Hacer
autostop tiene cierto carácter aventurero.
Para
mi ya no tiene el mismo sentido aventurero que tenía cuando comencé
a viajar de esta manera. Ya no me siento insegura, al contrario, me
siento lo más segura de que llegaré a mi destino (o uno mejor)
dentro de poco tiempo y no sufrir hambre ni demasiado frío en el
camino. Sin embargo por suerte sigo viviendo aventuras. Voy de pueblo en pueblo
"off the beaten path" o con 180km/h en la ruta. Me hago
camino de estación de servicio en estación de servicio. Esta
historia comienza con que no tenía bolsa de dormir apta para dormir
con menos de 20 grados de calor. Casi que estuve dispuesta a
comprar una, pero al ver las diferentes formatos y sobretodo los precios
dudé. Lo mencioné a un amigo y justo le sobraba uno bien calentito
y me lo regaló. Mi viaje pudo comenzar.
Primero fui de Augsburg a Suiza. No
esperé nunca mas de 2 minutos, pero esta vez era de pueblo en pueblo
literalmente. Eran todos viajes de unos 20 km y salir de la
autopista, pero quien rechazaría un ride a un conductor amable?
Encima si para todos era al primera vez de levantar a un
autostopista, y que normalmente no lo hacían. Augsburg,
Landsberg, Buchloe, Bad Wörishofen, Memmingen... Fui con una
camioneta que transportaba partes de BMW y paramos a entregar la
carga (ya tengo a Mercedez, Bmw y Porsche en mi lista de camiones de
partes de autos que me llevaban en su reparto). En fin, me llevó
bastante tiempo llegar a mi destino, aunque no tuve que esperar nunca
más de 5 minutos, cuando llegué, ya era muy oscuro y llovía
fuerte.
Dormí
en la casa de un amigo en Winterthur. Próxima etapa, el día
siguiente.
Me
habían dicho que el autostop en Italia era jodido, es más, existe
un acuerdo en todos los foros de autostopistas, que sobre la
hitchability de España se discute de si es muy dificil o casi
imposible, para Italia todos dicen unánime: casi imposible. Menos si
no hablas italiano. Estaba un poco nerviosa, era invierno y se hacía
de noche a las 16 y media. Tenía miedo que oscurecía y yo en el
medio de una montaña, en invierno sin carpa, ni absolutamente nada.
Suerte que no tuve que ir muy lejos, solo hacia el norte, justo
detrás de la frontera, a Chiavenna, donde vive otro amigo que quise
ir a ver.
Me
preparo ante cada viaje consultando (el dios) googlemaps, que
se supone que te dice cual es el camino más rápido. Esta vez me
dijo que hay que ir a Lugano y después volver al norte, a la orilla
del lago di Como, bastante complicado. Pregunté a mis amigos y me
dijeron que no, que había caminos más fáciles, hay dos pases de
montaña, uno muy directo, pero cierra al caer el primer copo de
nieve y otro, no tan directo, pero seguía abierto casi todo el
invierno. Es decir que Google indicaba un camino desvío 100 km más largo.
Descansé
y al otro día salí bien temprano. Mi amigo me sentó en el primero
auto y le indicó a la conductora en suizo adonde ir. Yo no hablo
suizo. Al principio tuve que volver el mismo camino del que había venido,
hacia el este a la frontera con Austria, Alemania, Lichtenstein. Se
planificó que yo iba tomar el pase más directo (Splügen)
que según decía en Internet por la mañana seguía abierto, aunque a
estas alturas ya había nieve en Alemania y que me iban a avisar por
celular por si cerraba. En este caso tenía que bajar de la autopista
unos kilómetros antes, que es un poco complicado, no hay estación
de servicio, es justo antes de un túnel, pero los autos no van tan
rápido, se puede estar en la banquina, no te preocupes. Bueno,
no me preocupo.
Al
principio no me iba mal, llegué a la estacion de servicio St.
Margreten (3 veces Autostop en Suiza y ya me las conozco todas). Es
ahí done el 90% de los autos van a Austria y el resto a Alemania, yo
tuve que ir al sur. Había muy pocos autos, pregunté a todos sin
excepción. La mayoría era gente vieja que me miraba con lo que no
sabía si era miedo o asco.
En
Suiza, el autostop es totalmente posible, no es como Alemania, porque
lógicamente a mayoría de los autos no recorren caminos tan largos y
por las montañas obviamente tampoco se puede ir tan rápido. En
comparación las estaciones de servicio suizos son chiquititos.
Seguía
en St. Margreten, era cerca del mediodía ya, 4 horas hasta que oscurece, y faltan 300km en el peor de los casos. Ya me veía ahi, a las 4 de la tarde, pensando si
volver a Winterthur o a
Alemania. Si no venía un auto pronto.. Todos iban a Austria, no me
miraban con un no me hables, no me arruines mi día y ni
siquiera respondieron el „Buen día“.
De
repente vi un auto con una matrícula italiana, me traté de obligar
no poner cara de deprecio y seguir preguntando. En el auto estaba
sentada una mujer y otra, edad mediana, vestida muy chic, estaba
fumando. El chofer estaba pagando en la caja. Era bien hombre de
negocios, con lentes, canas y un pulover rosado encima de camisa y
corbata.
Pensé,
que no era la hora para tener orgullo falso, no tenía nada que
perder y eché a correr a hablar con el hombre antes de que se suba
al auto. En este momento pensé que nunca se pregunta a las mujeres,
siempre es el hombre que conduce y quien decide. Ciao! Scusi,
parla ingese? No? Bueno, parla spaniolo? No? Bueno, estoy haciendo
Autostop y vado a Italia, Vai a Italia? Me podría acercar un
poquito?
