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19 abril, 2022

J.R. Moehringer – The Tender bar (trad. como El bar de las grandes esperanzas) (2005)

Tender bar es una novela, con sus casi 400 páginas bastante exhaustiva, sobre un bar, bueno no “solo”, digamos que es una novela sobre la juventud de JR Moehringer, en la cual un bar tenía una sacra importancia. Recientemente hecho película por producciones Amazon, dirigido por George Clooney. No sé bien si llamarlo novela, o autobiografía, o memoria, o autoficción, no me interesa distinguir factos y nombres reales de los ficticios. Se sigue su infancia hasta sus veinti-tantos años – centrándose en él como joven adulto, allá por el 1988.

Fue traducido como “El bar de las grandes esperanzas” - el bar en cuestión es donde crece el chaval.

Es el tipo de libro que uno lee mejor acompañado de una bebida alcohólica. El Dickens (de ahí el titulo español) que luego es reformado y rebautizada Publicans es un bar legendario, casa para muchos hombres que allí conviven, comen, beben, hacen llamadas, curan sus tristezas, festejan sus alegrías, una constante durante muchos años. Su tío Charly, principal bar tender (camarero), y su dueño Steve, y también muchos otros personajes de allí devienen figuras de padre para JR cuando este es aún un niño. JR (se escribe sin puntos) es un poco un anti-héroe, aunque no del todo, quizás ese sea el mejor tono para escribir en primera persona. JR es un joven culto, encontramos referencias a muchos escritores y poetas clásicos, Fitzgeralds Great Gatsby, Yeats, Dickens, Hemingway. también al mundo de baseball. El bar es donde aprende sobre la masculinidad, cómo cuidar bien a su madre, saber beber, usar palabras, tener amigos y trabajar.

Me gustó, me gustó incluso bastante, es un poco una historia del sueño americano personal, no en el sentido de hacerse rico y expandir, pero en el de la persecución de la felicidad y realización plena de uno mismo, un poco al estilo de la serie Gilmore Girls que devoraba en la tele cuando era adolescente, chico, hijo de madre soltera consigue con mucho esfuerzo superar sus miedos entrar a la universidad privada de elite, Yale, y a pesar de ser calificado por profesiones más prestigiosas, elige ser periodista y después escritor de memorias.

Iba a escribir que es bueno sin más, pero al final sí me emocionó, me convenció.

Me encuentro otra vez recorriendo digitalmente mapas New York a y Long Island y New Haven en Google maps. Lo dije muchas veces como la me sorprende cuantas obras norteamericanas leo últimamente y como me es ya familiar esta zona a pesar de nunca haber estado ni conocer a nadie de allí.

Tiene un epílogo triste, donde cuenta como cerró el bar, más o menos que fue de cada uno – son muhísimos personajes - y cómo pasó la semana del 11 de setiembre. Es esta parte triste un hermoso contrapunto al resto del libro y lo hace valer la pena aún más.

Lo único otro que me molestó un poquito fue la linealidad de la narración, no hay, casi, flashbacks, o cambios de perspectiva. Mi mayor punto de crítica es el gran lugar que ocupan sus dudas, la falta de confianza en si mismo, el eterno duelo por su primer amor y la sensación de vacío por crecer sin padre. Todo eso puede ser verdad, pero como lectora me pareció repetitivo y un poco banal, ya que todos sentimos eso, será una cuestión de estilo, porque es más interesante leer después las partes de cómo se supera y avanza.

Vi la película, tiene muy buenas imágenes pero se simplificó y recortó la historia por la mitad (o más!) dejando fuera mucho de la gracia de la historia.

30 marzo, 2017

Selva Almada - Ladrilleros (2013)


Ladrilleros es otra novela argentina contemporánea que sitúa su narración en el campo, en las margenes del país, en un pueblo olvidado del norte. Últimamente escuché hablar mucho y muy bien de esta escritora. Parece que sigue siendo todo un acontecimiento si es una mujer joven la que escribe bien, una muchacha del interior la que tiene algún éxito comercial y en círculos literarios, de forma que todo el mundo lo comenta, como si fuese la gran excepción. No sé bien como funciona eso. Tampoco sé como funciona revelar todo que se pasa desde la primera página y lograr una novela buena.
Estamos en el Chaco (o por ahí), en una tierra lejos de todo y castigada por el sol, el año entero. En el barrio no hay mucho que hacer. Para los adultos están las carreras ilegales de galgos, juegos de cartas y la bebida. Para los changos hay bicicletas, metegol, un canal, y los dos bandos callejeras a los que unirse para aprender las masculinidades. La eterna rivalidad sostiene el orden del pueblo, nadie se escapa de esa realidad. La historia es bastante simple, se trata de las relaciones entre dos familias, primero entre los padres, Óscar Tamai y Elvio Miranda, ambos ladrilleros, después entre los hijos varones Pajarito y Marciano y respectivas barras de compinches. Las violencias que se reproducen, las familias son muy parecidas, viven en el mismo barrio, en las mismas condiciones precarias. Se narra alternando de escena entre las dos familias de manera muy rápida y se dispensa del orden cronológico, así pasamos las estaciones importantes y algunas cotidianas, la siesta, el parto, el casamiento, el primero sexo, la primera gran bronca, problemas de trabajo, las muertes de los perros, las trompadas, los momentos decisivos de la infancia, los días en que el parque de diversiones pasó por el pueblo. En el principio, los chicos Pájaro Tamai y Marciano Miranda son casi confundibles, espejos, con la diferencia que uno odia al padre el otro extraña el suyo, sentimientos naturales en esas circunstancias, cosas que marcan la vida de los muchachos para siempre y sin posibilidad de escapar, de decidir sus vidas, de encontrarse.
Selva Almada escribe muy bien, las escenas le quedan vivos, bastante "plásticos" como se dice, pero por alguna razón, en el medio mantiene distancia con los personajes, o tiene un problema narrativo, algo que se pierde al anunciar lo que pasa desde la primera página o es porque muda de escena demasiado rápido, cada dos o tres páginas. A lo mejor, simplemente leí demasiado en las últimas semanas y es esa la razón de haberme quedado algo pesado, flojo no está, pero me parecía faltar tensión en algún lado. Su voz es la habla agresiva de jerga del pueblo de los chamigos, sin piedad ni parafraseo, dice las cosas por el nombre, ahí se culean pendejas y se dan palizas de cinturón, se busca la carne enemiga con filos, se mascan conchas, se agarran piñas entre charcos de meo y vomito.
Sin embargo, hacia el final se densifican las escenas narradas y va quedando menos fragmentado y más vivas porque conectadas. Ahí si es fácil encariñarse con ellos. Se sienten esas energías de adolescentes de jóvenes adultos de ya son Pájaro y Marciano cuando salen en sus motos a bailar y beber porrones. Vale más y más la pena. A pesar de que ya se sabe de la primera página que los dos se están muriendo, va a haber un desenlace, algo que impulsa a leer más rápido, porque falta una escena importante que todavía no se nos contó bien. Y aún al final, sabiendo que pasa, el texto deja sin aliento y llegan los policías y caminan por el pasto estropeado igual que el pelo del viejo pony de la feria atado en el boliche de lata.

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