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02 diciembre, 2019

Guy de Montpassant (1850-1893) – El horla (y otros cuentos) (Ed. 1982)


Ya es hora de iniciarme en la literatura francesa, sin embargo por ahora lo hago con traducciones. Todos los cuentos de este amigo de Flaubert y Zola abordan temas de locura, soledad y la muerte. Lo fantástico lo toca más en forma de algo desconocido que toma fuerza de uno en ciertas circunstancias o lo que lleva a matar(se), a desterrar muertos o volverse loco. A veces también magnetismo y sugestión. Pues, me pareció que muchos escritores románticos escribieron igual y que ahora muchos contemporaneos también escriben igual. No me parecen nada especial hasta porque hay cierta falta de creatividad en las muertes, casi todos se ahogan en la Seine y los que no mueren porque cogen lluvia, tosen dos veces y mueren en un plis-plas. Me gustó el primer cuento, que es tomo también como exponente sobre la locura del machismo normalizado del siglo XIX. Hay uno sobre centros de eutanasia que puede ser asombroso para la época visto que hoy en día existen tal cual en Suiza – o eso creo. Y lo que más me gustó fue la insistencia en describir sin reparos los fantasmas que afligen la propia psiquis , pero eso según entiendo puede tener su explicación en experiencias biográficas del autor. Las ilustraciones con excepción de la de la tapa no me gustaron mucho.

15 diciembre, 2018

Mariana Enriquez - Los peligros de fumar en la cama (2009)

 

De la autora ya leí Las cosas que perdimos en el fuego (2016) que, creo, es la segunda parte, o la continuación de Los peligros de fumar en la cama. Su estilo es muy reconocible. En los doce cuentos  que componen esta colección, en general protagonizados por mujeres, a veces contados en tercer persona, a veces en primera, Mariana Enríquez, amiga de la también escritora Samanta Schweblin, recorre a los mismos recursos que en Las cosas que perdimos en el fuego (2016). Son relatos de terror: todo gira a través de culpas, sacrificios y debilidades. La narradora ve cuerpos (anormales, deformes, enfermos) en todos lados, en el Riachuelo de Buenos Aires, en las provincias, en la casa de la abuela, hasta en Barcelona. Toman la forma de apariciones espectrales,  brujas,  muertos que  vuelven a la vida... irrumpiendo con sus cosas que no fueron expiadas y quedan debajo de la superficie de los lugares y interrumpiendo la vida de la gente común empujando hacia situaciones-limite. Al igual que en la secuela, los cuentos se sitúan en el sur de Buenos Aires y el norte del país y en el presente. Las  imágenes creadas por la autora son impactantes, dejan una huella, de forma que no me voy a olvidar de algunos de los cuentos. Los mejores son de más difícil digestión, como algo fuerte que tiene un considerable peso propio. Y sin embargo son de fácil lectura, son prolijos, no les sobra texto. Además son coherentes entre si, no sé si se cumplimentan, pero tienen un fuerte denominador común.
Lo único negativo que puedo decir es que, por veces, los temas y cuestiones me suenan muy conocidos, diría que se repite un poco.  Y de vez en cuando también repite los nombres de los personajes, eso ya no me molesta, hay muchos Pablo en sus cuentos, muchos Diegos, Julietas y Marielas. Los libros de cuentos de Enriquez se leen muy rápido, en una o dos tardes me acaban los cuentos.
Llegué a la conclusión que es como una serie televisiva en que todos los capítulos se parecen entre si, pero nunca sabes donde se suelta el tornillo de ahí su carácter adictivo.

El desentierro de la Angelita
Este cuento me gustó bastante, había leído un cuento parecido en el otro libro que leí de Mariana Enriquez. Es sobre como uno puede aprender vivir con sus monstruos o fantasmas.

La Virgen de la tosquera
Otro muy bueno, la adolescencia, el verano y el peligro de lo prohibido que siempre anda tan cerca. La autora siempre está atenta a las realidades y deseos de los adolescentes, como víctimas y como personas crueles, como cómplices, eso me gusta mucho. Quizás este sea el "menos fantástico".

El carrito
Este cuento promociona la idea de la venganza "de las manos invisibles" de las injusticias sociales. No me gustó tanto.

El aljibe
Un cuento sobre miedo, la brujería correntina y cuadros psicóticos.

Rambla triste
Es una historia de argentinos en Barcelona. En su lógica muy parecido con "El carrito", no está mal, pero a esta altura el tema ya se empieza a repetirse.

El mirador
Un poco aburrido, curiosamente se adopta el punto de vista del fantasma, que necesita relevo.

Dónde estás corazón?
Me encantó, es un tema diferente, un punto de vista muy inusual. Géza Csáth y otros maestros del cuento de terror se quedan cortos con este cuento. Es una violencia diferente, erótica, muy buen descrita.

Carne
Me aburrió.

Ni cumpleaños ni bautismos
Me recordó el cuento "Verde rojo anaranjado" de Las cosas que perdimos en el fuego, pero es diferente. Un chico se compra una cámara de video y recibe encargos inusuales para ganar dinero. Me gustó.

