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15 junio, 2021

Jon Bilbao – Estrómboli (2016)



Son ocho cuentos cortos que se leen muy rápido sobre temas variados y ambientados un poco por todo el mundo en los que hay: violencia, golpes de destino, encuentros raros, situaciones que van de mal en peor, moteros, jeeps, gente que busca oro, american way of life, en el medio están casi siempre relaciones interpersonales de pareja y de familia o de mejores amigos.

- "Crónica distanciada de mi último verano", ambientado en Reno, Estados Unidos, no me dice nada.

- "El peso de tu hijo en oro", completamente inverosímil y absurdo, no le veo ni humor negro.

- "Siempre hay algo peor", ambientado en el oeste de Estados Unidos, aburrido.

- “Una boda en invierno”, ambientado en el País Vasco español, me gustó por su ambiente y por los personajes.

- “Como en un idioma desconocido”, ambientado en Catalunya en una planta de energía nuclear, me gustó mucho por el ambiente que cría y tiene una especie de pointe o final.

- "Avicularia avicularia", ambientado en lo Picos de Europa, me gustó mucho por su ambiente pero no tiene final.

- "El castigo más deseado", ambientado en Nueva Zelandia en un concurso de pesca.

- "Estrómboli", ambientado entre Bilbao y la isla de Estrómboli, Italia, pues lo mismo, buenos personajes, buen paisaje, pero no entendí de que iba.

Un reseñista de ULAD (https://unlibroaldia.blogspot.com) valora como “Muy recomendable, rozando el imprescindible “

Pues, a mi no me convencieron mucho, son de esa clase de cuentos que no le encuentro el punto que quieren hacer, como cuentos sin final y me dejan pendiente de una manera que no me gusta nada, o, en los que lo que cuenta es el ambiente nada más, lo que no es poco (soy de los que pueden leer una novela “solo” por el ambiente (natural/social/estético)). Aunque todos los cuentos tienen en común de retratar el momento en que sale lo peor que el hombre tiene dentro, una disposición a la agresividad o a la traición o a hacer el tonto; algo de lo que probablemente ni sabíamos que puede ser provocado por las circunstancias ciertas. Este asunto también es explorado en las novelas.

Bilbao escribe muy bien, eso está fuera de cuestión sabe preparar la tensión, sabe caracterizar, sabe no dejar una frase demás y encuentra expresiones o comparaciones que le dan en el clavo. Es su estilo que no me pega, es como que no habláramos el mismo idioma literario.

Leí de Jon Bilbao El hermano de moscas y Padres, hijos, primates, las dos son novelas que me gustaron bastante.


19 julio, 2020

Andrés Neuman - El viajero del siglo (2009)



Debe ser mi libro del año 2020. Pensaba que no lo iba a terminar más, pero eso fue bueno, porque me gustó mucho.
Es una novela capaz de recordarte lo extasiantemente bueno que es el enamoramiento y hacer que la muerte de un personaje duela de verdad en el alma del lector.
Son 530 páginas de novelón sin división en capítulos apenas estructurada en cinco partes, de digestión fácil, aunque sin duda podían haber sido más recortados en algunos sitios.
  1. Aquí la luz es vieja
  2. Casi un corazón
  1. La gran manivela
  2. Acorde oscuro
  3. El viento es útil
Estamos en el siglo XIX, en Wandernburgo, ciudad móvil, ficticia desde luego, móvil por así decir porque históricamente le tocaba pertenecer ora a Sajonia, ora a Prusia, más o menos entre Berlín, Dreden y Leipzig, pero también “móvil” porque es laberíntica, las calles parecen nunca estar donde uno las recordaba. Corren más o menos los años 1820 aunque debe entenderse eso también no exacto pero más o menos fluctuante o móvil.

Es primeramente una gran historia de amor, protagonizada por Hans y Sophie. Se incluyen innumerables cartas y billetitos de amor. Las cartas de amor de los dos llegan de formales, juguetones hasta ser tan literales como pueden ser.

Hans el viajero, eterno extranjero, llega ahí en carruaje, se instala provisoriamente en una posada extraña, con costumbres un poco raros y al cabo de unos pocos días decide y no se decide irse, se va quedando como quien no quiere la cosa. Su trabajo de traductor se hace por correspondencia y no le impide viajar y errar por ahí.

No hay telégrafo en Wandernburgo y sus habitantes son bastante antipáticos sobre todo en invierno, aferrados a la tradición, a la etiqueta social, a sus jerarquías de familias, predominantemente católicos. Sin embargo es un sitio simpático, sobre todo en verano, la ciudad captura a Hans el viajero y otros personajes que están de paso, pero no se convencen en abandonarla.Hay en estas tierras instalados fábricas industria textil, explotaciones agrícolas, una burguesía como clase dirigente y los pertenecientes a la iglesia.

Hans conoce y se enamora de Sofía, hija de un burgués ya no tan rico, pero de muy buena familia, y prometida a Rudi Wilderhaus, un joven noble de alto rango. También se hace muy amigo de un músico de calle, un viejo organillero que vive humildemente en una cueva en las afueras de la ciudad cerca del Rio Nulte. Se puede decir que Hans se mueve y traduce también entre diferentes clases sociales.

