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14 julio, 2025

Fernanda Trías - La ciudad invencible (2014)


Es un libro que quiero leer hace rato, me lo recomendaban cuando estaba en la faculdad preparando mi tesis de Maestría y leyendo novelas en las que ciudades (Buenos Aires, Montevideo) jugaban roles protagonistas. Nunca lo leí porque era imposible de conseguir a precio razonable en Europa en este momento (si no recuerdo mal), por el 2016. O tal vez era ’La Azotea’ de la misma autora.

Resultado de tanta espera a este libro fue una ligera desilusión, no me gustó tanto como había antecipado. Pero me gustó, es solo que me había esperado otro formato más novelesco. 

La narradora viene de Uruguay a instalarse en Buenos Aires y escribe sobre ese monstruo de ciudad que es tan grande y cambiante que es dificil de describir como una sola cosa. Son capítulos cortos, como de crónica o de diario, observaciones, fragmentos, pensamientos con personajes que vendrían a ser conocidos de la narradora. Escribe sobre la búsqueda de un cuarto donde vivir, sobre vecinos, amigos, fiestas, barrios. 
Si me hubiera agarrado en un momento de nostalgia hubiera llorado. Fernanda Trías escribe muy bien y la forma en que ve el mundo y lo pone en palabras y intenta verle su sentido es parecida a la mía, no sé cómo describirlo, es algo de un estilo, o un personalidad y mundivisión que transluce del texto, que ciertos escritores tienen que hace que uno como lector.a se siente muy cercano a ellos. Tengo ganas de leer más de ella.
Me sentí cercana a ella, pero “La ciudad invencible” es un poquito melancólico o vagamente deprimente y no estuve en un lugar para comprometerme a este sentimiento plenamente. No era el momento para leer esto, quizás. 

Si al menos mi vida tuviera un patrón de movimiento concreto, pensé. Un paso hacia adelante y dos pasos hacia atrás, aunque eso significase retroceder, pero no esta cosa errática, incierta, agotadora. (113)

No sé si me explico, se lee rápido, me trajo buenos recuerdos – el calor húmedo del delta del Tigre, por ejemplo, también es el fala rioplatense que me aprienta el botón de nostalgia, pero de alguna manera el libro me dejó una sensación de vacío. Como mirar los muebles que uno lleva meses a comprar y pumba, hay que deshacerse de ellos para la proxima mudanza – cosa que le pasa seguido a la narradora.

No sé por qué a todo el mundo le gusta decir eso: “Cerré un círculo”. ¿Por qué se habla de cerrar círculos o etapas como quien cierra un frasco de mermelada? Estamos abiertos; todo sigue abierto, en perpetuo riesgo de infección. (121)

Se menciona a Perlongher, un poeta argentino que escribió contra la dictadura; a Ricardo Strafacce, escritor argentino, me suena mucho el nombre, pero aún no leí nada de él. También a Osvaldo Baigorria y hace mucho leí algo de él, recuerdo vagamente que me había gustado, era algo contracultural. Éste parece ser su blog https://osvaldobaigorria.com/.

06 julio, 2020

Iosi Havilio - Paraísos (2012)



Paraísos es la continuación de Opendoor (2006), pero se entendería bien sin haber leído la primera parte. Las dos se leen rapídisimas.
Es la misma subjetividad sin nombre nos guía, narrando en primera persona. La novela comienza de golpe: Jaime, su compañero ha muerto y los echan a ella y a su pequeño hijo de la granja de Jaime y del pueblo Opendoor (con su psiquiatría), cerca de Luján, Buenos Aires.
Tiene el mismo ton que no es exactamente depresivo, pero algo letárgico; la protagonista evade las emociones fuertes, evade las búsquedas por la racionalidad o el sentido. Aparece también el personaje de Eloísa, en Opendoor aun casi adolescente, por la que la protagonista siente cierta atracción, ahora se convirtió en una chica loca que anda de fiesta en fiesta, buscándose y su lugar frenéticamente.

Pensaba que Opendoor giraba alrededor de la idea de las formas de amor y de la alienación. En Paraísos, sin embargo, está claro que el asunto que trasluce en todas las páginas es la animalidad: la pasividad y pasión (como lo expresa B.Sarlo en el comentario de la contratapa).

Aparecen un montón de animales, la protagonista ahora vive en Buenos Aires, pero por azar consiguió un trabajo en el zoológico. La animalidad también se puede asociar a la parte animal de lo humano, tantas veces negada o suprimida, las pulsaciones, los miedos instintivos, gestos de protección. Por ejemplo hay muchas escenas en las que la protagonista va a orinar, detalle que en las novelas se suele omitir. Eso permite una lectura poshumanista, (como lo sugiere J. Yelin en un ensayo).
Hay varias muertes inexplicadas o incomprensibles (Jaime, la iguana, en Opendoor: la chica), que quizás se pueden relacionar con lo animal, ya que tomamos la muerte de  animales como algo más cotidiano que la muerte de una persona.

