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17 noviembre, 2021

Iosi Havilio - Pequeña flor (2015)

Ya había leído del autor las novelas Opendoor (2006) y Paraísos (2012) que me gustaron ambas mucho. En Pequeña Flor, ciertos temas de sus otras novelas encuentran continuidad como lo es con la locura o animalidad, pero su carácter y estilo es diferente. Ya no continuamos con la protagonista de las otras novelas, ni con la misma sensibilidad.  
Pequeña Flor tiene apenas un poco más de cien páginas por lo que se lee en una tarde, o en una mañana, su estilo se podría describir como Airiano, aunque menos denso en referencias y disparates. (Mencionar a Aira es quizás injusto, poner la valla muy muy alta). También podría decir que la novela me recuerda el estilo de La Uruguaya de Pedro Mairal, porque combina lo cotidiano con lo fantástico, el suspense con la emoción. 
El protagonista es José que narra en primera persona, está casado con Laura con la que tiene una pequeña hija, Antonia. La historia inicia cuando José pierde su trabajo, entonces Laura decide volver a su empleo y dejar José a cargo de las tareas domésticas. Ahí se despliega un mundo nuevo para él, conoce a sus vecinos y descubre cierta capacidad en sí mismo (un don) que le hace dudar de su salud mental y a la vez le da una fuerza singular. Estos descubrimientos influyen en la gestión de los puntos muertos y recapitulaciones amorosos propios del matrimonio joven culminando en un final decisivo.
La novela no me pareció excelente, ni muy buena, pero está lejos de ser mediocre o mala también. No es una recomendación caliente, pero tampoco una perdida de tiempo. Havilio sabe muy bien construir sus personajes, siempre muestra una intimidad, una introspección en el especifico flow en que los personajes se encuentran en ciertos momentos en su vida (joven adulta), que se logra sin monólogos y sin muchas palabras siquiera. Diría que este es gran fuerte de este joven autor y me encantaría leer más de él en el futuro. Sus novelas siempre están situados o en el campo o “islas de campo”, jardines, baldíos, parques, suburbio, me parece en la provincia de Buenos Aires. Otra cosa que hay en todas sus novelas es una atracción homosexual del protagonista, aunque a veces es una cosa menor, o sin importancia.Referencias: petite Fleur, música años (1950) y Resurrection, novela de Léon Tolstoï (1899).

08 noviembre, 2020

Ariana Harwicz - Precoz (2016)

Llegué a esta novela por un podcast de ivoox. Me atrapó en seguida, es original, fuerte, se te pega. Precoz es de estas novelas con voz propia, aunque tan corta que quizás sea más propicio llamarlo relato y no novela. Para ser novela le falta algo de desarrollo a la narrativa, aunque no es que no tenga. Trata de una madre que sigue sus instintos en cuidar a su hijo, intentándolo, luchándolo, remándola, aventurarse y hacer las tareas de supervivencia. Está desconectada de la sociedad y no le importa, aunque por otro lado, o por momentos, sí le importa o por lo menos se da cuenta. Es compañera del hijo, admiradora, los dos cultivan una dependencia entre si con una especie de fatalidad que dinamiza su especial relación en la que disfuma la individualidad. La voz narradora, la madre, mezcla el antes - cuando él era bebé, con el ahora, cuando le crecen ya pelos en las axilas y cuenta desde la subjetividad al estilo de: tengo el sistema nervioso muy lleno pero le hago frente. O tengo el pensamiento difuso de algo habré hecho porque viene un gendarme y me ofrece ayuda. 

El padre maneja jornaleros de la viña. O no es el padre pero el novio que cela con el hijo por el amor y el odio de la mamá. De paso habla de lo peor de la cultura francesa, foie gras y la caza donde y cuando apetezca, borracheras y carreras de coche, suburbios infinitos.
Ariana Harwicz es argentina y vive en Francia. Escuchen el podcast de Leer es un placer (muy muy bueno!) porque no lo puedo describir mejor:  https://www.ivoox.com/ariana-harwicz-precoz-audios-mp3_rf_10459001_1.html
 
Actualización:  Por el estilo y temática me recuerda un poco a las novelas de Iosi Havilio, Opendoor y Paraíso, reseñadas aquí. 


28 octubre, 2020

Pola Oloixarac - Dark constellations (2015) (english edition 2019)


Leí la novela en inglés, ya sé es absurdo, pero era mucho más barato que la edición española (en ES).
 
Me recordó un poco a esta novela de Eduardo Paz Soldán, porque comparten los temas de ciber-crimen, y ciber-anarquía y el adolescente genial que se mete en eso. En alemán se titula Kryptozaen.
 
Llegué a Pola Oloixarac a través de una sugerencia en amazon, supongo que he leído libros publicados en la misma editorial que ella. Luego leí una reseña de otra obra suya en unlibroaldía, un blog que me inspira mucho, que desarma la novela, pero que no consiguió anular mi interés, a veces tengo gustos raros. En fin, casi siempre pasa esto que si comienzas algo con poca expectativa le rescatas un noséqué, y si lo mismo lo hubieses leído con alta expectativa te hubieras tristemente decepcionado.
 
Pola Oloixarac claramente tiene un público específico, aquel que se suele referir como "cierto antro de la facultad Filosofía y Letras de la UBA" o similar, supongo que sus novelas también cabría en las definiciones de literatura post-autónoma. Me imagino que quedarían bien como novelas gráficas. 
La edición viene ilustrada, entre otros, con dibujos de Ernst Haeckl.
 
Es verdad que a esto le falta carne narrativa, pero tiene otras cositas: una voz distante y sarcástica, muchos personajes "nerds", referencias a la cultura pop desde los Ninja Turtles, La historia sin fin de Ende, Madonna, hasta Radiohead y un tema que hoy en día esta caliente: la conexión o superación del limite entre ingeniería informática e ingeniería biología. Todo son algoritmos. Hay ahí plantas carnívoras y plantas que se introducen en otros organismos, se hacen los muertos y se reactivan de repente capaces de causar estragos o maravillosas transformaciones análogo a ciertos virus informáticos, cosas por las que la autora encuentra metáforas grandilocuentes.
 