En la casa de Sophie se organiza un salón literario en que se habla de política, de literatura, música, filosofía, teología, cuyos reuniones semanales se relatan pormenorizados y donde conocemos a los contertulianos uno por uno con sus posiciones y opiniones y asistimos al acercamiento entre Sophie y Hans. Sophie es la moderadora excelente, siempre comedida, conciliadora, provocativa, inspiradora, el alma del salón. Disimuladamente Hans se queda observándola a tráves de un espejo, fascinado por su carácter no solo educado, pero inteligente, bella, dueña de si mismo. Comprende que el único camino de entrar en contacto es a través de su participación activa en el salón, ya que como un simple forastero de pelo largo, birrete jacobino, sin propiedad o rango no puede aspirar en encontrarse con ella solas. Más adelante es ella que toma la iniciativa y consigue la manera de evadir las convenciones bajo el pretexto de una colaboración literaria que emprenden.

El verano que se extiende como un paréntesis, posibilitando reuniones privados y escapadas al campo. El viajero del siglo tiene como eje temático (además del amor) la traducción el oficio del traductor, y de la escritura. La traducción como puente, el amor como traducción. Corrigen, traducen, recopilan, escriben ensayos, leen a Heinrich Heine, Camões y Bocage.

Por momentos parece una novela de educación o de formación (soy adepta del género). Neuman se sirve de un narrador omnisciente, su realismo capta “todo” hasta las emociones del perro y las situaciones miserables de los trabajadores de las fábrica, de los campesinos sin tierra y la doble vida de los sirvientes, o de la hija de la posada. También se incluyen las entradas que hace el padre en su libro del estado de almas.
El viajero del siglo no es lo que se dice una novela histórica, sin embargo explica el contexto de la encrucijadas de situación política de Alemania y Europa y las discusiones sobre narrativa, drama, poesia, filosofía románticas que tuvieron lugar en la época. De alguna manera siento también que todo esto podría suceder de forma no muy diferente ahora en el siglo XXI.

Por ejemplo hablan en el salón de la aparente disyuntiva de idea racional versus emoción, la idea de Europa, las aduanas, de Francia, Napoleón, la restauración, literatura-mundo, siempre vuelven al tema del nacionalismo. Discuten a Kant, Fichte, Herder, Schlegel y Hegel, Novalis, Goethe. Leen a Schiller, Calderón y Quevedo.
Sophie insiste en hablar de la opresión de la mujer pero afirma su feminismo en reflexiones más complexas de simples reivindicaciones o rebeliones.
Neuman logra que el lector concuerda que algunos casos es más sabio y más valiente hacer caso al padre y aceptar el casamiento y solo clandestinamente desobedecer y no huir con Hans. El autor hasta logra hacer que el noble Rudi, futuro esposo que no tiene mucho interés de las artes o de ámbitos sociales por debajo de su nivel social merece simpatía y un poco de pena.

Es impresionante la investigación histórica que debió de hacer Neuman, las revistas literarias, la poesía joven alemana, los libertinos franceses, la censura personajes celebres, acontecimientos, costumbres, nombres de diferentes tipos de carruajes y por ahí fuera (no sabía que se tomaba tanto café en la época).

Para una buena introducción al autor y libro pueden escuchar esta entrevista aquí: #4: Andrés Neuman - “El viajero del siglo”  -->  http://www.ivoox.com/32150018
Muy recomendable.


13 febrero, 2020

Jon Bilbao - El hermano de las moscas (2008)

Hace poco leí Padres, hijos y primates de Jon Bilbao. El hermano de las moscas es igual de entretenido pero no tan rápido. Alto potencial de enganche pero quien aguanta hasta el final?
No sé llamarlo ciencia ficcion o más bien fantástica moderna, es una versión adaptada del tópico de Kafka, hombre que una vez al año se convierte en bicho sin explicación, inserida en la vida moderna de una família clase media-alta alrededor del comienzo del nuevo milénio. Es más, en vez de convertirse simplemente, se fragmenta, cosa que complica bastante el asunto.
Con orgullosas 384 páginas se podría haber recortada para ganar agilidad, por ejemplo en la parte de
Anotaciones de supuesta utilidad, igual que en algunos otros sitios (la compra del coche, etc.las reuniones con el superior del trabajo) de hecho si yo fuera editora recortaria toda la segunda mitad del libro, y hasta pondría un final diferente.
Hay algunas escenas que me parecieron interesantes pero desconectadas del tema. (El incendio en la refinería, lo de la ballena, lo del centro comercial, lo del hoyo..) Creo que pretenden contribuir al clima sinistro de cosas imprevisibles que ocurren potencialmente, algo de una animalidad/fuerza de la naturaleza acojonante medio oculta en el día día.
Igual tengo que decir que el rato se me hizo más agradable que, por ejemplo, el de Tierra de Campos, otro libro que padece síntoma similar. Para una primera novela, chapeau! El estilo es parejo, seguro, los personajes bien definidos. Tengo ganas de leer sus libros de cuentos.