El titulo hace referencia a varios paraísos "artificiales", los arboles con este nombre, artificial o falso porque sus semillas son venenosas; el zoológico; las drogas y en especial la morfina; la casa del novio de Eloísa que es de una riqueza increíble, protegida por muros y cameras, con búnker; la reserva ecológica del Río de la Plata: "De pronto la ciudad se calla y comienza la ilusión de lo natural.." (211) donde hay "una serie de plataformas con telescopios a monedas como ametralladoras de pie" (211). La naturaleza ahí se presenta como "un sendero amplio y terroso" poblado de ciclistas, exploradores, jubilados y un desfile de personajes extraños entre la soledad y el exhibicionismo"(211) ; el río como "una placa inmóvil, como cemento marrón" (211). Es una "playa de escombros, cascotes y basura endurecida" (212).

En fin, me gustó bastante, sin llegar a pensar que sea imprescindible.
El final permite que haya una tercera parte, que quizás Iosi Havilio este escribiendo en este momento. Y ahí sí, las tres partes juntas serian una buena novela, separadas están bien, pero algo cortas y algo inconclusas.


21 febrero, 2020

Andrés Neuman - Bariloche (1999)

  
Quería leer algo cortito, livianito y eso tuve. Aunque bien parece el libro más flojo del autor.
Andrés Neuman escribe muy bien, los personajes están bastante buenos, las descripciones de la noche alucinantes, pero la historia avanza lento, o mismo es poca historia para llenar una novela, se hubiese quedado com el formato cuento mejor.
El libro cuenta la historia de Demestrio, un hombre que trabaja recogiendo basura en Buenos Aires.
sus recuerdos de la Patagonia, de la infancia a orillas del lago Nahuel Huapi y del primer amor. Y algunas cosas más.
Me pareció creíble, enfaticé con él. Pero le falta algo. Al final queda medio soso, o interminado.
Si no fuese porque Neuman sabe hacer de las descripciones más simples una poesía, una imagen que resuena, esta novela sería mala.
Y no me gusta como el narrador imita el acento argentino, es un recurso que por veces da mucha vitalidad y autenticidad, pero en este caso es demasiado. (Los personajes cada mañana piden dos “cafeses”). Queda medio banal, aburrido. No sé bien explicarmelo.

29 enero, 2020

César Aira - Prins (2018)



Una vez acabadas las novelas de Aira siempre dan ganas de leerlos otra vez para pescar todos aquellos chistes y dobles sentidos que se colaron en la primera lectura.
Esta novela salió una mezcla de temas y de estilos muy buena y muy propia de él. Unos temas de los habituales patentes son los laberintos y códigos- en especial el laberinto de la ciudad damero - como en La Villa y Las noches de Flores donde también hay crimenes, barrios populares, drogas e inspectores locos. Me temo que quien no conoce ninguna de sus otras novelas y quien no conoce Buenos Aires no las disfruta en pleno.
Sus caminos lo llevan hasta la facultad de Ingeneria de Las Heras - grandioso edificio gótico.
Prins trata de un escrito, o ex escritor, exitoso, de novelas góticas y su plan de cambiar su vida con ayuda del opio.
Pues la vida de un escritor de novelas góticas es dura,  "El manejo del anacronismo es muy exigente" (81), además uno puede perderse entre tanta sombra, tantos clichés, tantas puertas que crujen en la penumbre. Y, ay, luego de contratar los amanuenses, tanto ocio! Como llenar el tiempo. Y luego está la maldita Realidad.
Este personaje se mueve entre la realidad, la Historia y el mundo de su fantasia, más en el último que es muy grande, o también si se quiere en el sueño, eso no se distingue tan facilmente.
 "La realidad es cruel, y no tienen derecho a quejarse los que se aferran a ella con tanta pertinancia" (31-32).
Se queja también de la nostalgia del presente y de la atención que reclama su doncella.

Donde hay Opio? claro, en la Antiguidad, en los barrios del oeste, a los que se llega en el 126.
Cuando le preguntan cuanto Opio quiere, dice al azar y sin arriesgarse:
 - ¿Uno?
 Aira aplica una mezcla de un humor bruto o burdo, estilo Mendoza o Lorenzo, en esa manera de inventarse personajes caricaturescos, decadentes con desprecio y ignorancia hacia las clases bajas
un humor absurdo en que todo corre mal y hasta el más inverosimil detalle y los personajes hacen hasta el más estupido intento de quedar bien y quien busca un sentido lo busca en vano, y un humor meta-literario cargando contra la industria de edición y el mercado de la litertura de género o subliteratura.

Soy declarado fan de la escritura de Aira. Dicen que hay gente que no la aguanta. Su lectura siempre requiere atención y disponibilidad para seguir los caminos virtuosos y los saltos de tema en tema, de esta vez me decdepcioné un poquito porque había esperado un deselnace más revoltoso y rápido como a los que Aira nos acostumbró. Pero lo leería otra vez.