La ciencia esta en boga desde el éxito de la serie norteamericana Big Bang Theory, es chic saber nombres latinos de plantas y datos curiosos sobre algunos ejemplares bio-fluorescentes, psyco-activos o carnívoras. Menciona a Carl Sagan y a Nicolas Tesla. Aquello vende hoy en día. Nos imaginamos los científicos líderes como jóvenes informales vestidos de ropa deportiva, todopoderosos, en el Silicon Valley de Bariloche, Argentina trabajando en el Latin American Genetic Data Unification Project. Aquí se alimenta este imaginario popular con exotismos, figuran orquídeas, ratas, serpientes y diversas máquinas inteligentes.
Hay "scientific spiritualism" y sexo de post-adolescentes en Buenos Aires.

Cita entre otros los siguientes animales/plantas "exóticas":
Lycaenidae poppa. psychopsis papilio, Dracaena draco, Noctilia pubescens y Crissia pallida.
 
Se divide en tres partes: la primera versa sobre Niklas Bruun, botánico tropical y naturalista del 1882, (o no entendí nada, o esta parte es rara, debe ser a propósito) la segunda sobre Cassio el genio de matemática e informática nacido en 1983 que se torna hacker, y tercero la ingeniera bióloga Piera en 2024. En la tercera parte las historias e las ideas hasta ahí desplegadas se fusionan, en teoría se podía haber salvado la novela con un desenlace potente. No me pareció nada logrado. Las partes del libro que más me gustaron se refieren al pasado/la infancia de los personajes, de Cassio, su madre y Piera, quizás ese el fuerte de la autora, el boceto en trazos rápidos de personajes creíbles, aunque después estos personajes tampoco hagan gran cosa. Tampoco está del todo mal como describe con voz sarcástica como se llegó a la crisis financiera en el 2008, la caída de los Lehman Brothers, the rise of bitcoin, digital anarchy, blockchain.
Me aburrió. No me impresionó, la olvidaré en dos semanas, me divirtió lo suficiente para pasar un rato que no duró mucho, pues me llevó dos meses terminar sus ciento y tal páginas. Literatura hipster.
Como quien quiere hacer un bizcocho y echa huevos, azúcar y harina de primera calidad en un bol, pero después ni los mezcla ni los cocina.



 

06 julio, 2020

Iosi Havilio - Paraísos (2012)



Paraísos es la continuación de Opendoor (2006), pero se entendería bien sin haber leído la primera parte. Las dos se leen rapídisimas.
Es la misma subjetividad sin nombre nos guía, narrando en primera persona. La novela comienza de golpe: Jaime, su compañero ha muerto y los echan a ella y a su pequeño hijo de la granja de Jaime y del pueblo Opendoor (con su psiquiatría), cerca de Luján, Buenos Aires.
Tiene el mismo ton que no es exactamente depresivo, pero algo letárgico; la protagonista evade las emociones fuertes, evade las búsquedas por la racionalidad o el sentido. Aparece también el personaje de Eloísa, en Opendoor aun casi adolescente, por la que la protagonista siente cierta atracción, ahora se convirtió en una chica loca que anda de fiesta en fiesta, buscándose y su lugar frenéticamente.

Pensaba que Opendoor giraba alrededor de la idea de las formas de amor y de la alienación. En Paraísos, sin embargo, está claro que el asunto que trasluce en todas las páginas es la animalidad: la pasividad y pasión (como lo expresa B.Sarlo en el comentario de la contratapa).

Aparecen un montón de animales, la protagonista ahora vive en Buenos Aires, pero por azar consiguió un trabajo en el zoológico. La animalidad también se puede asociar a la parte animal de lo humano, tantas veces negada o suprimida, las pulsaciones, los miedos instintivos, gestos de protección. Por ejemplo hay muchas escenas en las que la protagonista va a orinar, detalle que en las novelas se suele omitir. Eso permite una lectura poshumanista, (como lo sugiere J. Yelin en un ensayo).
Hay varias muertes inexplicadas o incomprensibles (Jaime, la iguana, en Opendoor: la chica), que quizás se pueden relacionar con lo animal, ya que tomamos la muerte de  animales como algo más cotidiano que la muerte de una persona.

El titulo hace referencia a varios paraísos "artificiales", los arboles con este nombre, artificial o falso porque sus semillas son venenosas; el zoológico; las drogas y en especial la morfina; la casa del novio de Eloísa que es de una riqueza increíble, protegida por muros y cameras, con búnker; la reserva ecológica del Río de la Plata: "De pronto la ciudad se calla y comienza la ilusión de lo natural.." (211) donde hay "una serie de plataformas con telescopios a monedas como ametralladoras de pie" (211). La naturaleza ahí se presenta como "un sendero amplio y terroso" poblado de ciclistas, exploradores, jubilados y un desfile de personajes extraños entre la soledad y el exhibicionismo"(211) ; el río como "una placa inmóvil, como cemento marrón" (211). Es una "playa de escombros, cascotes y basura endurecida" (212).

En fin, me gustó bastante, sin llegar a pensar que sea imprescindible.
El final permite que haya una tercera parte, que quizás Iosi Havilio este escribiendo en este momento. Y ahí sí, las tres partes juntas serian una buena novela, separadas están bien, pero algo cortas y algo inconclusas.


31 mayo, 2020

Sara Gallardo - Enero (1958)




No puedo describirlo mejor que lo hicieron los reseñistas de la contratapa. Me gustó mucho. Es una historia simple y triste. Cotidiana en fin. Pero como escribía esta muchacha a los 25 años es impresionante. Parece que toda belleza excuberante del campo se vuelca o se vuelve en contra de la mujer a la que es negada su voluntad, su dignidad y libertad. Me da pena no haber encontrado esta  novela cuando tenía 20 años.

26 febrero, 2020

Hernán Ronsino - Lumbre (2013)


Me encanta como escribe Ronsino, es de esos que construyen un universo y en cada novela lo amplian, Julio Premat le llama un escritor anacrónico. Desde la primera página me recordó a la prosa de Juan José Saer también.

