi consumismo se reduce al Camel Light y al Red Bull, y disfruto deshaciéndome de ropa superflua cada vez que reordeno el armario. ¿Puede alguien así dirigir un medio digital?. Pues yo creo que sí, porque el pulso se puede tomar a muchas realidades. No puedo más de Rajoyes, Rubalcabas, Draghis, Merkeles y Almunias. Y como no aguanto que llamen “realidad” a este absurdo colectivo que me tiene totalmente saturado, me dedico a bucear en otras realidades.
Por eso he titulado así estas líneas: “Una realidad aparte”, como tituló el antropólogo Carlos Castaneda el segundo volumen de los cuatro que dedicó a relatar sus encuentros con el brujo yaqui Don Juan. Otra forma de vida, otro conocimiento. Otra realidad. Se publicó hace cuarenta años, en la luminosa década de los setenta, cuando el rock progresivo abría caminos nuevos y la curiosidad occidental no se había embotado mirando escaparates. Cuando “otras realidades” se miraban sin prejuicios, y algunos espíritus abiertos eran capaces de pasar de la observación a la aceptación. Un camino que siguió el discípulo intelectual de Castaneda, Víctor Sánchez, introduciéndose en los ritos de los indios wirrarikas en busca del Gran Venado Azul, como explica en “Toltecas del nuevo milenio”. Vivencias espirituales que han subsistido durante siglos a la represión impuesta por la religión invasora.
Castaneda y Sánchez eran científicos que se acercaron con su aparato conceptual para hacer trabajo de campo sobre una realidad que desafió su espíritu; y seducidos por el objeto de su estudio tuvieron la valentía y la humildad de dar el paso y cruzar la frontera.
Y mientras occidente se deja las dioptrías de tanto mirar unas cuentas que nunca le salen, uno está como más interesado en “otras” realidades. ¿Escapismo?. No lo veo así. Más bien realismo puro y duro. Pero de otro orden.
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19 enero, 2015

Carlos Castaneda / Las enseñanzas de Don Juan (1968)



No sabía que esperar de este libro, pero tenía muchos prejuicios. Hace unos años había pensado que Castaneda era algo como Paulo Coelho, pero ahora sé que no tiene absolutamente nada que ver. Después pensaba que se trataba más que nada de un libro de apuntes sobre trips con ciertas plantitas como el peyote y unos hongos, pensamientos medio volados, caóticos y que adicionalmente tendría unb toque de filosofía apuntada de las enseñanzas de algún indio mexicano.
Pero lo leí de otra manera. Y superó por mucho mis exprectativas. Mi edición (alemana) tenía un prefacio muy informativo escrito por Castaneda en 1998, el año de su muerte y otra introducción tambien muy interresante de Walter Goldschmied. Lo leí por lo tanto como un estudio antropológico.
Castaneda, estudiante de antropología/etnología en la Universidad de California, los Ángeles, escribió su tesis de doctorado/promoción sobre las construcciónes de realidad no-ordinaria, cosa que ahora sería quizás no tan especial, pero en ese entonces sus profesores trataban de desaventurarlo de su idea “poco seria”. La primera publicación es de 1968, las experiencias de las que escribe son de hace 55 años. Con el apoyo de otros dos de sus profesores que sin embargo lo alentaron siguió adelante con sus ideas e inscribió un estudio único y muy valioso. En la primera página tiene una cita de Georg Simmel que fue uno de los primeros sociólogos. Castaneda estudió también con Harold Garfinkel del departamento de sociología de la universidad californiana. La ethno-methodología que éste desarolló se sigue enseñando hoy día y yo en mis tiempos de facultad escribí varias monografías/trabajos basandome en el paradigma de él y sus discípulos. O sea, para mi leer Castaneda fue mucho más que solo leer relatos personales sobre sueños e alucinaciones asistidas de plantas como el peyote.
Si uno quiere documentar otra realidad, la tiene que entender y explicar desde adentro, con sus conceptos, no la puede medir y comparar con la suya, porque una verdad neutra o absoluta no hay. En la introducción de Goldschmied, que me gustó mucho, dice así: 
“La antropología nos enseñó que el mundo se define de diferentes modos según su sitio. No es solamente que las personas tienen habitos diferentes, que creen en dioses distintos y tienen diferentes expectativas a la vida después de la muerte. Los mundos de otros pueblos también tienen una apariencia distinta. Las condiciones metafísicas mismas difieren: el espacio no cede a la geometría euclídica, el tiempo no constituye un fluir ininterrumpido en una sola dirección, las causas de los acontecimientos no se explican desde la lógica de Aristoteles..

Las sustancias psicoactivas utilizadas que se utilizaron en las enseñanzas son: el cacto peyote (Lophophora williamsii) o mescalito, la Datura inoxia (yerba del diablo) o jimson weed y algunos honguitos (Psilocybe mexicana) que se fuman.