06 agosto, 2019

Roberto Arlt - El juguete rabioso (1926)




Qué puedo decir sobre este clásico que no fue dicho y es ampliamento conocido ya? Bueno, nada más que una breve introducción temática para los poco familiarizados con la literatura argentina y los que no tuvieron oportunidad de acercarse a Arlt en especifico. Tengo la edición de Ricardo Piglia que me dio Ro hace unos años en El Pinar.
Roberto Arlt escribiò la novela a los 25 añitos y la dedicó a Ricardo Guiraldes que funcionó como tutor literario. En las dos novelas que leí del autor, yo encuentro una clara voluntad de documentar la vida de ciudad de Buenos Aires, sobre todo los barrios Flores y Caballito, se ve que las recorrió mucho, sumado un alto grado de autoobservación y autocrítica de parte de su personaje principal. Como Arlt también escribía en periodismo, ese tinte documental, algo poco usual en su época fuera del costumbrismo, tiene sentido. Aquí el autor narra la vida de unos jovenes marginales de a década del 20 (del siglo pasado) protagonizado por Silvio Astier y El juguete rabioso es, entre otras cosas, una reflexion sobre la pobreza y las rígidas clases sociales y una documentación del español que hablaban los inmigrantes y de su manera de vivir. Ahí habla un andaluz, un napolitano, inmigrantes alemanes gordos que se hartan de salsicha y chucrut, judíos, habla gente pobre y profesionales educados.
Leì primero la secuela, Los siete locos que me gustó mucho. Son libros fáciles de leer, sin embargo como no-nativa en español al principio me costaba un poco dado su lenguaje vernácular que a menudo parece un poco exagerado. En El juguete rabioso, al igual que en Los siete locos, los temas centrales son el crimen y tambièn la ciencia, la sociedad (lo popular, las hierarquias, los excluídos) y la literatura. En Arlt todo eso pueden ser motores de la vida individual y fuerzas que mueven el mundo, pero que lo tiran y  empujan en lados opuestos o contradictorios. Otro punto en común de las dos novelas es la relación particular que establece el protagonista con el dinero; el joven protagonista reflexiona sobre como el dinero robado es diferente del dinero obtenido por trabajo. Leer no es gratuito, hay que tener tiempo libre, hay que afrontar compra, alquiler y venta salvaje del material de lectura, hay que pertenecer a un ámbito social adecuado para tener acceso a la cultura. Y el criminal también encuentra sus ídolos en la literatura, tanto como el que busca una moral también la encontraria allí.
Creo que se puede revelar el argumento, sin quitar las ganas de leer la novela a nadie.

En el primer capítulo, Silvio, el Rubio, y sus amigos del barrio son jòvenes que no van a la escuela. Está Hipólito el inventor y Enrique Izurbeta el falsificador. Sivio lee literatura bandoleresca y quiere ser ladrón, bandido, entrar en "el ejercicio de la garra". Los amigos y Silvio fundan el club de los ladrones (el club de los caballeros de medianoche), se asocian con otro chico, Lucio, y su gran golpe es un robo en la biblioteca de la escuela.
En el segundo capítulo, Silvio reconoce que va a tener que trabajar para ayudar a su madre y hermana y comienza a trabajar con en una librería de usados cuyo dueño es un tirano. Consulta teósofos y gente de ciencias ocultas, psicología. Sufre todo el invierno ahí, sabiendo que la miseria del trabajo no le daba más que una existencia en la que sobrevivir justito y a un precio muy alto, no va a poder seguir su interés por la lectura o por las invenciones, no va a poder aprender o avanzar con lo suyo y le da ganas de quemar el lugar. En el tercer capítulo va a presentarse en una casa donde mediante un anuncio buscan inventores, o en realidad buscan aprendices para mecanico de aeroplanos. Es el cuartel de los militares, donde presenta la idea para unas máquinas que inventó. Una escribe lo que se dicta mediante ondas eleectromagnetcias, otra es un señalador automático de estrellas fugaces que funciona con un metal fotosensible. Sin embargo ahí también lo despiden, le dicen que su lugar está en la escuela industrial. Le da cosa contarlo a su madre y a la hermana que estudia. y no vuelve a casa.Va a una pensión y se encuentra con un perverso, degenerado, hijo de padres ricos que fue abusado y querría ser mujer, sale y compra un revolver, se ofrece para trabajar en los transatlánticos para intentar ir a Europa pero nadie le quiere aceptar. Y llega a la inevitable conclusión: "Es inútil, tengo que matarme",... "no he de morir, yo no puedo morir, pero tengo que matarme". Se desmaya y se despierta en su casa. 
En el cuarto capítulo Silvio comienza a vender papel como corredor que ofrece mercadoria en todo lado. Escribe sobre lo difìcil que es vender cosas, comerciar, negociar dar todo para quizás ganar unos pesos de comisión, y "además hay que saber dominarse, para soportar todas las insolencias de los burgueses menores". Un amigo le convida participar en un robo fácil a un ingeniero que acaba de levantar mucho dinero del banco para guardarlo en su casa. Ahí Silvio lucha con su consciencia, debe participar y con suerte hacerse de miles de pesos o debe denunciar a su amigo a las autoridades tornándose traidor pero quizás dar un empujón a su asención social.

Me gusta mucho la escritura de Arlt, es muy directa y simple - creo que por su poca edad, pero nada "mala". Abundan sus comparaciones espontáneas y los colores, sombras y luces con que él ve en la ciudad, es algo quizás muy banal, pero le da ese toque expresionista. Consigue ambientar la historia con frases cortas, como por ejemplo: "..baldìa y fea como una rodilla desnuda es mi alma".
El prólogo de Ricardo Piglia (de 1973) es muy instructivo y me hizo ver con otros ojos lo que acababa de leer.
Altamente recomendable!
Sé que en Argentina se lee en la escuela, pero no sé si la novela es fácil de entender para los niños.

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La verdad de la literatura es que funda la razón en la legibilidad (parafr. R. Piglia).