Lumbre es la historia del narrador, Fernando Sousa, un guionista de cine que vive en Buenos Aires, que vuelve a su pueblo natal, a Chivilcoy. La cuidad en la que los trenes que ya no están, las viejas fabricas ya no funcionan y donde mataron al poeta modernista Ortiz. El mismo autor es chivilcoyano.
Fernando vuelve porque le dijeron que se murió Pájarito Lernú, un viejo amigo y raro personaje y de paso visita a su papá. Lumbre tiene una trama policial que sirve de escusa para la inmersión en las memorias. Descubre que Pájarito, todo un personaje loco, dejó unos cuadernos con historias raras y además le dejó al narrador , justo antes de morir, una vaca.

El revuelve entonces en sus recuerdos del pueblo bonaerense y se le entreveran memoria y historia,
porque son dos cosas que van por caminos cercanos. Describe por ejemplo un recuerdo que el viejo padre del narrador le há contado, o los recuerdos de la profesora de historia coja, o el sueño del abuelo en que aparecia la hija de la vecina la que ahora reencuentra muchos anos después por acaso en un bar o en una fiesta, y así va saltando entre las piezas de su puzzle provinciano. Ronsino pasa de un tema a outro, de un personaje a otro, pero como lo há mencionado antes el lector se recuerda quien es, es como si hiciera círculos de memoria.

Solo muy tarde me enteré de que Lumbre en realidad es la tercera parte una especie de trilogía de Chivilcoy. Se entiende bien sin haber leído las otras novelas (La descomposición y Glaxo). Es bueno saber que no se me acabe el material.

Miren que majete el muchacho:
http://www.rfi.fr/es/cultura/20180320-hernan-ronsino-su-novela-lumbre-traducida-por-gallimard

https://www.ivoox.com/hernan-ronsino-lumbre-audios-mp3_rf_2409757_1.html

24 febrero, 2020

Liliana Heker - Zona de clivaje (1987)


 


En Zona de Clivaje Heker cuenta la historia de una separación, o el final de una relación, después de haber pasado casi media vida junto (13 años) a su pareja Alfredo.
La novela está llena de inteligentes reflexiones – de la pluma de Irene, la protagonista y narradora – sobre el camino de conocer su alma, sobre la naturaleza de las relaciones hombre-mujer, sobre los cambios que vienen com la madurez, como ser consciente del cuerpo, del placer, de las trangresiones, de la diferencia de edad, sobre que es conocerse a fondo y conocer al otro al fondo, cómo intentar de ahogar los celos, no hacerse la víctima y tampoco callar su ego, sobre cómo es discutir con estilo, educación y clase.

Irene es una empleada pública, ex-estudiante de física con ambiciones de escritora, que tiene una relación con Alfredo, un gran Don Juan que mantiene siempre su fachada. Vive sola porque su relación no es oficial. Irene que defender constantemente su estatus de no casada, en el omnibus, frente a los vecinos (todos piensan que es su pareja es su padre).
El es profesor de letras y en su vida privada define como un profesor estético, define el amor como una educación sentimental y asume la tarea de sacarles el resplandor de dentro a las mujeres.

Y encima aguantar a la madre que quiere que se case y “formara un hogar” porque piensa que así sería feliz confundiendo su propia idea de felicidad con la de su hija.

Ellos dos acostumbran atender soireés de conversación con psicoanalistas y otros membros de los circulos intelectuales en las que él a veces se va con otra e Irene compreende, da consejos y no se escandaliza.


Hay dialogos deliciosos como:
"...sin soltarla ni atenuar la sonrisa, dice: —Dígame, Irene, usted que estudia física, y parece tan marxista, ¿cómo concilia la dialéctica de la naturaleza con el Principio de Incertidumbre de Heisemberg?"
Este ambiente academico-juvenil-burgués queda un poco forzado, pero con eso, para mi, gana versimilitud, no sé si me explico, me refiero a los castillos de aire que se levantan en las cabezas de jovenes amantes y ambiciosos.

Para mi fue un poco vacilando entre aburrido y interesante, pero al final se inclina la balanza hacia un contundente: me gustó. No es aburrido en el sentido general de aburrido, Heker escribe de maravillas y da en el clavo en cosas no muy obvias, de cómo salvar situaciones, darlos vuelta, por ejemplo, cosas que normalmente quedan subentendidas o no entendidas.

Pienso que es una novela que hay que leer joven, para que los temas sean más relevantes. No me decido si es para leer cuando uno está en una relación “complicada”, como una forma de terapia, o justamente no es recomendada en tal caso porque se tendrá más de lo mismo.

En el inicio hay que leer con atención para ver qué es antes y que es ahora, muchas veces cuenta la segunda parte de una escena y después la primera. La novela está llena de jerga rioplatense, y pienso que le queda muy bien, “chupate esta mandarina”, me imagino que puede llegar a ser un poco difícil para los de afuera. Tiene algo de la literatura argentina de los 60-70, un tono de voz o, no sé, un humor quizas cortaziano.

Sin embargo, aunque está muy bien escrita, tengo cosas que me nublaron un poco la experiencia. Es quizás por su tema, confieso tanto no me interesan los aprendizajes de una joven, que quiere parecer más grande que de 30 años y a la vez mira a los de 20 con compasión y algo de envidia., en el manejo de sus emociones hacia sí misma. Y a pesar de que me identifico mucho con algunos problemas hay cosas con que todo el contrario, para mi ni son algo en que me reveo ni son pertinentes con la imagen que me hice de la protagonista, por ejemplo esto: “Siempre se acordaba del consejo de Coco Chanel cuando era demasiado tarde: una mujer debe arreglarse siempre como si ese día fuese a conocer al hombre de su vida.” (Conozco de mi más bien el contrario, a los 17 preocupadísima con el maquillaje y a los 30 bruta y sin paciencia para círculos intelectuales).

También hay que notar que es una novela en que se nota como algunas cosas de hombre-mujer han cambiado desde el 1987.

Por su intenso insight en el alma de una mujer me recuerda de la novela Tomboy de Thomas Meinecke también y a Los Daños materiales de Matilde Sánchez.

Me da mucha curiosidad la autora, ahora estoy con muchas ganas de leer su novela El fin de la historia /pero está a 60€ en amazon y vivo en una ciudad sin librerias especializadas).