23 enero, 2020

Jon Bilbao - Padres, hijos y primates (2011)


En un viaje a Cancun, México, con su familia y esperando una llamada que podría salvar su negocio Joanes es sorprendido por un huracán y tiene que abandonar el hotel. Por un accidente en el que atropella un mono se atrasa En el ajetreo del tránsito de buscadores de refugio se cruza con un hombre que había sido su profesor en la facultad de Ingeniería que le hace recordar asuntos no resueltos y con su mujer. La situación de emergencia meteorológica los obliga a refugiarse juntos sumándose algunos otros personajes tremendos. Dos hombres respetables lejos de su zona de conforto, dos orgullosos egos en confronto, viejos rencores y nuevos temas de disputas (el único móvil con cobertura y un resto de batería) hacen el resto.
Me gustó mucho. Es admirable la técnica, no sobra ni una palabra. Tampoco falta. Es raro encontrar textos así. En poco más de 150 páginas Bilbao caracteriza varios personajes de modo eficaz y original, monta un suspense, descarga y le deja al lector que pensar. No repite ni recetas ni clichés. Consigue que no hubiera ni buenos ni malos y que ni el propio protagonista quedara como sujeto de confianza. Quien era culpable y porque? Cómo se desencadenó esto? Todos los seres humanos tienden a venganzas ciegas siempre que provocados en el sitio justo? Entretenimiento de alta calidad.


14 enero, 2020

David Trueba - Tierra de campos (2017)



Se cuenta la vida de Daniel Mosca y de su exitoso grupo de música Las Moscas y de la muerte de su padre, el nascimiento de sus hijos y la muerte de su amigo y colega de banda y de todas las mujeres que amó o con las que estuvo y de las que se separó. La vida, los amigos, el amor y la familia son sus grandes temas.

Lo más reseñable es la figura de su padre, que es una personalidad que divierte a la vez insoportable y muy querible. Negando a su origen judío, oriundo de campo, pero llegado a la gran ciudad después de la guerra trabaja de vendedor ambulante. Es una persona que golpea a la puerta de la ducha para avisar al que está dentro que no debería desperdiciar tanta agua. Pero recoge a extraños para acogerlos en casa y hace de todo para su esposa enferma de Alzheimer. Para él la música para él es el arte de hacer ruido.

Es una novelas de así nomás, de entretenimiento, de te cuento mi juventud clasemediera. Encontré en Tierra de Campos un exceso de esa amenidad tan pareja que a partir de página 200 parece que pierde el aire y se queda cada vez más floja. Tiene 400 páginas. Y aunque cuenta lo del pasado y lo de ahora en alternancia queda demasiado lineal. Hacia el final se apaña un poco pero sin desarrollar un remate sorprendente. No diría que es mala, pero claramente le sobran páginas, sobre todo en donde se refiere a lo de “ser famoso”, “lo que la fama conlleva” y eso de “ser músico es así”. Con el tiempo eso de yo hago canciones” me resultó aburrido, exagerado, repetido. Con las frases al estilo de “porque el amor es..” ocurre parecido. Y vamos, eso de que hasta lo llamó Serrat para cantar con él se lo pudo haber ahorrado. Habla mucho de la música, pero tampoco diría que es un texto musical, que haga que al lector le suenen las melodias o que cite muchos temas o bandas conocidos.

Si quisiera ser exigente diría que Trueba aspira a leerse como Rodrigo Fresán (con el que comparte las referencias a la música o Roberto Bolaño pero no les llega a los talones por lejos.
Su prosa fluye pero no hay cambios de ritmo, en lo que cuenta no hay detalles como colores o olores memorables, apenas hay juegos de palabras, nada de ambigüedad, ni desenlaces sorprendentes. Pero no pasa nada, aún así pasé un buen rato. Su gran ventaja es que es muy fácil de leer y que no te pone triste. Un libro para cuando no se tiene mucha concentración para cosas cargadas de referencias.
Está narrado desde el “yo, insignificante”, sumandose así a la moda literaria actual, siempre con un toque melancólico o de nostalgia/tristeza en el que se pregunta de porque ciertas cosas se aprenden solo cuando es demasiado tarde, como por ejemplo apreciar a los padres. Y porque el amor no dura, etcetera.
Una rápida visita a wikipedia me confirma la sospecha autobiografica. Daniel Campos igual que David Trueba es de Estrecho, Madrid, cumple 30 en el año 2000 (casi), el real igual que el ficticio fueran a un colegio religioso.
Nunca vi un trabajo cinematográfico suyo pero a lo mejor Trueba (director y actor) es más de la gran pantalla que de la novela.
Rescato algunas frases que me provocan una sonrisa:

« Un hombre solo es como una pelota sin dueño. »
« Dicen que la mejor prueba de tu ansiedad es cuando tiras de la cadena antes de terminar de mear »
« El amor tiene esa divertida forma de poner a hacer gimnasia a la ilusión. »

31 diciembre, 2019

Miguel Delibes - La sombra del cipres alargada (1948)


Estoy hace un rato comenzando y dejando los libros porque no encuentro lo que acompañe mi estado de ánimo. Estuve con un libro de Santiago Lorenzo y me aburría, y el primer tercio de La carretera de McCarthy me agobiaba y me aburría también. Un vecino mío me vio así y se apresuró para traerme este libro, la única novela que tenía en casa. Siendo en formato papel tenía además una grande ventaja sobre las otras opciones de este momento. Y me enganché de la primera página. Las novelas de formación suelen funcionar conmigo/ yo me suelo entregar facilmente a ellas. 