21 julio, 2019

Matilde Sánchez - Los daños materiales (2011)



Los daños materiales comienza con un aviso: esto no es una novela. Se supone que se lee como una carta escrita por la narradora. Me reí muchísimo de los incontables sinónimos de palabras que describen el acto de follar. Pero no es un libro tonto. Es verdad que el libro tiene sus pasajes un poco largas o pesadas, y es verdad que en mi alrededor me miraban como si estuviese leyendo a las 50 sombras de Grey, pero me valió la pena. Apunté muchas palabras que no conocía. Pensaba que se trataría una de esas novelas de abuso que suelen venir con un toque de feminismo que últimamente se publican mucho, pero no es eso. De hecho, me pareció bastante diferente de lo que se lee en estos tiempos. Y no apta para menores de 18 ni mentes fácilmente impresionables.


Es la historia de un psicópata-manipulador, Victor, y su víctima/cómplice, la propia narradora. Los dos son profesionales de Buenos Aires, clase media alta, los dos tienen hijos. Ella culta, educada, dedicada a las letras (exitosa intérprete e traductora), él más un wannabe culto, mafioso de múltiples registros, encargado de relaciones públicas de una fundación benévola de actividades sospechosas y aspirante a cuentista, actor de cinema y político.

La historia: ella conoce a Victor, por casualidad, en una esquina de Buenos Aires volviendo de caminar por los bosques Palermo. Le cae medio mal, muy estereotipado, poco personal, corre todo un poco mal, ni ella sabe porque va con él, pero algo le atrae y van directo al telo. Están juntos por dos años. Él le hace daño, para ser preciso, acontecen tres daños materiales y con eso la narradora monta el suspense. Sabemos que quedan daños por contar y que al final va contar la anunciada venganza y hasta enterarnos de cómo y porqué el libro no nos deja en paz.

Cuesta leer esta novela, no tanto por cuando se pone pesada, sino más bien por su manera directa y bruta de pronunciar las cosas, y no solo en terminos de sexos también en el desprecio como estilo generalizado del trato humano. Así el rol de la mujer se reduce a recibir embestidas y sostener el ego del macho. Pero la mujer tampoco es una santa. En este momento me viene a la mente Fogwill, no sé si tiene que ver, es diferente. La narradora sabe lo que quiere y qué eso significa. La venganza, pura y dura. Comenzamos a dudar de su estado de víctima incauta inocente. Es un relato en perspectiva, como todos los relatos de relaciones amorosos. De hecho nunca queda claro porque se junta con tamaño imbécil (con la mirada de taladro sexual). Pero me gustó el giro que toma en el tercer capítulo, aunque la venganza del remate no me pareció para tanto, visto que se anunció como el principal acontecimiento del libro, es un final un poco flojito. 
Tiene frases - casi -  subrayables como: "Víctor tenía una capacidad sorprendente para ausentarse incluso estando en mis fueros internos".

Su "carta" es muy elocuente, por ejemplo compara a Victor con personajes de la mitología griega y personajes de la literatura pre-moderna universal, pero su texto no ahorra nada, ningún asqueroso detalle de su banal "rutina de revolcones", “los tumbos y atracones” y “sesiones de cuatripedia”. Abundan las descripción de babas, pedos, especiales condiciones de piel en la glande (no contagiosas) etc. etc.. Su Victor es compulsivo y es mezquino, tiene fobia a la intimidad y ella lo desprecia moralmente. Él no tiene ni un solo amigo, “tiene ínfulas intelectuales y delítiros absolutistas”. Es mentiroso y además es un troll de internet, (habla contra Cristina Kirchner, recién electa). "Su máxima diversión fue siempre escapar al castigo: ¿No es esa la mejor definición de una mentalidad infantil?" Pero ella está como adicta a estos placeres oprobiosos. La mujer- receptáculo cela que haya otras además de ella. Y dando vueltas por Buenos Aires termina consultando un psicoanalista ortodoxo y analizando a la personalidad y al comportamiento de Victor y de ella propia. Un libro muy argentino de cierta manera. 
No es mi novela del año, pero algo original para pasar el rato. Sobre todo la recomiendo para quien ande con penas de amores. Quiero leer Desperdicio, la novela más elogiada (por los medios en los que me muevo como lectora) de la autora.


25 febrero, 2019

Iosi Havilio - Opendoor (2006)


El narrador sigue a las andanzas de una chica, una ayudante de veterinaria, primero por Buenos Aires ciudad, después por la provincia. Ella se deja seducir por una mujer desconocida, duermen juntas, se quedan a vivir juntas, salen, ella fuma porros con unos chicos jóvenes desconocidos en una esquina mientras la otra entra en un bar para mear, así se pierde la amante entre la gente. En la misma noche, ella presencia un suicidio en la Boca y la otra no aparece más. Ella va y duerme en un hotel, después se queda un tiempo en la granja, donde atiende a un caballo enfermo. Sin preguntarse sobre su presente o futuro, sin pensar se envuelve con Jaime en la estancia y se queda a vivir. Todo acontece casual y distraídamente. 

Es una novela que no encaja en moldes, pensé que era una novela "sobre el campo" o algo así, y por el medio se pone un poco como novela policial. Pero no es. No aparece el cuerpo de la chica desaparecida, en cambio aparecen otros cuerpos sacados del Riachuelo. Se insinúa que la idea que tenemos de la inocencia de la protagonista puede ser muy parcial. Ella duerme mucho y tiene sueños raros, a veces se desmaya, duda de la verdad de su testimonio  en este caso de justicia en que se ve envuelta. Esta confusión se debe a la perspectiva del narrador que la sigue a ella, pero no explica.