 



 

21 febrero, 2020

Andrés Neuman - Bariloche (1999)

  
Quería leer algo cortito, livianito y eso tuve. Aunque bien parece el libro más flojo del autor.
Andrés Neuman escribe muy bien, los personajes están bastante buenos, las descripciones de la noche alucinantes, pero la historia avanza lento, o mismo es poca historia para llenar una novela, se hubiese quedado com el formato cuento mejor.
El libro cuenta la historia de Demestrio, un hombre que trabaja recogiendo basura en Buenos Aires.
sus recuerdos de la Patagonia, de la infancia a orillas del lago Nahuel Huapi y del primer amor. Y algunas cosas más.
Me pareció creíble, enfaticé con él. Pero le falta algo. Al final queda medio soso, o interminado.
Si no fuese porque Neuman sabe hacer de las descripciones más simples una poesía, una imagen que resuena, esta novela sería mala.
Y no me gusta como el narrador imita el acento argentino, es un recurso que por veces da mucha vitalidad y autenticidad, pero en este caso es demasiado. (Los personajes cada mañana piden dos “cafeses”). Queda medio banal, aburrido. No sé bien explicarmelo.

22 enero, 2020

Ernesto Sabato - El tunel (1948)

Me gustó está novela. Es corta e intensa, aunque un poco previsible, es libro directo y sin vueltas o páginas sobrantes.
No sé si la logro entender "bien", puesto que tiene más de 50 años no conozco su contexto de origen. Para mi ejemplifica la idea de la posibilidad absoluta del amor posesivo, después no sé si habrá que leer en clave psicoanalista o no. 
También se puede decir que estamos ante un retrato de un - "típico"? -  hombre abusador/femicida. La novela tiene como protagonista un hombre violento y celoso al extremo que luego de sus actos deplorables pide perdon de rodillas y finalmente - frente al lector - trata de explicar neutral y racionalmente sus actos.  Quiere forzar el amor y tiene un enorme miedo al fingimiento.
Busca comprensión porque sabe que a todo el mundo le gusta leer la historia de un crimen. Luego afirma: “no me hago  muchas  ilusiones  acerca  de  la  humanidad  en  general  y  de  los  lectores  de  estas  páginas  en particular

Juan Pablo Castel, pintor, 38 años muestra una actitud hacia el mundo racional pero cinica, por veces lógico, por veces confuso o infantil, exagerando las dissonancias cotidianas, una actitud que llega a ser facilmente identificable como enfermiza, o neurotica, pero al mismo tiempo el narrador, que es el protagonista tiene bastante autocritica y consciencia de sus orgullos y mequinidades, y el texto presenta el testemuño o la confesión de sus excesos que colman en un hecho fatal, en el asestinato de María Iribarte. El crimen se anuncia desde la primera página en que el autor introduce su motivación de relatar el hecho con imparcialidad.

La novela mantiene esta dualidad o ambiguidad en el personaje de Castel (dice, por ejemplo, "Mis  sentimientos,  durante  todo  ese  período,  oscilaron  entre  el  amor  más  puro  y  el  odio  más desenfrenado"). 
También ella es ambigua, no se entiende muy bien porque acepta irse con un hombre tan violento desde el primer encuentro.

21 julio, 2019

Matilde Sánchez - Los daños materiales (2011)



Los daños materiales comienza con un aviso: esto no es una novela. Se supone que se lee como una carta escrita por la narradora. Me reí muchísimo de los incontables sinónimos de palabras que describen el acto de follar. Pero no es un libro tonto. Es verdad que el libro tiene sus pasajes un poco largas o pesadas, y es verdad que en mi alrededor me miraban como si estuviese leyendo a las 50 sombras de Grey, pero me valió la pena. Apunté muchas palabras que no conocía. Pensaba que se trataría una de esas novelas de abuso que suelen venir con un toque de feminismo que últimamente se publican mucho, pero no es eso. De hecho, me pareció bastante diferente de lo que se lee en estos tiempos. Y no apta para menores de 18 ni mentes fácilmente impresionables.


Es la historia de un psicópata-manipulador, Victor, y su víctima/cómplice, la propia narradora. Los dos son profesionales de Buenos Aires, clase media alta, los dos tienen hijos. Ella culta, educada, dedicada a las letras (exitosa intérprete e traductora), él más un wannabe culto, mafioso de múltiples registros, encargado de relaciones públicas de una fundación benévola de actividades sospechosas y aspirante a cuentista, actor de cinema y político.

La historia: ella conoce a Victor, por casualidad, en una esquina de Buenos Aires volviendo de caminar por los bosques Palermo. Le cae medio mal, muy estereotipado, poco personal, corre todo un poco mal, ni ella sabe porque va con él, pero algo le atrae y van directo al telo. Están juntos por dos años. Él le hace daño, para ser preciso, acontecen tres daños materiales y con eso la narradora monta el suspense. Sabemos que quedan daños por contar y que al final va contar la anunciada venganza y hasta enterarnos de cómo y porqué el libro no nos deja en paz.

Cuesta leer esta novela, no tanto por cuando se pone pesada, sino más bien por su manera directa y bruta de pronunciar las cosas, y no solo en terminos de sexos también en el desprecio como estilo generalizado del trato humano. Así el rol de la mujer se reduce a recibir embestidas y sostener el ego del macho. Pero la mujer tampoco es una santa. En este momento me viene a la mente Fogwill, no sé si tiene que ver, es diferente. La narradora sabe lo que quiere y qué eso significa. La venganza, pura y dura. Comenzamos a dudar de su estado de víctima incauta inocente. Es un relato en perspectiva, como todos los relatos de relaciones amorosos. De hecho nunca queda claro porque se junta con tamaño imbécil (con la mirada de taladro sexual). Pero me gustó el giro que toma en el tercer capítulo, aunque la venganza del remate no me pareció para tanto, visto que se anunció como el principal acontecimiento del libro, es un final un poco flojito. 
Tiene frases - casi -  subrayables como: "Víctor tenía una capacidad sorprendente para ausentarse incluso estando en mis fueros internos".