Chicos que faltan
Está bien, pero muy parecido con "Rambla triste".

Los peligros de fumar en la cama
Me gustó bastante. Hubiese sido también bueno como introducción en lugar del primer cuento.

Cuando hablábamos con los muertos
Otro de cuerpos desaparecidos, está bien.




29 julio, 2018

Samanta Schweblin - Pájaros en la boca (2009)



Comencé este libro porque quería leer en castellano y no tuve otras cosas a mano. Ya leí algunos textos de Samanta Schweblin que no me parecían nada malos. Además me gustó el diseño de la portada. Su otro libro de cuentos, el más reciente Siete casas vacías me gustó bastante. En cambio, su novela corta Distancia del rescate  me gustó menos. 
Los cuentos de Schweblin encaran el miedo, lo siniestro, lo extraño y hasta el horror y la violencia en lo cotidiano, en el trabajo o en la familia. Muchas veces se ambientan en el campo o en la ruta, pero también en casa, donde tenemos nuestro espacio más protegido y las relaciones más intimas, que es donde estamos más fuertes, pero también más vulnerables. Son narrado muchas veces desde un yo y normalmente en situación de pareja, o sea en una primera persona que se define en plural, yo y mi marido/etc.
Como suele pasar con recopilaciones de cuentos, algunos me parecieron están bastante buenos, otros menos o nada. En todo caso, cuanto más leo de la autora, más me parece ser todo apenas más de lo mismo. Me imagino que ella debe tener decenas o cientos de estos cuentos en casa, preparados para publicar unos cuántos cada par de años. No quiero decir que se repita estrictamente, esto seria un exagero y una falta de reconocimiento. Me siguen gustando su estilo y sus temas, pero a veces los cuentos son del tipo: todo estaba bien y de repente apareció un monstruo y se comió a mi novio. O una variación de: todo estaba bien y de repente mi madre, mi hija/etc. se convirtió en un monstruo.
Siempre hay algo de repente funciona al revés, o anda en circulo o deja de funcionar, se convierte en un isla de abandono, o algo. Se repite el mismo mecanismo. Decir esto quizás ya es spoilear(?). Por eso son cuentos para leer cuando se tiene ganas de algo así, pero mejor no todo en un mismo día. Me parece que la autora es tan halagada que su reputación levanta muchas expectativas.

De mis apuntes:
Irman, el primer cuento me gustó bastante, pegó justo en lo que esperaba cuando abrí el libro. Me gusta cuando los narradores no se hacen los inocentes.
El segundo cuento, Mujeres desesperadas, también me gustó mucho. Tiene su toque de absurdo.
El tercer cuento me gustó mucho menos. 
En la estepa parece que no tiene nada que contar.
También el cuarto - Pájaros en la boca me gustó menos, porque su titulo revela todo, no es más que eso. Este cuento, junto con Sueño de revolución, El cavador y Perdiendo velocidad - que a mi ver es pésimo, y además me pareció ya  haber leído algo casi igual en algún lado, son pedazos de narracion abandonadas en el medio. Cuando esto ocurre solo después de dos o tres páginas, el cuento raramente queda bien, o tiene que concentrar mucha fuerza para funcionar. En mi opinión estos parecen ser "meros" ejercicios de escribir, escribir a partir de un titulo o de una frase, solo una escena. (Ya leí cosa mucho peores, no quiero ser injusta, pero esperé más de Samanta Schweblin porque me gusta su escritura).
Cabezas contra el asfalto, es sobre un pintor con problemas de adaptación social y me encantó, me parece muy bien logrado, estilo "airiano" diría.
La medida de las cosas me aburrió, hay un episodio del dibujito animado para niños Jorge el curioso muy parecido.
Matar a un perro me gustó bastante, aunque es un poco previsible.
Hacia la alegre civilización es totalmente levreresco (ya sé que uso mucho esta comparación, quizás porque no conozco demasiados cuentistas y novelistas de este estilo), pero la verdad que me acordó mucho a Levrero (el tren!), también podría decir que son kafkianos, pero leí poco a Kafka y Levrero está más cercano en tiempo y espacio cultural. 
La pesada valija de Benavides me gustó mucho, no hay que confiar en los médicos ,arte y vida, contexto
Conservas me encantó. Porque es algo que ya imaginé y es bien absurdo, pero contado como algo normal.
En Mi hermano Walter se aplica otro recurso repetido: en la ultima frase la misma lógica que sostenía el cuento hace que todo se entorna y se vislumbra que los que estaban mal a costo de alguien ahora van a estar bien por cuenta de otros. O que la salvación se torna condena y viceversa. Parecido también funcionan Mujeres desesperadas y Hacia la alegre civilización.
Papa Noél duerme en casa me dejó indiferente.
Bajo Tierra está bien, pero como cuento final solo es más de lo mismo.

En fin: recomendable, pero solo para ciertos momentos, ciertos lectores.



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