Con esta trama, el tema de la novela es otro. Creo que como tema central se imponen las diferentes relaciones de amor que la protagonista establece, en este mundo del post-neoliberalismo desencantado, la falta de sentido, la falta de una "narrativa" que sentimos los jóvenes, o como se lo quiera llamar. En la contratapa de la edición de Caballo de Troya lo llaman "Sálvese quien pueda". Sin embargo, no parece haber grandes amenazas, todo parece normal. Si tuviera que resumir en una frase de que va el libro diría que de las distorsionadas formas de vida contemporáneas.

El centro de la novela es la chica sin nombre, su libertad y sus límites. Ahora vive en el campo con Jaime el hombre bastante más viejo, buena gente, un tanto ingenuo tal vez o resignado, sin técnica en el amor. Pero le da seguridad. Y con una nueva amante, Eloísa una quinceañera ávida por la vida y "medio loca". Ahí en el campo es normal que los hombres viejos tengan novias adolescentes.

Al lado está el loquero Open door, pueblo dentro del pueblo, fundado en el siglo XIX segundo ideas liberales franceses como una colonia sin muros donde los locos trabajan, cultivan la tierra, todo a su ritmo. Todo eso adiciona un toque de locura, o mejor, de la proximidad de la locura, o de locos sueltos, a la novela.

La subjetividad central es lo que más me interesó en el libro. Nunca sabemos el nombre de la protagonista, ni como se ve, ni cuantos años tiene (pero parece estar en sus treintas), ni que hacía antes de su vida. No es que no tenga empatía o autoestima, pero se deja flotar en su existencia, se deja seducir, por otro lado parece una persona bien práctica, que se sabe cuidar y sabe defender pero que tiene episodios depresivos. 

Hay varios temas que se rozan pero no se desarrollan: primero, la gente quizás alienada o mal adaptada, un poco raros, pero dentro de lo que seria considerado lo normal, como Yaski el empleado de la morgue municipal con el mellizo loco y segundo, una cierta violencia del campo (jóvenes en moto, borracheras, escopetas, el sexo y la droga como válvula de escape..) pero que quizás es menor que la de la ciudad. No se sabe. La narración también se deja llevar, no hay muchos acontecimientos concretos que pasan uno y después otro, no hay una curva de tensión que se mantiene por el libro hasta el desenlace. Por momentos cerré el libro porque me deprimía. A pesar de tener un estilo que me gusta, y un abordaje a contar que me parece original, por esa falta de un acontecimiento central, al final la novela no me gustó tanto que esperaba que me gustase.


P.S.:

El pueblo de Opendoor existe y queda en la provincia de Buenos Aires en la zona entre Pilar y Luján, cuando estuve en Argentina conocí algo de las localidades General Rodríguez y Los Cardales, así que me pude pintar los escenarios en la cabeza con imágenes propias del paisaje.

Es raro ponerse a buscar la cara del escritor en internet. Muchas veces no me interesa, no la quiero ver. Cuando la veo por casualidad, a veces me destruye la idea que tuve de él. No que importe mucho si la novela me gustó por ella sola, pero la idea del autor sigue existiendo por ahí subrepticiamente. Me pasó, por ejemplo, con Alberto Olmos y Ariel Magnus. En cambio otros sorprenden con lo simpáticos que me caen, con los pies en la tierra, sin posar, o decir boludeces, o justamente por las boludeces que dicen, como me pasó con Carlos Busqued y como es en este video en el que el autor de Opendoor muestra su biblioteca.

18 enero, 2018

Fabián Casas - Ocio seguido de Veteranos del pánico (2000)


En Ocio seguido de Veteranos del pánico se retrata la Buenos Aires de los años noventa desde la perspectiva de un autor joven (1965). Si a Fogwill le gusta - como se lee en la tapa del libro - no debe ser malo, pensé, y estuve bien.
Lo leí en traducción ["Elogio del ocio" su titulo], pero me gustó, me imaginaba como sonaba el original de cada frase. Se lee en una tarde, son dos textos cortos.

Se habla mucho de este libro, como ejemplo de la narrativa argentina de esta época en la que e nota una "vuelta al barrio" o como texto que evidencian rasgos que se dicen típicos de los años 90, la presencia de drogas y la crecida polaridad entre superproducción (económica) por un lado y los excluidos de la misma historia en otro lado. También figura en la lista de los textos contemporáneos que frecuentemente son un "mero" "registro del presente" en vez de descifrar el pasado nacional o elaborar un texto denso en referencias y otros recursos clásicos.

Andrés vive con su su familia, haciendo nada, escuchando Spinetta, Beatles o Frank Zappa, leyendo, come, limpia su cuarto, caga, de vez en cuando se hace una paja y eso es todo. Su hermano y su padre trabajan. Por un tiempo vende porro y ácidos con su amigo Rolo. Eso es todo.
Me gusta su estilo, me gustan los personajes, la sensibilidad, para mi tiene un problema de plot. Como si de repente dejó de escribir la novela de la que Ocio sería el primer capitulo. Su tono al describir el ambiente familiar, entre melancólico observador y simplemente racional como de los personajes que tiene sus cosas claras, me recuerda bastante a Pablo Ramos.