Fue primera novela publicada del autor y trata de la idea del desasimiento o desapego o de la imposibilidad de armar sin desamar, de ganar sin perder, por extensión de vivir sin morir ejemplificado en las reiterantes razonamentos del chico Pedro en el curso de su vida. También la idea de la determinación que nos imprime la imprime la educación a las almas sensibles.

Advierte que las cosas le comienzan a gustar cuando necesariamente tiene que desprenderse de ellas. Y el sinsentido de establecer lazos cordiales con alguien “porque fatalmente, en el curso del tiempo, uno de los dos ha de enterrar al otro”.
Es es este sentido que hay que entender el epígrafe – Un amigo hace sufrir tanto como un enemigo (Proverbio árabe).
Si un perro de cuarto patas pierde una en un accidente, no es lo mismo que un perro de dos patas que recibe una tercera. 

El chico Pedro es medio huerfano (medio porque no se sabe al cierto, pero practicamente lo es ya que su familia no quiere saber de él entregandole a la tutoria del profesor Mateo Lesme y a doña Gregoria en cuya casa en Ávila crece y se forma criando improntas profundas en su alma que no puede desviar ni en su vida adulta. Es un niño lleno de consciencia de sus soledad. En Ávila con sus murallas y casas de piedra, con sus cerros y puentes y la luz de la luna vive junto a otro alumno, Alfredo, y Martina, la pequeña hija de los anfitriones. La ciudad, Alfredo y Fany la perra son sus únicos aliados en esta vida austera y disciplinada. 

La novela se divide en dos partes, siendo la segunda la referente a a la vida adulta de Pedro que termina eligiendo la vida de marinero mercante. Diría que la primera es una novela de por sí, pero la segunda parte no se entiende bien sin haber leído la primera. Es una novela muy íntima y tiene sus lados tristes, pero es una tristeza bien racionalizada y bien colocada con sus imagenes impactantes.

El final es un poquito previsible. Pero está bien. Lo único que tengo para criticar es que la idea de Dios, que si bien entiendo tiene su lugar en estos pensamientos existencialistas embrollados, está demasiado frecuentemente allí puesta como excusa, como absorbente incondicional de todo, sin más indagación.
 
Tiene también un cierto peso que resulta de las diferentes circunstancias entre al época de inicio del siglo pasado y la corriente que hace con que es requerido cierta fuerza de empatía e imaginación para creer que realmente los personajes femininos no pueden agir mucho más libremente.




13 diciembre, 2019

Cristina Morales - Lectura fàcil (2018)



Una novela que desafía al lector visibilizando las aberraciones del correcionismo político y condena a viva voz las normalizaciones violentas que se efectúan en la sociedad sin que muchos de nosotros nos demos cuenta.
Es la historia de una emancipación, en realidad, de muchas emancipaciones. De luchas contra diversas formas de sometimiento y control social, cotidiano, de parte de las instituciones administrativas y de sociedad. 

Imagino que es una novela a la que o se adora o se bien odia. Con su estilo atrevido la autora no deja pie para indecisos, moderados y intermedios. A mí me encantó. (Por fin una novela que no es sobre la difícil pérdida de un familiar o allegado!) La polémica reside en postulados como "Fachista y macho son para mi sinónimos" y a este par ideológico se suma "lo neoliberal" y unos cuantos ejemplos de la realidad española, los independentistas, Podemos y los fachas de la izquierda y Ada Calau y el PAH sobre los que llueve juicios que no se ahorran nada. Ahora, lo genial de esto no es el pasarse del buen tono, sino exagerar las reivindicaciones y posiciones del personaje principal hasta lo cómico y hasta lo absurdo pero sin deslegitimar sus bases políticas.
Es la historia de cuatro parientas, Patricia, Angela, Marga y Nati, que asumen voz narradora en diferentes apartados del libro y viven juntas en un piso tutelado por la Generalitat de Catalunya porque tienen cada una una discapacidad intelectual o diversidad funcional. Se cuenta como llegaron ahì pasando por un RUDI y un CRUDI (Centros rurales /Residencias urbanas para discapacitados intelectuales) y diversas Guarderías para adultos y como se politizan tornándose conscientes de su condición. Marga, por ejemplo, se deprime porque se da cuenta de su "sunormalidad". El piso está muy bien ubicado en la Barceloneta y tienen que portarse muy bien antes todas las directoras de piso y asistentes sociales, educadores y psiquiatras que vienen a controlarlas cada rato. Todas tienen un cincuenta y tal por ciento de discapacidad (y subiendo) pero para un lector común y corriente se parecen a personas totalmente capaces de decidir por si mismas y es esa la gracia o el punto de cuestión del libro. Una de ellas, Marga, llega a escribir una novela (sus memorias) en el móvil al grupo de apoyo que le responde con emoticones por Whatsapp, otra, Nati, que para mi es un poco la protagonista, estuvo a dos meses de sacarse el doctorado antes de que se discapacitó.
Natividad o Nati (defensora del feminismo urgente cuñado por Maria Galindo) hace danza contemporánea que, confieso, no me gusta nada ni viéndolo ni discutiéndolo. Tengo muchos prejuicios de estos ambientes y performances supuestamente liberadores pero que son nada más que gente con egos inflados sacándose la ropa en un escenario. Pero que es un ámbito en que se visibilizan las cuestiones de los cuerpos con o sin discapacidad. Y la autora logró que me gustó la novela a pesar de este defecto mío.
Luego el libro cuenta con una vertiente documental sobre la vida de los anarquistas y okupas de Barcelona que encuentran ropa en la basura, explican como colarse en el metro, como ocupar una casa, etc. Esta parte me gustó menos porque me pareció intentando explicar algo que es conocido, obvio, o que uno se puede imaginar fácilmente. Aún así tiene su gracia, por ejemplo en la parte en que los anarquistas discuten como escribir el acta de sus asambleas.
La recomiendo de corazón y seguro que me pongo a releerla pronto. Para volver a partirme de risa, reflexionar y saborear las partes picantes.

