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28 noviembre, 2020

Vivir Abajo - Gustavo Faverón Patriau (2019)

Me dijeron que era lo más potente desde Los detectives salvajes de Bolaño. Vivir Abajo es un pedazo de novela, si se compara con Bolaño imagino que sea por su extensión y su consciencia latinoamericana o migrante en general, aunque las novelas de los dos autores no tengan demasiado que ver, yo. Pero creo que sí, Vivir Abajo, podría tener un impacto comparable a la antedicha. Esta novela brilla sobre todo entre el montón de m**** que estuve leyendo últimamente. Es lo mejor que me cayó en mis manos desde hace mucho (competiendo quizás con Andrés Neuman - El viajero del siglo (2009) y Pedro Mairal - El año del desierto (2005) pero no son comparables, esto aquí tiene mucho más densidad de información, historias diferentes que se cruzan y entrelazan, más información histórica, es mucho más complejo a nivel narrativo, en fin, dudo que sean comparaciones que tengan sentido).

Es una novela de 640 paginas bien estructurada y también de cierta forma circular, o espiral, que vuelve sobre los mismos personajes que parecen muchísimas pero al final no son tantos, y cierra sus historias que están todas conectadas, hasta donde es posible, porque son historias subjetivas y historias reconstruidas. Es un libro que se lee rápido y fácilmente si no fuera por su duro contenido temático que pesa sobre el corazón y hasta me llegó a causar pesadillas en las que me preguntaba si era un asesino justo o no y si tenía que huir o si me entregaba.

Trata de la locura, la ajena y la congénita, la recuperación de pasados, la violencia domestica y la institucional, de difíciles relaciones de padres e hijos, la venganza, de cine y poesía, y de historia y política. De lo privado a lo público, es difícil de decir donde termina un asunto y comienza otro.

No hay simplemente buenos y malos, es la historia de una la longa cadena de venganzas, que claro está, eso nos enseñan las novelas policiales más baratas, nunca son justas, nunca resuelven nada, se complejifican en grado cada vez más, aunque para disfrutar el libro lo mejor es eso, descubrir de atrás para adelante, a través de una reconstrucción, los hechos y los posibles motivos de tales venganzas.

Hay muchas formas de locura, y muchas de ellas surgen a partir de traumas sufridas. Entre todo esto encontramos dos imágenes recurrentes de la locura: La del cuadro de la extracción de piedra de la locura de los cuadros renacentistas holandeses y la del cine herzogiano. Qué imagen podría representar mejor que Klaus Kinsky en las películas de Werner Herzog?

La galería de personajes y los argumentos de novelas esbozadas dentro del libro y los cuentos y anécdotas contados por personajes son tantos y tan variopintos que se merecen una mención especial. Cuánta imaginación, hombre!

Como el autor explica en las entrevistas, el titulo viene de una novela de Fogwill, Vivir afuera. Reseñada acá. También refiere a:

Vivir abajo, en manicomios y cárceles. Vivir abajo, en Latinoamérica. Vivir abajo, en la sombra del padre. 


Está divida en las siguientes partes:
I. La piedra de la locura,  situada en el Perú
II. La salud de Mrs. Richards, situada en Estados Unidos
III. Puentes fragilmente construidos, situada en Paraguay, Argentina y Chile
IV. Las reapariciones,  por todos los anteriores lados

(Respeto a la extensión, no me parece excesiva, excepto por la cuarta parte que diría que se podría haber recortado bastante. A lo mejor otros lectores me contradicen ahí. También me parece algo  un poquito forzado que cada personaje recibiera su doble. La novela ya estaba muy muy buena sin ese juego.)