Pero si Ludmer dice el Boedo de Ocio es un isla urbana (figura que identifica por ejemplo en La villa de César Aira) con certeza se refiere al segundo cuento:  Veteranos del pánico. Esa historia de la familia numerosa contada por un narrador que se describe a si mismo como depresivo. Me aburrió, me esperé más. No es que Fabián Casas escriba mal, veo sus caracteres vivamente, pero me los presenta y después nada. Final del cuento.

20 mayo, 2017

Fogwill - Vivir afuera (1998)


Casi 300 páginas sobre fulanos/as que chupan pijas, aprietan veteranos por guita o por ganas, o tienen paranoia de la yuta. Fogwill debe tener un especial placer al imaginar eso. Escribe con un desprecio que sólo puedo comparar con Houellebecq, solo que escribe a lo argentino y - en mi opinión- bastante mejor, porque la novela es mucho más que odio y polémica. Hasta le inventa palabras nuevas para describir el sexo oral, experiencia de confusión, fusión y efusión láctea endogargántea, por ejemplo. Y aunque provoque asco y entristece, me parece que retrata ciertas situaciones de vida y ambientes que se criaron o agravaron en la Argentina de los 90 y no solo satisface su necesidad personal de desahogar la bronca y escandalizar como lo hace el segundo. A pesar de todo, me cansé un poco de las pijas y los prejuicios y de que en realidad no pasa mucho. La acción de Vivir afuera transcurre en la época menemista (1994), época del SIDA y de los cassettes compact y walkmans. Fue publicada cuando el gobierno de Carlos Menem todavía no llegaba a su fin. Una política excluyente que giraba a la velocidad de las privatizaciones y los mass media, generando un espacio central en el país que condenaba a muchísima gente a la periferia: al margen, a todo eso que queda fuera de la General Paz, pero también en el centro. Los excluidos son, entre otros: judíos, seropositivos, pequeños traficantes de droga, mujeres que se prostituyen, villeros, además ex-milicos y analistas. El resto, la gilada. O sea, no son solo pobres y no se quedan en los suburbios, se mueven por varios ámbitos sociales y geográficos. Es esa una de las literatura "compuesta por materiales cotidianas, materiales bajas" o de "estética de la transgresión", o sea políticamente no correcto, misógino, racista, anti-nacional, etc. que está conquistando su legitimidad de ser. Pero bueno, quien busca Arlt y Borges en cada texto que se publica en Argentina, lo encontrará.
Son varias historias cruzadas, transcurren todas en una madrugada de Buenos Aires, en que los personajes transitan por el conurbano, todos ven el mismo amanecer, varios tienen sexo al mismo tiempo, todos viven en especies de sociedades paralelas. Se narran unas pocas horas de las vidas de Mariana, Saúl, Gil Wolff, Susi y Pichi que se encuentran o pasan cerca los unos de los otros y la narración y los diálogos van alternando entre ellos a un ritmo rápido. Sus experiencias, sus pensamientos y se exponen las maneras que adaptaron para zafarse en la vida en que cuando no hay mucha oportunidad otra que el negocio de droga, los tratos con botones y bocinas de la policía y hacer gatos para subsistir. Saúl es hematólogo, judío pobre, que adora jugar con sangre  en su vida sexual y ahora trabaja atendiendo pacientes de HIV/SIDA (que por ahí se refiere como "la pudrición total"), medio obsesionado y eterno antipático. Gil Wolff es un ex-alumno del liceo de la Marina de la promoción del '54, sin hijos, ya veterano con fallas de memoria, hace negocios con sistemas GPS militares y cosas así, es obsesionado con guita y sueños en que ataca la Quinta Presidencial en Olivos. También tiene algún fondo judío. Al inicio me pareció difícil entrarle, me confundía los personajes, no solo porque las escenas "se enganchan", pero es porque lo leí en una fotocopia con letras minúsculas. Además me falta saber más de quien es quien de la Buenos Aires mediática y/o judía de los '90 y tampoco conozco personalmente la zona Quilmes, City Bell, Florencio Varela. Leí por ahí Wolff es el alter-ego de Fogwill. Las letras de sus nombres son los mismas. (Se lee en página 46: - Soy editor y crítico - pensó -, en el fondo, yo también hago negocios con basura..) Mariana yira, le gusta la falopa y trabaja para los policías. En un momento conoce a Wolff en un bar y va con él a su casa, y aunque él se hace el escritor pobre para Mariana todos estos libros deben valer una fortuna. Susi es la novia de Pichi y sueña con un futuro mejor, sin dormir cada noche en otra cama, sueña planchar sábanas y oler limpio. Pichi estuvo en Puerto Argentino, es un chico que curra de todo, trata de Susi, de Mariana y sus familias, tiene contactos y hace favores, además plantó Cannabis en la costa. Sueña con ir a Corrientes y no al casino de Mar del Plata. Sus vidas se cruzan en esa madrugada de amanecer que parece anunciar lluvia y tiñe las nubes de colores. La vuelta a la democracia todavía reciente, la experiencia de Malvinas todavía en los huesos, Pichi vive angustiado, ve ingleses en todos lados. Ocurren los atentados a la Embajada de Israel 1992 y al AMIA 1994 con muchísimos muertes.
Parece que satiriza a Ricardo Piglia, pero si es así no reparé. Encontré varios puntos de conexión con César Aira, aunque no sé si Fogwill hubiese gustado de esa comparación. Los gimnasios, las villas, la basura, la droga, los pastores evangélicos y sus quintas de rehabilitación, las cameras de vigilancia en todo lado,.. También con La virgen Cabezas de Gabriela Cabezón Cámara, el lenguaje villero, el sexo perverso, violencia gratuita, Susana Gimenez, etc. La mezcla esa de la introspección sobre las diferentes realidades sociales y verdades su iluminación desde ángulos inusuales y las cosas exageradas que retuerzan todo lo anteriormente elaborado. (No sé si estoy a inventar), también el lenguaje de distintos antros parece que Fogwill estudió bien o absorbió naturalmente.