13 octubre, 2019

Santiago Lorenzo - las ganas (2015)


Es la historia de Benito, un químico, amante del chichón e inventor que intentar comercializar su producto (una pócima para frenar la degradación de la madera) del que le acaban de asignar la patente. Una empresa inglesa le mostró interés pero después duda y se envuelve en silencio y Benito asume la tarea de llamar e insistir y todo con su pobre inglés del instituto. Pero lo que le aflige es que hace años que no la pone, no folla, no coge, no garcha, no porla (Lorenzo se inventa palabras propias) a pesar de ser aunque guapo no, pero un buen chico y inteligente. Conoce una chica que podría ser su par perfecto, una estudiante de química y amor en persona pero estan todas las trampas de meteduras de pata que impiden su felicidad.

Hace poco vi una peli madrileña (El día de la bestia) y el tipo de humor se asemeja a el de los libros de Santiago Lorenzo, pero claro en versión textual y no visual. Es un libro de humor del estilo de todo que puede correr mal, va correr mal. En el medio hasta hay cosas que van por buen camino, pero aún así me pareció bastante previsible. Sí, con algunas frases me rìo mucho, sus descripciones y juegos de palabras son buenos, sí que no digo que perdí mi tiempo, pero a pesar de eso no entiendo por que sus novelas son tan valoradas. En si me gusta la onda de Santiago Lorenzo, sobre todo el rol que juegan en sus novelas los espacios y en este caso los barrios de Madrid, me gustan también sus personajes aunque algunas se parecen mucho entre si, pero sus argumentos me saturan al poco tiempo. Hace poco me he leído Los millones del que al final concluí que me gustó más que Las ganas y tengo por aqui también Los huerfanitos.

14 agosto, 2019

Santiago Lorenzo - Los millones (2010)


La cárcel de Palencia se llama La Moraleja y organiza una exposición de arte llamado "en-cárcel-arte" - esa frase inaugura 235 páginas llenas de de humor. Es un libro para reírse de carcajadas, mucho vocablo español de cachondeo que se me escapa, pero me divertí mucho, me encariñé con los personajes, después me aburrí un poco y temí un final flojo, pero el final está bien, un happy end empalagoso exagerado, pero encaja bien.
La historia está anunciada en la contracapa del libro: a uno del GRAPO le toca la lotería. No puede cobrar porque no tiene DNI. Es un libro sobre dinero y sobre la suerte, y sobre todo sobre Madrid, sus esquinas y bares y sus habitantes jovenes desgraciados juntando pesetas como pueden para sobrevivir y comprarse una Blizz Cola y algo de prensa el fin de semana.
Es también un libro sobre los barrios de Ventilla y Bravo Murillo allá por el 1986. Al final el autor incluyó una lista de los bares reales e inventados y describe su actual estado.
Francisco va todos los días bar madrileño esperando sus consignas secretas. Pero no nos enteramos de los objetivos de la lucha del GRAPO ni de motivaciones políticas. El narrador nos deja ver los pormenores de la vida cotidiana de Francisco, sujeto pobre como una rata de iglesia, pero bien organizado, al que le gusta leer pero que no tiene dinero para libros, que como se sabe de la primera página, terminará preso. Pero antes de eso gana la lotería y se enamora de la mujer de su vida.
Recomendo plenamente la lectura de Los millones. Mi único contra es que me quedé con una sensación de haber leído algo un poquito simple demás, una novela de verano; que se podría haber hecho más saltos en el tiempo, cambios de perspectiva, reflexiones sobre otra cosa que bares de Madrid o incluído alguna cosita un poquito más compleja que incluyera también lados oscuros de Francisco y Primi. Pero ahí está, yo que no sabía nada del GRAPO, me sonaba algo de grupitos de terroristas de izquierda, género sendero luminoso, muy a fondo de la cabeza, pero lo mismo podía ser algo inventado del autor. Supongo que el lector madrileño en edad de haber vivido la época aquella verá aquello todo un poco con mixed feelings, no sé, digo que quizás el personaje de Francisco le caerá menos bien y le julgará alguién menos incocentillo.
El humor y la elocuencia de parloteo del autor me cayeron bien (es que tipos de humor hay muchos) aunque no tuve necesidad de apuntar frases o expresiones que quiero recordar. Pero estoy segura que para alguien que pille más vocabulario y que reconoce la capital ochentera, la novela tiene aún mucho más valor.