08 noviembre, 2020

Ariana Harwicz - Precoz (2016)

Llegué a esta novela por un podcast de ivoox. Me atrapó en seguida, es original, fuerte, se te pega. Precoz es de estas novelas con voz propia, aunque tan corta que quizás sea más propicio llamarlo relato y no novela. Para ser novela le falta algo de desarrollo a la narrativa, aunque no es que no tenga. Trata de una madre que sigue sus instintos en cuidar a su hijo, intentándolo, luchándolo, remándola, aventurarse y hacer las tareas de supervivencia. Está desconectada de la sociedad y no le importa, aunque por otro lado, o por momentos, sí le importa o por lo menos se da cuenta. Es compañera del hijo, admiradora, los dos cultivan una dependencia entre si con una especie de fatalidad que dinamiza su especial relación en la que disfuma la individualidad. La voz narradora, la madre, mezcla el antes - cuando él era bebé, con el ahora, cuando le crecen ya pelos en las axilas y cuenta desde la subjetividad al estilo de: tengo el sistema nervioso muy lleno pero le hago frente. O tengo el pensamiento difuso de algo habré hecho porque viene un gendarme y me ofrece ayuda. 

El padre maneja jornaleros de la viña. O no es el padre pero el novio que cela con el hijo por el amor y el odio de la mamá. De paso habla de lo peor de la cultura francesa, foie gras y la caza donde y cuando apetezca, borracheras y carreras de coche, suburbios infinitos.
Ariana Harwicz es argentina y vive en Francia. Escuchen el podcast de Leer es un placer (muy muy bueno!) porque no lo puedo describir mejor:  https://www.ivoox.com/ariana-harwicz-precoz-audios-mp3_rf_10459001_1.html
 
Actualización:  Por el estilo y temática me recuerda un poco a las novelas de Iosi Havilio, Opendoor y Paraíso, reseñadas aquí. 


30 octubre, 2020

Javier Cercas - El Inquilino (1989)

Bueno, una se vuelve más exigente con los años. Los "campus novel" normalmente me gustan. En El Inquilino el protagonista se pregunta si ha estado victima de una burla o si se ha vuelto loco porque aparece un supuesto doblo, o rival. El protagonista es odiable pero sin contener ese humor sarcástico de las exageraciones. No me convenció, parece una novelita del montón con personajes reemplazables y frases que hasta yo podría formular menos grises. Novela muy corta pero aún así una perdida de tiempo, poco original, poco profunda y poco divertida. A otra cosa, mariposa.

02 diciembre, 2019

Guy de Montpassant (1850-1893) – El horla (y otros cuentos) (Ed. 1982)


Ya es hora de iniciarme en la literatura francesa, sin embargo por ahora lo hago con traducciones. Todos los cuentos de este amigo de Flaubert y Zola abordan temas de locura, soledad y la muerte. Lo fantástico lo toca más en forma de algo desconocido que toma fuerza de uno en ciertas circunstancias o lo que lleva a matar(se), a desterrar muertos o volverse loco. A veces también magnetismo y sugestión. Pues, me pareció que muchos escritores románticos escribieron igual y que ahora muchos contemporaneos también escriben igual. No me parecen nada especial hasta porque hay cierta falta de creatividad en las muertes, casi todos se ahogan en la Seine y los que no mueren porque cogen lluvia, tosen dos veces y mueren en un plis-plas. Me gustó el primer cuento, que es tomo también como exponente sobre la locura del machismo normalizado del siglo XIX. Hay uno sobre centros de eutanasia que puede ser asombroso para la época visto que hoy en día existen tal cual en Suiza – o eso creo. Y lo que más me gustó fue la insistencia en describir sin reparos los fantasmas que afligen la propia psiquis , pero eso según entiendo puede tener su explicación en experiencias biográficas del autor. Las ilustraciones con excepción de la de la tapa no me gustaron mucho.

25 febrero, 2019

Iosi Havilio - Opendoor (2006)


El narrador sigue a las andanzas de una chica, una ayudante de veterinaria, primero por Buenos Aires ciudad, después por la provincia. Ella se deja seducir por una mujer desconocida, duermen juntas, se quedan a vivir juntas, salen, ella fuma porros con unos chicos jóvenes desconocidos en una esquina mientras la otra entra en un bar para mear, así se pierde la amante entre la gente. En la misma noche, ella presencia un suicidio en la Boca y la otra no aparece más. Ella va y duerme en un hotel, después se queda un tiempo en la granja, donde atiende a un caballo enfermo. Sin preguntarse sobre su presente o futuro, sin pensar se envuelve con Jaime en la estancia y se queda a vivir. Todo acontece casual y distraídamente. 