También leí del autor: La Muchacha Punk (ni me acuerdo) y Help a él (buenísimo). Próximo en mi lista: Los Pichiciegos. Me gusta el estilo de Fogwill, los personajes me cayeron bien, pero sis historias de Vivir afuera me aburrieron un poco.

P.D.: Escribí esto y luego a seguir leí una nota en que se lo compara con Houellebecq:
  "este hábil manejo de los sociolectos forma parte del procedimiento verosimilizador de Fogwill; el recurso que completa dicho procedimiento es el de la profusión de detalles técnicos: autos, motores, aviones, armas, drogas, tendencias sociales y de consumo, cuestiones médicas (y transas)… en todo se interesa el autor para explicárnoslo con minuciosidad, lo cual produce que el lector acepte esa cascada orgánica de datos como cierta, sin preocuparse de verificar si todos sus detalles son verdaderos: uno lee, entiende y cree. Fogwill no inserta esos contenidos en la novela en forma de miniensayos interpolados en la acción (como sí lo hace, por ejemplo, otro autor con “mirada sociológica”, Michel Houellebecq, en novelas como Las partículas elementales o Plataforma), sino en las voces comunes y corrientes de sus narradores, lo cual no le resta eficacia."(https://elpezvolador.wordpress.com/2008/08/26/diez-anos-de-vivir-afuera/ )

25 marzo, 2017

Pedro Mairal - Una noche con Sabrina Love (1998)


Buenísimo! Ya había leído una del autor (La Uruguaya del 2016) y no me había gustado tanto, a pesar de ser entretenida.
De esta se hizo una película con Cecilia Roth como Sabrina Love. No me apetece verla, no me quiero arruinar la impresión.
El protagonista es un chico de provincia, Daniel Montero, 17 años, de Curuguazú, Entre Ríos que gana en un concurso de televisión una noche con la porno-star Sabrina Love. Como no tiene plata para ir a Buenos Aires, se larga de autostop. Por una inundación no circulan camiones, ni ómnibus y se tiene que ir un trazo en balsa. Después, haciendo dedo se confronta con diversos personajes, con obreros, maestras, soldados, con gauchos, con participantes del concurso de la noche con Sabrina Love. Los autos expresan otro mundo adulto, ese que pasa poderoso a pocos metros de Daniel y sin embargo no le da bola. Los autos potencian la violencia y alienación de sus conductores.
El joven Daniel, que desde que terminó el colegio trabaja en un frigorífico de pollos, se va a la gran ciudad, la Capital donde parece que siempre hay Carnaval (que es la emancipación temporaria de los oprimidos), y donde encuentra más diversidad en opiniones, identidades y posibilidades de lo que esperaba, con facilidad va conociendo estudiantes que tan solo tienen unos años más que él y estudian y toman cuenta de su vida. Hay más realidad, simultaneidad y violencia en la ciudad, pero al mismo tiempo también más espectáculo, divergencia y virtualidad (TV, shows, disfraces) de lo que esperaba. Como los espejos y puertas de vidrio del hotelucho transitório.
(Me puse babosa de recuerdos, del colectivo 60, de los paseadores de perros en Recoleta, de los cables enredados, de los vendedores ambulantes, será que me impactó porque fui a Buenos Aires a la misma edad, también vine del campo y de alguna manera también me inicié ahí? Pero esto son cosas mías. Tengo que volver, porque nunca fui a un telo, cosa que es una falta de experiencia importante, creo. Pero esto no tiene nada a ver.). El libro sugiere que de alguna manera son muy conectadas la iniciación al mundo adulto, a la mayoria de edad y la iniciación intelectual-cultural en la Capital del país. Como Daniel, que antes de que viniera a Buenos Aires por primera vez, no era ni bien adulto, ni bien "argentino", se pasaba el tiempo entre su trabajo, la fabrica de carne y la televisión.
 