05 febrero, 2019

Alberto Olmos - Alabanza (2014)

Esta novela de anticipación, publicada en 2014, está situada en 2019, año en el que la leí, y "año de muerte de la literatura". O murió en el 2013 cuando le dieron el premio Nobel a Bob Dylan? Alabanza es una novela con mucha personalidad. El autor quiere contar muchas cosas a la vez, por lo menos son tres las historias principales: la del escritor/la muerte de la literatura, la historia de amor que liga Sebastian (sin acento) y Claudia y aún el tema de la vida en el campo tan alejado de todo el mundo de hoy. Las tres historias están mezcladas, entreveradas y dependen entre sí, o sea para comprender al escritor tenemos que entender sus asuntos amorosos y su memoria.
Por un lado me gustó, por sus temas que siendo contemporáneos me dicen alguna cosa, por ser fácil de leer, por que me gustó la convivencia de Sebastian y Claudia, por otro lado me molestaron unas cositas. Alabanza es de esas novelas que con 100 páginas a menos podían haber contado la misma historia sin perder mucho y ganar intensidad. 
Tras publicar un
bestseller muy exitoso comercialmente Sebastian es acusado (junto a Internet) de haber matado a la literatura y resuelve volver a intentar juntar unos cuentos "postmodernos", “magistrales”, "de alta literatura" como antes. Y para un escritor matar a la literatura seria como matar a su padre. Para escribir viaja con su novia a un pueblo en el medio de la donde pasar el verano junto a las obras completas de Felisberto Hernandez. En el pueblo de más o menos 20 habitantes solo hay viudas. Poco a poco nos enteramos del dilema del escritor que pasa la mayor parte del tiempo encerrado en el cuarto luchando contra la página blanca o contra la pantalla blanco. Su novia, a la que Sebastian prohibió preguntar sobre qué escribe da largos paseos, trabaja en la huerta y comienza a desesperar porque no hay Internet. En el auto, saliendo de la ciudad la gente se imagina el campo como lugar en que solo hay perversos, atrasados y nacionalistas, el pueblo, la aldea, villorrio como “asentamientos humanos sin internet y con corderos de dos cabezas y abuelas ahogadas.., y mozos ignaros que se masturbaban en sus tractores o follaban con sus gallinas,… y pajares donde la virginidad se perdía o se volvía a perder,.. y gente que se escondía en los desvanes a la espera de que se acordaran de decirles que la guerra había terminado… y caídas de la d intervocálica..”.
Nunca había escuchado de Olmos. Fui a buscar la novela porque se la menciona como novela llave para entender el fenómeno de resurgimiento de motivos rurales en la literatura hispánica reciente, igual que Intemperie de Jesús Carrasco (“Líneas de fuga "neorrurales" de la literatura española contemporánea” de Vicente Luis Mora).