Me
nombró una ciudad que no tenía ni idea de dónde en toda la bota de
Italia se hallaba. Me apuré en sacar mi páginas sueltas de mapas y
convencerlo de que al menos hasta la próxima estazione di
servizio ibamos juntos sí o sí. Ya lo escuché decir en mi
mente, que le encantaría llevarme, pero que en realidad estamos
llenos, ves, además el auto no es privado, es de la empresa, lo siento
mucho, buena suerte eh?
Pero
sonrieron! Parece que donde iban no estaba en el mapa, o le entendí
mal, pero me invitaron a subir.
Nunca
me enteré adonde iban! Pero era el jackpot absoluto, me podían
llevar hasta el otro lado del paso, no el más directo, pero el
segundo más directo. Les podría haber dicho que me bajo antes, a
tomar el Splügen-Pass, pero si me quedaba varada ahí? Si justo
cerraban el pase?
Todo
al contrario a mis estimaciones era gente muy amable y divertida. Con
el español nos entendíamos bastante bien, me hacían chistes, se
presentaba como Marco, 26 anios, ja ja, no, dos veces 26. Parece que
trabajaba en la Cámara de comercios y les contaba todos los chismes
a sus dos acompaniantes. No sé porqué, pero eran un poco como me
imagino mis compañeros de Tropa de libros :-P. Me sentía muy contenta,
salió el sol y los Alpes son sin duda la cosa más hermosa que
existe en esta tierra.
Mi
amigo en Italia me había pedido llegar temprano, para que así
podíamos subir la montaña de tardecita, dormir ahí y al otro día
hacer una linda caminata. Desde un principio lo había pensado
imposible llegar tan temprano, pero ahora se hacía posible. Manejó
rápido y seguro. Las montañas del pase Julier y la área justo
antes, es hermosísima, me quedé sin palabras. Colores de otoño al
sol y picos nevados. Lastima que tenía mi camara de fotos en la
mochila en el baúl y no quise pedir que pararan, ya que era tan
buena gente. Las curvas de montaña, siempre me golpean mal el
estómago, pero me aguantaba bien, notaron mi cara blanca y iban mas
despacio.. pero es cosa inevitable. Sin embargo, quiero volver a este
pase y sacar fotos!
Me
dejaron en Silvaplana, cerca de St. Moritz, de donde todos los autos
que iban al sur tenían que si o si pasar por Chiavenna. Me bajé del
auto, hacía un frío! No esperé ni un minuto cuando paró una
camioneta desvencijada (perdon el volante no se deja enderezar)
y me dijo que me llevaba. Era suizo que vivía en Italia y laburaba
en la zona super rica de St. Moritz (como toda la gente de la zona).
Era masaijsta terapeutico, soniaba con ser artista de disenio del
interior de casa y lo único que hacía era quejarse, de que la
burocracia en Italia y los impuestos inhumanas y las casa feas que
construyen ahora en Suiza, etc etc.
Me
hizo prometer no hacer autostop en Italia, bajo ningun concepto. Le
dije que no sabía todavía adónde me iba después, pero que no me
dejaba impresionar por los paranóicos y me dijo así muy en serio
que él no era para nada paranóico, que Christine, por favor, de
verdad en Italia son todos psicópatas y más desde la crisis. Se
puso re emocional y ya no hablamos de otra cosa hasta me dejó en la
plaza de Chiavenna, hermoso pueblo italiano y me indicó el camino a
la cuidad vieja.
Llegué
tempranísimo, eran las 3 de la tarde. En Chiavenna me trataron como
parte de la familia. La mama malcriandonos, cocinando especialidades
todos los días y café y torta de pera y todos con mucha paciencia
con mi italiano. Fuimos a caminar por montañas a navegar por el lago con su papá, la verdad, tuve un tiempo muy muy feliz.
Pero no pudo durar para
siempre, mi amigo se estaba por ir a la India y tuvo que ir a tomar
el avion en Istanbul. Salimos juntos y a pesar de los cuentos de la
imposibilidad y los carteles de „No autostop“ por las rutas nos
fue re bien y en 3 autos nos fuimos hasta Milano, y eso que mi amigo
mide dos metros y tiene rastas. Pero habla italiano, claro. El último
auto era de un matrimonio con seis hijos.
En
Milano nos separamos, él se fue a recoger el visado para la India y
después tomaba rumbo al oriente. Que envidia! Yo tomé el subte para
salir del centro, y me fui al lugar indicado de hitchwiki.org. Era un
semáforo justo antes de dónde la calle sube a la ruta principal
hacia el sur.

El
lugar no estaba mal, muchos autos, pero empezó a llover y no muchos
bajaban la ventanilla para hablar conmigo. Esperé ¾ de una hora,
pero al final me levantaron unos medio viejos italianos en un auto
negro suizo. Yo seguía un poco nerviosa por si se trataba de
psicópatas. El más viejo de los dos (como 60 anios) era calvo y mas
bien asqueroso. Llevaba ropa deportiva y collar de oro. Igual, en
realidad me sentía bastante segura. Me contó que su ex-mujer era
argentina se Salta y por eso hablaba algo de español argentino y que
su novia actual tenía 24 y me preguntó si la envidiaba a ella y si
no quería venir a comer con ellos dos, que hacía una chica tan
linda viajando sola... Llovía, era un camino montañoso (curvas), nublado y
iban rapidísimo. Mi estomago rebelando. Gente rara, me ofreció
caramelos, estrechando su mano de viejo hacia el asiento de atrás
con uñas largas y muchos anillos de oro. Llamó a su novia y le dijo
„hacéte linda por mi..“. Me dejaron en un peaje en la entrada de
Genova.
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