A través de la ingestión por separado de cada uno de estos alucinógenos produjo en mí, su aprendiz, unos estados peculiares de percepción distorsionada, o conciencia alterada, que he llamado "estados de realidad no ordinaria". He usado la palabra "realidad" porque una premisa principal en el sistema de creencias de don Juan era que los estados de conciencia producidos por la ingestión de cualquiera de las tres plantas no eran alucinaciones, sino aspectos concretos, aunque no comunes, de la realidad de la vida cotidiana. Don Juan no se comportaba hacia tales estados de realidad no ordinaria "como si" fueran reales; los tomaba "como" reales.

Mi edición contaba además con casi 100 páginas de Apéndice “Analisis estructural”, donde se explica la logica interna y la coherencia de los conceptos y términos utilizados en las enseñanzas de Don Juan. El “orden operativo” es muy interesante y admiro la sistemática con la que Castaneda se pensó todo para entender el sistema complejo de la realidad de Don Juan.
Me atrapó desde el principio y lo recomiendo! Ya empecé el segundo libro “Una Realidad Aparte”.

03 diciembre, 2014

Carlos Fuentes - Aura (1962)

http://literaturamexicanadelsigloxx.files.wordpress.com/2009/12/30-aura.jpg 

Lo agarré de casualidad, porque era finito. Me atrapó desde la primera página y lo acabé ahí mismo en la la biblioteca. Es un relato corto de no más de unas 50 páginas. La historia está situada en una casa misteriosa la parte vieja de Ciudad de México. Se trata del segundo libro mexicano que leí.
El protagonista Felipe Montero es un joven historiador que tropeza con un anuncio ofreciendo 4 mil pesos a quien sepa frances, tenga conocimientos históricos y este dispuesto a hacer un trabajo de edición. Le piden organizar y rescribir las memorias de un coronel francés que luchó en México en el siglo XIX. Consuelo, la viuda del coronel, y Aura, su sobrina, viven en esa casa osura y rara. Le piden que se se quede viviendo con ellas mientras trabaja y aunque  tiene algunas dudas, Felipe se impresiona con la belleza Aura y decide quedarse.
El estilo del lenguaje es fácil, me encanta cuando un lenguaje tan simple logra envolver tanto en una historia, las pocas situaciones en la casa estan muy bien descritas. Además habla al lector como si le pasaría a él lo que pasa al protagonista, el libro empieza con "lees ese anuncio,... ", sigue en ese modo: "caminas hasta la puerta" , etc.
El ambiente es de una casa de bruja, la vieja con sus manías, la oscuridad, el olor de humedad y las ratas parecen de un cuento de hadas. Hay gatos y un conejo blanco de mascota. A Felipe todo le parece muy raro, pero sigue trabajando, soniando con la bella Aura y los 4 mil pesos que se le han promitido.
Empiezan a pasar cosas raras y mezclarse suenio y realidad.. seguro que puede ser interpretado de mil maneras.
Me pareció muy bello, concuerdo con lo que dice la contratapa "[...] un encuentro e esa vaga frontera entre la irrealidad y lo tangible, esa zona del arte donde el horror engendra la hermosura" no lo podría describir mejor y lo recomiendo plenamente!

 

17 octubre, 2014

Juan Rulfo - Pedro Paramo (1955)


"Pedro Páramo" es el nombre de la primera novela de Juan Rulfo. Se trata de un clasico latinoamericano, ultimamente estaba viendo el libro por todos lados, ahora tambien esta en el teatro este mes aqui en Lisboa. Como es cortita y el papel carito, la lei en la compu. Creo que tambien es la primera novela mexicana que lei. Se la considera una de las novelas mas inportantes para el desarrollo del realismo mágico y está contada con varias narrativas que se entrelazan. La comence con ganas ya que todo el mundo la recomienda.
Empieza con el relato en primera persona del chico, Juan Preciado, quien le promete a su madre en su lecho de muerte que regresaría a Comala para reclamarle a su padre, Pedro Páramo, lo que les pertenece.
El chico llega al pueblo y comienza a sentir el pasado del lugar como sombras, ecos o fantasmas. Suenia (o no?) y tiene visiones de muertos, conversa con ellos. Almas perdidas que recorren la tierra. 
La narración está fragmentada y entremezclada con diálogos de su difunta madre. También esta interrumpida por una línea narrativa que tal vez es de Pedro Páramo. Partes son de monólogo interior y otras son dialogos de los que no se sabe bien quienes los pronuncian.
El estilo de "Pedro Paramo" se parece a "Cien anios de soledad" y me resulto casi igual de dificil de leer y de entender que este. Esta novela es mas corta, uno como lector no se pierde tanto, pero me perdi, es muy confuso.
Las primeras veinte o por ahi paginas me gustaron mucho, hasta las primeras fantasmas y descripciones del pueblo. Despues ya no entendi nada. Tampoco la pondria como mi novela favorita como la valoran muchos.
Entiendo que se trata una representación de la realidad social (rural) latinoamericana, la mexicana mas especificamente (por eso tanta muerte?); con personajes tipicos como el hijo huerfano, la madre de hijo illegitimo, el terrateniente cruel, el cura etc.
 Lei que "Pedro Páramo inmortaliza las maldades y perversiones más profundas de la vida rural en las Américas portuguesa y española, que revela un universo no sólo pobres, sino grosero y la violencia arraigada, como condición básica para la supervivencia."
Sera eso, nomas? me siento tonta al no entender bien.

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