Su "carta" es muy elocuente, por ejemplo compara a Victor con personajes de la mitología griega y personajes de la literatura pre-moderna universal, pero su texto no ahorra nada, ningún asqueroso detalle de su banal "rutina de revolcones", “los tumbos y atracones” y “sesiones de cuatripedia”. Abundan las descripción de babas, pedos, especiales condiciones de piel en la glande (no contagiosas) etc. etc.. Su Victor es compulsivo y es mezquino, tiene fobia a la intimidad y ella lo desprecia moralmente. Él no tiene ni un solo amigo, “tiene ínfulas intelectuales y delítiros absolutistas”. Es mentiroso y además es un troll de internet, (habla contra Cristina Kirchner, recién electa). "Su máxima diversión fue siempre escapar al castigo: ¿No es esa la mejor definición de una mentalidad infantil?" Pero ella está como adicta a estos placeres oprobiosos. La mujer- receptáculo cela que haya otras además de ella. Y dando vueltas por Buenos Aires termina consultando un psicoanalista ortodoxo y analizando a la personalidad y al comportamiento de Victor y de ella propia. Un libro muy argentino de cierta manera. 
No es mi novela del año, pero algo original para pasar el rato. Sobre todo la recomiendo para quien ande con penas de amores. Quiero leer Desperdicio, la novela más elogiada (por los medios en los que me muevo como lectora) de la autora.


16 abril, 2019

Juan José Saer - El entenado (1983)

No es lo que el dibujo de la capa del libro falsamente promete. No es un libro sobre orgías, no es un libro sobre sexo, y sobre canibalismo, aunque haya también de eso.
(Hay "abrazos maquinales", hay "quienes se abrían como flores o como bestias, quienes se paseaban buscando entre la multitud el objeto adecuado a imaginación, con una minuciosidad descabellada, del que quiere hacer coincidir, como si estuviesen hechos de la misma pasta, lo interno y lo externo." (p.67))
Estamos ante una pieza de antropología/etnografía ficticia, si bien que un antropólogo "real", o verdadero, seguramente pensaría que es ridícula, pero no importa. Habla de ciclos de vida, de instintos arcaicos, de los deseos, del valor de la vida, del lenguaje de un pueblo o una tribu. También habla de la perspectiva de que se puede tener de aquello desde afuera, o afuera a medias. Y de los recuerdos y los sueños como formas de realidad, o de experiencia apenas separados del ahora por el tabique del cuerpo.
Aún conozco poco de Saer, pero sé que le preocupan mucho las cosas reales, la inmanencia, la tangibilidad de las experiencias, lo inmediato y también el presente. (Puede haber un espacio real más "raro" que un barco, un espacio tan pequeño y cerrado y sin embargo abierto, abundante en horizonte e imprevisible, la heterotopia par excellence para Foucault). Así, el cielo y el mar son/parecen irreales la tierra "virgen" pisada solemnemente se niega a este sentimiento de su fundación porque a pesar de todo parece siempre haber estado ahí. El descubrimiento del mundo, de las Indias es un tema que presta para pensar en "realidad": la propia y la ajena; la de la noche y del día; la del verano y del invierno, estados de ebriedad y de lucidez. La luz es muy importante también. Y la actividad propia, la cercanía de los objetos, la nitidez de la vida, densidad tal vez. (Son cosas en las que me pongo a pensar cuando estoy en el campo, cuando trabajo, cuando estudio, sin embargo nunca llego a conseguir definir lo que seria entonces precisamente "la realidad").
He leído Nadie Nada Nunca. En comparación, por su estructura narrativa y por su lenguaje, El entenado es mucho más fácil de leer, a veces me parecía una novela juvenil con mezcla de aventura y alguna moral escondida, pero a medida que uno piensa en el texto se torna más complejo, sobre todo si pensamos en como los "nuevos mundos" en las Américas fueron saqueadas y diezmadas.
Al inicio parece introducirnos en un mundo fantástico, me pareció atisbar algún toque tipo bioy-casariano, pero no. Se trata de la realidad de unos "otros" fuera o al limite de nuestra imaginación. Tiene muchas frases subrayables y creo que logra evitar bastante bien cualquier toque romántico.
Saer es un gran observador de la naturaleza lo que normalmente juega a su favor, pero tengo que admitir que me aburre también un poco su repetitividad; la reflexión final del libro no me gustó mucho, pero sin embargo concluyo con la convicción de haber leído una novela notable y de un carácter muy original.








23 marzo, 2019

Romina Paula - Agosto (2010)


Agosto salió en entropía, la misma editorial que editó Opendoor de Iosi Havilio. Pues, pienso que si así escriben los jóvenes, no tienen nada que envidiar a los grandes. Me encantó. Es una novela corta, relativamente simple, pero buena, que impacta por ser diferente, por mostrarse muy íntima, sin ser de ese tipo de auto-ficción insoportable en que se cuentan solo cotidianidades y pensamientos depresivos.
Me parece que la idea que sostiene el libro es la de la distancia, espacial y temporal, voluntariamente tomada o no. La distancia entre la casa de la familia, de la juventud en la Patagonia y la casa del ahora, de la vida adulta que se construyó en Buenos Aires. Emilia, la protagonista, viaja a Esquel, reduce la distancia a pesar de que sabe que van a surgir recuerdos dolorosos, que ponen en cuestión el status quo. Permite pensar en cuanto de su vida se decide, y cuanto simplemente pasa y uno lo deja ser. Porque ella está bien en Buenos Aires, pero claro, su vida podría haber sido, o podría ser a partir de ahora, diferente, siempre hay esa duda que cobra fuerza cuando se cruza con su ex-novio y se entera que éste ahora tiene dos hijos. La maternidad es una elección? Y el amor? La voz narrativa habla en segunda persona, como contándole a la amiga ausente, como contándole a alguien como para encontrar la actitud con la que ir afirmando el yo, una voz con la que cuidarse.
También habla del campo, del frío del contraste de Esquel con el alboroto de gente y tránsito de Buenos Aires, y de los años 90 en los que Emi veía Generación X y la Trilogía de colores de Kieślowski y escuchaba los Counting Crows y Babasonicos. Mientras que en Opendoor la muerte de la amiga ocurre en la ciudad y el campo se presenta como escapatoria, en Agosto es el campo que la protagonista asocia a la muerte, es ahí que murió su mejor amiga de la adolescencia, es ahí donde su madre la abandonó junto a su hermano y su padre. También aquí hay animales, en la ciudad hay un ratón, un intruso que repugna a Emi, y en el campo hay un gato, el de su amiga, que le reconforta. Ambos animales se asocian a los lugares, tienen un territorio, son las cosas ciertas en un mundo sin certezas. Y bueno, los hijos son otra cosa un poco animal, aunque sea raro o equivocado trazar una comparación tan directa, pero es eso que le asusta a Emi y ella sabe. Es un torbellino de emociones que deja ganas de leer más de la autora.