Es una novela que no encaja en moldes, pensé que era una novela "sobre el campo" o algo así, y por el medio se pone un poco como novela policial. Pero no es. No aparece el cuerpo de la chica desaparecida, en cambio aparecen otros cuerpos sacados del Riachuelo. Se insinúa que la idea que tenemos de la inocencia de la protagonista puede ser muy parcial. Ella duerme mucho y tiene sueños raros, a veces se desmaya, duda de la verdad de su testimonio  en este caso de justicia en que se ve envuelta. Esta confusión se debe a la perspectiva del narrador que la sigue a ella, pero no explica.

Con esta trama, el tema de la novela es otro. Creo que como tema central se imponen las diferentes relaciones de amor que la protagonista establece, en este mundo del post-neoliberalismo desencantado, la falta de sentido, la falta de una "narrativa" que sentimos los jóvenes, o como se lo quiera llamar. En la contratapa de la edición de Caballo de Troya lo llaman "Sálvese quien pueda". Sin embargo, no parece haber grandes amenazas, todo parece normal. Si tuviera que resumir en una frase de que va el libro diría que de las distorsionadas formas de vida contemporáneas.

El centro de la novela es la chica sin nombre, su libertad y sus límites. Ahora vive en el campo con Jaime el hombre bastante más viejo, buena gente, un tanto ingenuo tal vez o resignado, sin técnica en el amor. Pero le da seguridad. Y con una nueva amante, Eloísa una quinceañera ávida por la vida y "medio loca". Ahí en el campo es normal que los hombres viejos tengan novias adolescentes.

Al lado está el loquero Open door, pueblo dentro del pueblo, fundado en el siglo XIX segundo ideas liberales franceses como una colonia sin muros donde los locos trabajan, cultivan la tierra, todo a su ritmo. Todo eso adiciona un toque de locura, o mejor, de la proximidad de la locura, o de locos sueltos, a la novela.

La subjetividad central es lo que más me interesó en el libro. Nunca sabemos el nombre de la protagonista, ni como se ve, ni cuantos años tiene (pero parece estar en sus treintas), ni que hacía antes de su vida. No es que no tenga empatía o autoestima, pero se deja flotar en su existencia, se deja seducir, por otro lado parece una persona bien práctica, que se sabe cuidar y sabe defender pero que tiene episodios depresivos. 

Hay varios temas que se rozan pero no se desarrollan: primero, la gente quizás alienada o mal adaptada, un poco raros, pero dentro de lo que seria considerado lo normal, como Yaski el empleado de la morgue municipal con el mellizo loco y segundo, una cierta violencia del campo (jóvenes en moto, borracheras, escopetas, el sexo y la droga como válvula de escape..) pero que quizás es menor que la de la ciudad. No se sabe. La narración también se deja llevar, no hay muchos acontecimientos concretos que pasan uno y después otro, no hay una curva de tensión que se mantiene por el libro hasta el desenlace. Por momentos cerré el libro porque me deprimía. A pesar de tener un estilo que me gusta, y un abordaje a contar que me parece original, por esa falta de un acontecimiento central, al final la novela no me gustó tanto que esperaba que me gustase.


P.S.:

El pueblo de Opendoor existe y queda en la provincia de Buenos Aires en la zona entre Pilar y Luján, cuando estuve en Argentina conocí algo de las localidades General Rodríguez y Los Cardales, así que me pude pintar los escenarios en la cabeza con imágenes propias del paisaje.

Es raro ponerse a buscar la cara del escritor en internet. Muchas veces no me interesa, no la quiero ver. Cuando la veo por casualidad, a veces me destruye la idea que tuve de él. No que importe mucho si la novela me gustó por ella sola, pero la idea del autor sigue existiendo por ahí subrepticiamente. Me pasó, por ejemplo, con Alberto Olmos y Ariel Magnus. En cambio otros sorprenden con lo simpáticos que me caen, con los pies en la tierra, sin posar, o decir boludeces, o justamente por las boludeces que dicen, como me pasó con Carlos Busqued y como es en este video en el que el autor de Opendoor muestra su biblioteca.

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