Sebastian, el escritor, propone escribir un libro de cuentos sobre las mujeres que conoció. Se tortura en su aislamiento con la persecución una y otra vez de recuerdos aprovechables exprimirlos y sacarles jugo pero parece que su experiencia con las mujeres a los 40 años no basta. Intenta escribir sobre los culos de las novias, siempre buscando el elemento narrativo núcleo que resumiría todo pero tampoco le sale.
Alabanza abre la pregunta qué es el “material” de la buena literatura (con el que Sebastian podría revivirla)? Para Sebastian está claro que no es la voluntad de mejorar el mundo copiando voces de grupos marginados en la sociedad y de forma políticamente correcta. Será el material formado a partir de la aventura o experiencia, el amor profundo, el doloroso trabajo con la memoria, la confesión?
Me gustó que Olmos se tomó el trabajo para descubrir y describir el balance ajustado con que funciona una relación de pareja que no es un matrimonio pero que ya lleva diez años convivencia. Y me gustaron los personajes, tanto que espero reencontrarlos en las novelas venideras de Olmos, aunque Claudia, que se considera feminista de la vieja guardia, quedó muy perfecta, sabe intuir, escuchar, animar, leer, cocinar y hace todo con cabeza y corazón. Sus únicos defectos son la adicción al porno de internet y su reluctancia en maquillarse y peinarse. Sebastian no consigue asumir que la ama, porque amar o siquiera estar enamorado romanticamente es una construcción ficcional cursi, una estupidez, nadie está enamorado. Tal vez en este sentido, el amor es una idea tan anacrónica como la (alta) literatura? Si bien Claudia intuye que hay algo atrás de este comportamiento, cuando Sebastian le repite una y otra vez y fuera de contexto, que no está enamorado de ella, a ella le comienza a acabar la paciencia.
Ahora las partes que resultaron un poco adolecidas. Aunque al final del libro comprendemos sus motivos y sus fantasmas, el narrador nos recuerda demasiadas veces del fracaso de Sebastian como escritor, de lo fácilmente que se daña y lo difícilmente que se satisface un ego de escritor, del falso y también fracasado mundillo literario y va contando una y otra vez las colillas de cigarro apagadas de sus personajes. Durante mucho tiempo hace del autoestima bajo del escritor que no tiene empatía y su empática novia que lo comprende y cuida el centro del escenario. También repite unos tres, cuatro veces que si bien los cigarros son diferentes, la ceniza es, sin embargo, la misma. Ya lo sabemos.
A través de los recuerdos de Sebastien nos enteramos de su trayectoria que corresponde a lo que más o menos el tipo o el ideal del artista contemporáneo. Es hijo clase trabajadora de provincias que llega a la ciudad donde se emplea en empleos de la más baja categoría y comienza a dedicarse a la cultura como autodidacta y sin poder pagar la facultad, ahí el narrador se explaya sobre los discos que compra, las películas que ve, los libros que saca de la biblioteca. El namedropping de lo que se leía en los años 90 me aburrió un poco. Nos enteramos como participa en concursos literarios de provincia españoles, me acordé de Llamadas telefónicas de Bolaño donde también se describe el mundillo y las peculiares reglas de competencia que rigen estos concursos. Con el tiempo gana algunos, publica su primer libro de cuentos en una editorial ruin y después de un tiempo consigue ser publicado por la editorial RdM, no es Random House pero Resistencia de Materiales que publica algo así como literatura de compromiso o literatura de izquierda. Se da cuenta como el sistema de cuerdas y poleas entre escritores, editores y críticos (menos relevante quizás el público lector) funciona. Es el sistema literario actual y su supuesto fin explicado para tontos. 
El lenguaje de Olmos es muy ambicioso. Por un lado usa un abanico de vocabulario tan grande que tuve que buscar muchas palabras en el diccionario, reyerta, ilíaca, retoño, laucha, trameya, hortera, melopea, trifulcas, lenitivo, gamberra, por otro lado Olmos tiene el vicio de repetir mucho algunas expresiones, en concreto dos: “a buen seguro” aparece insoportables veces, también “amén de”, no sé si es porque el castellano de España no me es lo suficiente familiar para que no me resulte extraño o si realmente recurre demasiado a estas dos expresiones y también al diccionario de sinónimos. Sus largas frases encajadas con hífens me enervaron un poco. Con todo, prefiero una escrita así a una escrita plana que se limita a 200 palabras y frases de una linea.
El defecto del narrador de decir y después repetirlo en otras palabras es solo una cara de su extensión, porque la otra cara, la de poder estar inmersa en una novela por una semana entera y no por apenas dos días y que la lectura fluye, no exige mucha concentración pero tampoco está para bobos, me causa (cierto tipo de) placer literario.
Pero en fin creo que es grande novela! Recomendable!

15 enero, 2019

Sara Mesa - Un incendio invisible (2011)