25 febrero, 2019

Iosi Havilio - Opendoor (2006)


El narrador sigue a las andanzas de una chica, una ayudante de veterinaria, primero por Buenos Aires ciudad, después por la provincia. Ella se deja seducir por una mujer desconocida, duermen juntas, se quedan a vivir juntas, salen, ella fuma porros con unos chicos jóvenes desconocidos en una esquina mientras la otra entra en un bar para mear, así se pierde la amante entre la gente. En la misma noche, ella presencia un suicidio en la Boca y la otra no aparece más. Ella va y duerme en un hotel, después se queda un tiempo en la granja, donde atiende a un caballo enfermo. Sin preguntarse sobre su presente o futuro, sin pensar se envuelve con Jaime en la estancia y se queda a vivir. Todo acontece casual y distraídamente. 

Es una novela que no encaja en moldes, pensé que era una novela "sobre el campo" o algo así, y por el medio se pone un poco como novela policial. Pero no es. No aparece el cuerpo de la chica desaparecida, en cambio aparecen otros cuerpos sacados del Riachuelo. Se insinúa que la idea que tenemos de la inocencia de la protagonista puede ser muy parcial. Ella duerme mucho y tiene sueños raros, a veces se desmaya, duda de la verdad de su testimonio  en este caso de justicia en que se ve envuelta. Esta confusión se debe a la perspectiva del narrador que la sigue a ella, pero no explica.

Con esta trama, el tema de la novela es otro. Creo que como tema central se imponen las diferentes relaciones de amor que la protagonista establece, en este mundo del post-neoliberalismo desencantado, la falta de sentido, la falta de una "narrativa" que sentimos los jóvenes, o como se lo quiera llamar. En la contratapa de la edición de Caballo de Troya lo llaman "Sálvese quien pueda". Sin embargo, no parece haber grandes amenazas, todo parece normal. Si tuviera que resumir en una frase de que va el libro diría que de las distorsionadas formas de vida contemporáneas.

El centro de la novela es la chica sin nombre, su libertad y sus límites. Ahora vive en el campo con Jaime el hombre bastante más viejo, buena gente, un tanto ingenuo tal vez o resignado, sin técnica en el amor. Pero le da seguridad. Y con una nueva amante, Eloísa una quinceañera ávida por la vida y "medio loca". Ahí en el campo es normal que los hombres viejos tengan novias adolescentes.

Al lado está el loquero Open door, pueblo dentro del pueblo, fundado en el siglo XIX segundo ideas liberales franceses como una colonia sin muros donde los locos trabajan, cultivan la tierra, todo a su ritmo. Todo eso adiciona un toque de locura, o mejor, de la proximidad de la locura, o de locos sueltos, a la novela.

La subjetividad central es lo que más me interesó en el libro. Nunca sabemos el nombre de la protagonista, ni como se ve, ni cuantos años tiene (pero parece estar en sus treintas), ni que hacía antes de su vida. No es que no tenga empatía o autoestima, pero se deja flotar en su existencia, se deja seducir, por otro lado parece una persona bien práctica, que se sabe cuidar y sabe defender pero que tiene episodios depresivos. 

Hay varios temas que se rozan pero no se desarrollan: primero, la gente quizás alienada o mal adaptada, un poco raros, pero dentro de lo que seria considerado lo normal, como Yaski el empleado de la morgue municipal con el mellizo loco y segundo, una cierta violencia del campo (jóvenes en moto, borracheras, escopetas, el sexo y la droga como válvula de escape..) pero que quizás es menor que la de la ciudad. No se sabe. La narración también se deja llevar, no hay muchos acontecimientos concretos que pasan uno y después otro, no hay una curva de tensión que se mantiene por el libro hasta el desenlace. Por momentos cerré el libro porque me deprimía. A pesar de tener un estilo que me gusta, y un abordaje a contar que me parece original, por esa falta de un acontecimiento central, al final la novela no me gustó tanto que esperaba que me gustase.


P.S.:

El pueblo de Opendoor existe y queda en la provincia de Buenos Aires en la zona entre Pilar y Luján, cuando estuve en Argentina conocí algo de las localidades General Rodríguez y Los Cardales, así que me pude pintar los escenarios en la cabeza con imágenes propias del paisaje.

Es raro ponerse a buscar la cara del escritor en internet. Muchas veces no me interesa, no la quiero ver. Cuando la veo por casualidad, a veces me destruye la idea que tuve de él. No que importe mucho si la novela me gustó por ella sola, pero la idea del autor sigue existiendo por ahí subrepticiamente. Me pasó, por ejemplo, con Alberto Olmos y Ariel Magnus. En cambio otros sorprenden con lo simpáticos que me caen, con los pies en la tierra, sin posar, o decir boludeces, o justamente por las boludeces que dicen, como me pasó con Carlos Busqued y como es en este video en el que el autor de Opendoor muestra su biblioteca.

25 enero, 2019

Oliverio Coelho - Borneo (2004)