19 marzo, 2017

Leonardo Oyola - Bolonqui (2010)


Mira vos, que sopresita. Me lo prestó mi amigo argentino: Bolonqui, novela ""juvenil"", con dos comillas, porque en este caso juvenil puede ser cualquier edad. Es literatura del ahora mismo, de autor joven, del '73, que quien nunca escuché hablar. Una pesquisa de 5 minutos me dio la impresión de que era del arte de novelas negras, de súper héroes y de la literatura del barrio.
Bolonqui es medio campeonato de truco (el FALTA- ENVIDO-TRUCO-BOEDO 1910), medio aventura pre-adolescente a dar vueltas por la gran ciudad con su padrino que tiene debilidad por andar besando botellas por ahí a si la yuta no le anda persiguiendo, para guardarlo en gayola.
Es otro "fin de al Historia", el mismo Apocalipsis del 1910 (por culpa do planeta Haley en el día de la Revolución de Mayo), esperada por Arístides Gandolfi de 13 años con amigo y perrito, Nicolita, mientras el resto de la gente se agota en festejos en honor a la data.
Frente este oscuro destino, Arístides sale buscando un refugio para salvar sus queridos. En el conventillo, la tía Josefa lo hace comer lechuza y reza sus rosarios y avemarías.En el budín hay que pedir unos mangos prestados, y apostar suerte al naipe, es todo o nada y siempre hay que estar atento a los Güesudos, Diablos y Muertes en cada esquina, disfrazados de gauchos o amigos, prontos para ajustes de cuenta míticos y reales. Qué el mundo para ese gurí es el de adultos, rodeado de violencias, es él que toma responsabilidades, él que se siente obligado a "hacerse hombre".
El lenguaje es el que algunos llaman la poesía del lenguaje de “los marginales". Araca, el Diablo! Nos quiere amasijar. Son poquitas páginas, me pareció mucha pelea, me perdía un poco en el quien es quien y no entendí todas las palabras, pero me gustó- Recomendado!
(En la net hay guías para docentes para download por si alguién no entiende el chamullo o quiere interpretarlo todo).

27 febrero, 2015

César Aira - Las noches de Flores (2004)

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La villa del mismo autor me había gustado mucho, una novela argentina que me parecía diferente de todo. Quería leer más, pero duró bastante hasta que conseguí otra novela de él en papel en Alemania. Ahora terminé Las noche de flores. Es igual de loco, extraordinario, fantástico, pero muy ligado a lo real.
César Aira mezcla acontecimientos, planos temporales, dosifica bien la información que le da al lector, paso por paso, giro por giro, y cada vez cuadra en una imagen diferente. Igual que la otra novela está situada en el barrio de Flores, los protagonistas acá son repartidadores nocturnos de pizza.
La exploración del autor de la cotidianeidad, la simultaneidad y la coincidencia, utiliza las conclusiones precoces que se hace el lector y lo lleva a sorprender con un giro narrativo. Los protagonistas  Aldo y Rosa, un matrimonio de viejitos de la clase media, repartiendo pizzas a pie y no en moto en el barrio porteño de Flores, los hechos discurren poco después de la crisis del 2001.
Lo compararía con Murakami, pero quizás los textos de Aira no clasifican como realismo mágico, como lo real maravilloso. Su técnica implica un narrador no confiable, juega con el espacio y el tiempo tampoco confiables, pero en comparación con Murakami es más concreto en sus reflexiones y más crítico en sus retratos de la sociedad. 
La segunda trama es el secuestro y posterior asesinato del pequeño Jonathan, que quizás trabajó como repartidor de pizzas en la misma cadena que Aldo y Rosa. El desenlace de la historia es rápido, transforma todo lo anterior y al final todos son criminales, o no? Nada es lo que parece, como una pesadilla.

Me gustó mucho, aunque tengo que decir que "La villa" me gustó más.

03 junio, 2013

"Un Chino en Bicicleta" de Ariel Magnus (2007)






Primero que nada creo que Un Chino en Bicicleta es uno de los libros con más humor que he leido en mucho tiempo, tanto en sus argumentos que en los juegos de palabra, tiene un humor que no lo entiendo o no lo comparte cualquiera. Me reía a carcajadas.

Diálogos como:: “Hola, amigo, gusta mí hablal uted lengua Celvante!” - “Yo no hablo la lengua de Cervantes, nadie en Argentina la habla”.

Habría que leer todo el libro en voz alta.

Ambientada en Buenos Aires la novela es muy porteña sobretodo por la a veces cínica, pero por lo demas muy cierta descripción de costumbres y caracteristicas porteñas, no sé si para alguien que no conoce bien a la cultura rioplatense el libro sería igual de bueno.

El comienzo parece de novela negra, un chico argentino secuestrado por un chino pirómano, pero avanzando el libro parece mas un ensayo sobre el tema de la inmigración china en Argentina y su colectividad.

La novela examina detalladamente los prejuicios y la ignorancia de la sociedad occidental en general ante la cultura oriental, fomentada por los medios de comunicación, como por ejemplo CrónicaTV.

El protagonista se enamora de una mujer oriental y así logra emergerse mas en este mundo tan extraño que se encuentra a tan solo caminar las pocas cuadras que separan su casa del barrio chino, y ver las cosas desde otro punto de vista.

Es una novela sobre diferencias culturales, sobre prejuicios, sobre la modernidad globalizada, Ariel Magnus se burla de todo sin perdon, así por ejemplo su protagonista es de lo mas porteño, pero detesta al futbol, en cambio los chinos lo arrastran a la cancha.

Los capítulos tienen títulos buenísimos, como por ejemplo: Historia del chino que quería comprar 6 medialunas y terminó llevandose 10 (Breve alegoría sobre el choque de culturas, pero con final feliz).
El final no me gustó tanto, pero no importa mucho, en fin el autor le tuvo que dar algun final .

Recomendadísimo!

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