Es el primero libro que saqué de la biblioteca del Instituto Cervantes Lisboa a la que me asocié hace poco. Últimamente me interesan las histórias de decadencia y declínio de países o ciudades, las narrativas apocalípticas y "pós-apocalípticas" y además ando muy curiosa de saber que escriben mis contemporáneos germánicos e hispánicos y esto parece acertar en pleno en un tema de actualidad en la ficción de todo lado: la ausencia de futuro. Un incendio invisible cuenta la história del abandono de la ciudad de Vado tornando el lugar en una distopía donde algunos personajes resisten.
Nunca había escuchado de Sara Mesa hasta leer unas resenhas sobre los libros de la autora y resolvi no comenzar por lo considerado lo mejor, si no por sus tempranos y menos buenos porque probablemente voy a querer leer más que uno. Y ahora no estoy segura de si me gustó o si me ha decepcionado un poco.
Por un lado me desesperaba la lentitud de este libro, por otro me di cuenta que estaba delante de un libro de estos en que la atmósfera, o el ambiente criado vale más que la acción, porque bien escrito, y bien estructurado está, la prosa de Sara Mesa es concisa y puntual, el estilo es claro, la escritora sabe lo que quiere, no me parece que se le fue de las manos. Después me acosumbré, me resigné a que no pasa nada, entendí que era una novela sobre la soledad. El protagonisto es el Dr. Tejada, un tipo más o menos antipático, por veces deliberadamente frío, otras veces buscando compañía, se muda a Vado y pide un cargo de director de New Life, una residencia, otrora de lujo, para ancianos. Yo desconfío de su titulo de doctor, pero eso no importa. La ciudad de Vado que parece quedar en Espanha y de tener sido una ciudad con cierta importancia, posee bibliotecas, universidades, hoteles de lujo y un puerto sobre un río. El desastre está anunciado, está inminente, o la catástrofe ya pasó, no se sabe, se  deja el lector a la espera, en este sentido se establece un espacio vacío en el tiempo. Mientras tanto la novela se mantiene aflote gracias a un "humor de ancianos", o sea, los más viejos, niegan la comida, tienen peluches interactivos, insultan o elogian a Tejada a base de alguna confusión de sus recuerdos, y una dama hasta ve a Dios en la sopa. La vejéz sirve como imagen de decadencia, pero también como imagen de la resistencia pasiva, o de lo supérfluo en la sociedad actual, es lo que los emigrantes de Vado dejan atrás, como las mascotas también abandonadas. Aliás, ridiculo, o hasta absurdo, se ponen todos los pocos personajes que van quedando aunque los diferentes caracteres reagem diferente a la inmanencia del fin. Cínicos, se ponen a "recordar las viejas glorias", cobardes deciden que no se van a nigún lado. Tejada es consciente de eso: "por lo demás se trata de alcanzar la alienación total" .. "Me gustan los finales dilatados. Me gusta ver cómo agonizan las cosas" (p. 228).
Las autopista y cameras de vigilancia empiezan a descomponerse y la naturaleza/maleza comienza a "comerse" la ciudad apenas limitado por la sequía. La basura llena el rio, los supermercados están siendo saqueados y la falta de gente que hace que los que se quedan se aferran a los otros, o bien se tornan locos o especiales. Un poco como en El quase fim do mundo de Pepetela pero menos sério, pues en Un incendio invisible no se teoriza sobre as posibles causas, o capitalismo tardío, la guerra nuclear-electrónica, ni nada de eso, no hay nada sobre Espanha o Europa escrito, el lector tiene que hacer esta parte solo.
Es desesperante y la autora se aprovecha y extiende el tiempo para subrayar la desesperación en que se pasa ccasi nada, se vuelve insoportable para los personajes como para el lector ver el barman una y otra vez pulir sus botellas y copas. El narrador observa que "su meticulosidad parecía formar parte de una concepción moral del mundo" (p.99). Hay huídas en masa, parece que fuera de Vado la vida sigue su curso "normal", las paredes están cubiertas por grafitis que citan el exodus bíblico, grafitis sobre iglesias que arden, pero a gente finge normalidad. El shopping de la ciudad aparece como ultimo lugar de felicidad o "normalidad" abierto, aunque también ahí hay un castillo hinchable deshinchado y muchas tiendas cerradas. Las carencias y la escasez comiezan a hacerse notar, en un principio es solo ir y servirse de las cosas abandonadas, pero se va agravando: "sin electricidad, sin telefono, sin internet, sin televisión. Lo ves? Así andamos. - Y sin cinturón vibratório" (p.179-180). En la basura se encuentra un Kevin sin Barby, el clima es de guerra pero sin guerra.
Diría que el estilo de Un incendio invisible es cinematográfico, Sara Mesa escribe imagenes. Es una estética surrealista, fragmentada, un humor absurdo, vagamente parecido con "La ciudad" de Mario Levrero o sus cuentos también por su carácter distopico de la ciudad rara-pesadillezca. Según la  contratapa se mueve "al limite de la realidad".
En la página 60 llega un cientifico que tiene un Máster en simbología y migraciones y viende a investigar la decadencia urbana y parece que comienza un poco de acción. Pero no. La farsa de la empresa recuerda al astillero de Onetti, pero el caso es un poco diferente, menos oscuro gracias a su humor y su peculiar belleza. Abrumado, Tejada hace lo mínimo para parecer estar cumpliendo su función de director y va y pide medidas de rescate a una empresa especializada en eso. Y en vez de ayudarlo a pagar los sueldos atrasados al personal le envian una animadora socio-cultural que con toda la energía del mundo hace yoga, pilates, aerobic, tai-chi con los viejos.
Me gustó como escribe Sara Mesa, me gusta su imaginación, me gusta como los personajes fingen con desánimo caricias y entusiasmo, me gusta el enfasis en el dolor de seguir vivo a pesar de todo, me gusta como Tejada "se agarró el pecho con una mano, pero no pudo sentir su corazón" (p.180). Pero no me gustó mucho el final del libro ni su "poca velocidad" y las palabras en italico me irritaron bastante porque no entendí para que sirven (hay hasta varios por página). 

Andrés Neuman - Hacerse el muerto (2011)


El nombre me sonaba, pero no sabía que había publicado nada mas allá del celebre El viajero del siglo, pero resulta que estuve mal informada, Andrés Neuman publicó cuentos, poesía y enseñó como profesor de literatura latinoamericana en la universidad de Granada
Esta colección de cuentos cortos y muy cortos está dividida en seis partes con cinco cuentos/microcuentos (algunos con no más que una frase) cada una.
Y como suele suceder algunos me gustaron mucho, otros me parecían demasiado cortos o demasiado banales, como registros breves de pensamientos, o, - siempre cabe la posibilidad - los que me dejaron indiferente porque no los entendí bien (Policial cubista), pero muchos me parecían excelentes, preciosas observaciones cotidianas y no tan cotidianas, joyitas sobre temas diversos, desde la infancia, por la convivencia, amistad, enemistad hasta el tema de la muerte y con frases subrayables. Los que más me gustaronDespués de Elena, Bésame Platón, Anabela y el peñón y Monólogo del monstruo. 
En fin, concluyo repitiendo que es Hacerse el muerto una lectura muy recomendable y que me apunto el nombre de Neuman para mi listado de novelas por leer.






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