Borneo me pareció refrescantemente diferente de lo que suelo leer. Se trata de la segunda parte de la trilogía: Los invertebrables (2003), Borneo (2004) y Promesas naturales (2006) cuya primera y tercera parte no encontré aquí en Portugal.
Borneo es una novela un poco exigente que requiere una lectura concentrada, creo que eso me hace bien, aunque tenga que hacer otro café y leer parágrafos enteros una segunda vez teniendo a mano un diccionario y un bloque de notas. Como en estos juegos de palabras cruzadas de revistas de culto. Pero la novela es cortita también. Corta, pero densa y oscura. No es que sea tan difícil, es como que me funde los pensamientos y los recorta en formas que para mi son inusuales y así me hace descubrir en su universo de ficción un ambiente singular con personajes muy raros e inesperadas conexiones de pensamientos dispares.
La ambientación es primero difusa. No sabemos como se llama la ciudad, solo que tiene mar y que la intemperie se supone peligrosa. Al poco tiempo, queda más discernible la situación narrada, se revela que el protagonista Ornello vive en una sociedad que es gobernada por una especie de sistema totalitario erguida a partir de la biopolítica disfrazada de salud pública. Hay citas obligatorias con el Sistema Médico Obligatório (S.M.O.) y si no se aprueban se es enviado para "rehabilitación" y Ornello ya pasó por la del dentista y no corrió bien. Aún le toca una ortopédica z una psicológica lo que lo deja delirante de miedo y paranoia. Ahora, el error que lo envuelve abre la posibilidad de la huida, o es una trampa que conlleva otros errores? Ornello a veces parece muy lúcido e inocente y un poco después es un sujeto que habla consigo mismo en voz alta (pensando que canta o que habla con los gatos) sin darse cuenta, se arrastra por el piso y se tira pedos. O sea, algo de non-sense tiene. ¿Pero quien quedaría cuerdo en este mundo en el que no hay familias libres, no hay amor, no hay mujeres fértiles libres, todo está bajo de la tutela del Estado? Hay clones y animales genéticamente modificados. El mundo animal es amenazante, abundan perros con tres patas y gatos con alas. Se hace referencia a territorios paralelos. Tampoco hay supermercados, hay aprovisionadores del Estado para distribuir artículos de primera necesidad entre la población inactiva, a domicilio. Y hay varios mercados negros, para comida, para muebles, para mujeres, para personas con discapacidad física. Su vecino, Grippo, parece más feliz y más rico que él, con una casa mayor, pero que no sabe si es de confiar o no. Algunos médicos-torturadores y en general casi toda la gente son travestis y transsexuales, la sexuación por un lado supone una libertad, por otro lado ya parece solamente más un medio anacrónico para confundir y engañar a la gente. Hay espías, hay emociones extraviados y transferidos a los maniquíes (como en muchas distopías)
Cuando ya temí que no iba a haber ningún argumento, que eran apenas escenas distópicas y reflexiones disparatadas sobre el objeto y el cuerpo, la soledad y nostalgia, el arte y lo "real" de repente aparece la mujer que Ornello tanto anheló y la posibilidad de la huida se vuelve tangible. Se puede decir que el argumento de Borneo se centra en la concepción de la idea (hoyos existenciales), del plan y después de la ejecución del intento de huida de ahí hacia lo desconocido. 
Bornear, del titulo viene a significar algo como (des)doblar(se), no conociendo el castellano como lengua nativa no sé si es una palabra conocida.

Todo está puesto en duda, la propia posibilidad de la huida puede ser un salto a la muerte segura. Ornello vacila entre osar la transgresión o mejor colaborar, inerte, con el sistema. En última instancia, la supervivencia parece depender de un estado de preparación y fortaleza moral y de cierta virtud del pensamiento que Ornello intentar entrenar en los momentos en que se recupera del parálisis y miedo generalizado, o por lo menos piensa más que una vez que "debería aprovechar el tiempo y la soledad para ensayarse como hombre", pero después parece despertar o cambiar de estado de espirito, "una y otra vez los ganchos de la fantasía estaban perforando el presente" (71).
Aunque a veces prefiero que me digan las cosas de forma más cruda, banal, cotidiana, sin rodeos, Coelho es un artista del lenguaje, me delicié con algunas de sus expresiones poético-enigmaticas: "la luz del mediodía es deshidratada", "la cremallera pasional", el sol se "pluraliza en el ascenso", "la voluntad exhalaba al mundo, no lo inhalaba", "el espeso magma de probabilidades", "(se) profundiza la brecha frágil iridiscente, que existía entre el hombre inactivo y el sentido precipitado de la vida " y cuando se habla de "arcilla hercúlea" interpreté que Ornello fue cagar.
Pensé que por varios elementos (las duplicaciones, el Estado violento que fabrica sus versiones de la realidad compitiendo con versiones alternativos que circulan) Borneo me recordaban la novela Ciudad ausente de Ricardo Piglia, y poco después leí un artículo de Fernando Reati la revista Iberoamericana (2012) en el que las relaciona en lo que se refiere a la mujer/máquina subversiva, la resistencia femenina frente el afán totalizador del Estado, así como el desplazamiento narrativo-temporal que hace que en una novela de anticipación, situada en un imaginario futuro cercano y distópico, resuenen ecos del trauma y las lógicas pesadillescas de la última dictadura cívico-militar. Si entiendo bien a Reati, según él, por el desfasado temporal y por el "sin-sentido" también se podría relacionar la novela Borneo con la crisis económica-social del alrededor del viraje del milenio en Argentina. Ahí está, por ejemplo, la cuestión del control de la memoria. No sé, es un texto muy interpretable. Tal vez sí se puede interpretar así, sobre todo con vista a las siguientes pasajes que destaqué:
- "El Estado había previsto todo: la base de su poder omnisciente residía en anticiparse a su propios fracasos disolver sus tendencias absolutistas en el relativismo de la practica." (p.44)
- "..a veces, en los picos de la historia, la voluntad catalítica de un pueblo es la de un hombre supersticioso que arrea ganado para alimentar el laboratorio truculento de su propia fe." (p.55).
- "Era tan absurdo poseer un cuerpo. Tan inútil como beneficioso para el Estado." (p.116).
Para rematar: me costó y en general prefiero novelas que fluyen más, pero como sea quiero leer parte uno y tres de la trilogía. La recomiendo en especial a mis amigxs poetas-friki-queers-subversivos.

15 enero, 2019

Andrés Neuman - Hacerse el muerto (2011)


El nombre me sonaba, pero no sabía que había publicado nada mas allá del celebre El viajero del siglo, pero resulta que estuve mal informada, Andrés Neuman publicó cuentos, poesía y enseñó como profesor de literatura latinoamericana en la universidad de Granada
Esta colección de cuentos cortos y muy cortos está dividida en seis partes con cinco cuentos/microcuentos (algunos con no más que una frase) cada una.
Y como suele suceder algunos me gustaron mucho, otros me parecían demasiado cortos o demasiado banales, como registros breves de pensamientos, o, - siempre cabe la posibilidad - los que me dejaron indiferente porque no los entendí bien (Policial cubista), pero muchos me parecían excelentes, preciosas observaciones cotidianas y no tan cotidianas, joyitas sobre temas diversos, desde la infancia, por la convivencia, amistad, enemistad hasta el tema de la muerte y con frases subrayables. Los que más me gustaronDespués de Elena, Bésame Platón, Anabela y el peñón y Monólogo del monstruo. 
En fin, concluyo repitiendo que es Hacerse el muerto una lectura muy recomendable y que me apunto el nombre de Neuman para mi listado de novelas por leer.






31 octubre, 2017

Ricardo Piglia - El camino de Ida (2013)


Hace mucho tiempo que no leía un buen policial! Me hizo bien (la lectura me hace bien cuando tengo tiempo para ella), la devoré, me gustó, solo para el final me había esperado un desenlace un poco más desenlace. Pero, bueno, tendré que comenzar a leer las novelas de Piglia desde el inicio.
El camino de Ida tiene la estructura reconocible, casi clásico, del policial: Comienza con la descripción del protagonista: Emilio Renzi - alter ego de Piglia - un hombre amargado, solitario, divorciado, medio alcohólico, pasa a la muerte de la víctima y su investigación, se cuenta un poco historia de la vida (secreta) y calidades de la víctima. El protagonista se mete en la investigación estatal y contacta un detective privado, lo capturan al sospechoso, se pasa a contar historia la vida (insólita) y calidades del agresor en un balance de defensa y acusación - desenlace con buena parte abierta a la interpretación del lector.
Diría que estamos frente un policial-literario, una campus novel de tradición norte-americana, como en la literatura latino-america aún no he leído.
- Es una pena que el resumen de Anagrama revela siempre los datos más relevantes en la descripción previa! Me niego a leer sus textos de tapa. En este libro el lector tiene oportunidad de ser detective, como se dice para los policiales en general, solo que aquí el lector es más lector, se habla de literatura y los grandes temas que se discuten en su nombre. Al ser una novela de Ricardo Piglia, del que hasta el momento solo leí La ciudad ausente y algunos ensayos, me imaginé que El camino de Ida sería una lectura difícil, densa, repleta de referencias a la literatura del siglo XIX o a personajes históricos debatidos que me superan y temí que no iba entender nada. Pero no, para nada. antes por el contrario, es muy fácilmente digerible, se deja leer en un día o dos. Una vez comenzada, no la pude soltar.
Perdido en su vida sin rumbo ni idea de sus opciones, el profesor argentino acepta una invitación de la prestigiosa Taylor University y se va a vivir a New Jersey, Estados Unidos. El campus es una aldea universitaria de la Ivy League donde todo el perfecto, y, al parecer, nunca pasa nada. El interés de Emilio Renzi se los que están atrapados entre dos culturas o sociedades, en especial entre pre-capitalistas y capitalistas o industriales. Investiga y da clases sobre el escritor romántico W. H. Hudson, hijo de norteamericanos se crió en la pampa argentina y pasó el resto de la vida en Inglaterra. Inicialmente la cultura norte-americana de la clase de los altos académicos parece calmarlo a Renzi. Se reencuentra con Ida, una amante y a la vez la profesora brillante que lo invitó. No sé si el personaje Ida en este caso hace honor al significado de la palabra “viaje sin retorno”, o, como Piglia alude, al de estar “medio ida“, un poco loca.
Le dan una casa en la que no falta nada y un auto. En la primera noche recibe una llamada anónima y le preguntan si quiere coca. En el país el auto es una extensión de la persona y Renzi se adapta, sale a dar vueltas en auto de vez en cuando a visitar los barrios precarios poblados de latinos. El retrato de la sociedad es completado por la mujer que limpia la casa del profesor, que es mexicana, inmigrante ilegal y también vive en una gueto. Hasta tienen, en el campus, un dumpster diver, un homeless, al que la elite tolera, se llama Orión. Para mi representa la friendlyness superficial del campos, que como un lugar ideal, pero artificial. Hay algunas reflexiones sobre el individualismo, sobre los francotiradores y la falta de sindicatos.
Ida investiga a Dickens y a Conrad. La vecina de Renzi es rusa, una jubilada investigadora de Tolstoi. En las conversas de los personajes acerca de sus trabajos, se acumulan datos interesantes sobre política y literatura, sobre todo en relación con el anarquismo, y los especies de Henry David Thoreau (pós-)modernos, pero también algo sobre las militancias de los años 60, 70, 80 en Argentina. La novela es muy simétrica, se habla de experiencias en la naturaleza en el norte, cerca de Canadá y en el sur, en la Patagonia. Estados Unidos y Rusia.
Piglia siempre se preocupa por las idas y vueltas entre realidad y ficción, en este caso, es al relación entre un hecho real un libro inspirado por un libro que a su vez es transformado en relato y vuelta a empezar. También el mismo Renzi se mueve entre realidad y ficción, recuerdos falsos, vidas paralelas imaginados, etc.: - "Anotaba lo que podía, para garantizar que lo había vivido y poder recordarlo." - "La cuestión no era cómo hay que pensar lo que se vive, sino como hay que vivir para poder pensar". - "No era la realidad la que permitía comprender una novela, era una novela la que daba a entender una realidad que durante años había sido incomprensible."
El hecho real se inspira en  Joseph Conrad's The Secret Agent. Es el libro que Ida le da a Renzi (edición penguin). Hay eco-terroristas, y hay un viaje loco a la costa de California, pero no quiero revelar mucho, je. Leí, por ahí, que toda la historia de El camino de Ida, o casi, toda, se inspira en un caso real. También aparece el amigo de Renzi, Junior, protagonista de La ciudad ausente (1992) y su colega de El mundo.

Y para el final, alguna joyita para quien estudia autonomía literaria (yo me reí mucho con esto):
Quiere decir que todo seguía igual en Buenos  Aires, conocía bien esa  calesita; la endogamia era la única autonomía de la que gozaba la literatura argentina. Clara había estado casada con Pepe Sanz, que había hecho conmigo toda la facultad en La Plata y con el que había sacado varias revistas en los años sesenta; cuando se separó de Clara, Pepe se casó con  la ex mujer de Junior y ahora Junior estaba con ella. Sentía lo de Clara como una traición. ¿Junior se habría ido a vivir a mi casa? ¿Estaba durmiendo en mi cama? ¿Leyendo mi edición de La muerte de Virgilio? (...) Y el canalla de Junior debe estar escuchando ahora mis discos.


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